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«La España Vaciada ha despertado y ha llegado su momento»

Leo Cortijo
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Después de años –o décadas– en el ostracismo, la mal llamada España Vaciada «ha despertado» y busca el lugar que realmente merece. El Ejecutivo ha puesto «toda la carne en el asador» en este sentido, comenta el subdelegado Juan Rodríguez.

El subdelegado del Gobierno en Cuenca, Juan Rodríguez. - Foto: Reyes Martínez

Hay un apartado que fundamenta la hoja de ruta del subdelegado del Gobierno en Cuenca: la despoblación. El Ejecutivo central ha puesto «toda la carne en el asador» en este sentido, comenta Juan Rodríguez convencido de que «el momento es ahora». Después de años –o décadas– en el ostracismo, la mal llamada España Vaciada «ha despertado» y busca el lugar que realmente merece. El justo. El que nunca debió perder. Descentralizar el Centro Nacional de Estudios Penitenciarios es un inmejorable comienzo. Pero este pedregoso camino no se recorre con un solo paso. Ni con un puñado. Hará falta un esfuerzo titánico y mucha capacidad de perseverancia. Un «empeño» al que «tienen que sumarse» todos los actores.

No están las cosas demasiado tranquilas como para ser político... ¿al subdelegado le ocupa y le preocupa lo que ocurre en la Moncloa o solo está pendiente de Cuenca?

Soy el representante del Gobierno en la provincia, por lo tanto, todo lo que afecte a Cuenca me interesa muchísimo. Y, por supuesto, cualquier noticia del ámbito nacional que pueda tener repercusión aquí, también. 

Le preguntaba por la política nacional porque hay muchos choques entre las dos partes del Gobierno. ¿Para cualquier político vivir bajo la espada de Damocles no es bastante complicado? ¿No transmite cierta sensación de vulnerabilidad?

No tengo esa sensación. En cualquier caso, es la primera vez que en España se constituye un Gobierno de coalición y es lógico que haya problemas de entendimiento que se solucionan con diálogo, que es la base de la democracia.

Si seguimos por estos derroteros, ¿cree que se llegará a la meta de 2023 o puede haber adelanto electoral?

La intención es agotar la legislatura; es un Gobierno de coalición basado en el diálogo y así lo ha manifestado en varias ocasiones el presidente. 

Por cierto, ¿ha hablado con Sánchez alguna vez de forma directa?

No. En algún acto hemos coincidido, pero directamente no. 

Los que sí están viniendo a Cuenca de un tiempo a esta parte son los ministros. ¿Qué es lo que tiene la provincia para mostrar ese interés?

Hay algunos temas que son de interés. Marlaska, por ejemplo, vino por el tema del Centro Nacional de Estudios Penitenciarios; Alegría vino por la reapertura del colegio de Jábaga después de 50 años cerrado, algo que entronca con el reto demográfico, aspecto por el que también estuvieron los ministros Ribera e Iceta... 

Ese es un aspecto capital. ¿Por primera vez un Gobierno se preocupa por eso que se ha denominado la España Vaciada?

Sí, en el primer Gobierno de Pedro Sánchez ya había un Alto Comisionado para la despoblación y ahora con la última remodelación se incluye el Reto Demográfico. Es decir, se ha puesto nombre a un ministerio que incluye este compromiso. Entre otros ejemplos, en el articulado de los Presupuestos, por ejemplo, aparece recogida la inversión en provincias que estén por debajo de 12,5 habitantes por kilómetro cuadrado, entre las que está Cuenca. Esto es una cuestión de todos, no solo del Gobierno de España, sino de ayuntamientos, diputaciones, organismos, instituciones, empresas... 

No ha hablado directamente con Sánchez, pero ¿y con algún ministro en relación a este asunto?

Este tema se planteó en la reunión que mantuvimos con Miquel Iceta cuando era ministro de Política Territorial, con la ministra Alegría cuando visitó Jábaga, con la ministra Ribera cuando visitó Belmonte, y con el ministro Marlaska merced a la importancia que tienen como elemento de cohesión los cuarteles de la Guardia Civil. Nuestros pueblos están muy afectados por la despoblación y es una cuestión que se ha tratado con todos los ministros que han visitado la provincia.

Este Gobierno también ha puesto sobre la mesa un aspecto clave como es la descentralización del Estado. Algo nos debe 'tocar' a los que vivimos más allá de la capital, ¿no?

Uno de los pluses que tenía el proyecto del Centro Nacional de Estudios Penitenciarios es el Reto Demográfico y la descentralización de estos servicios era algo que favorecía enormemente a nuestra provincia. Hubo otras candidaturas también muy potentes, pero quizás el rasgo diferenciador, además de la cohesión de todas las instituciones, fue la lucha contra la despoblación. Y ya está empezando a funcionar porque se ha celebrado un curso de formación en la Universidad y un encuentro de directores de prisiones. Además, en diciembre está previsto un encuentro a nivel nacional de una entrega de diplomas. En definitiva, no solo es cuando vengan los opositores, que vendrán en dos bloques de más de 400 personas, sino también la formación continua y los cursos de los funcionarios. 

El alcalde dice que puede suponer una revolución económica y social. ¿Usted también confía en ello?

Sí, efectivamente. Va a suponer una inyección de moral y también económica. Hay que destacar la reforma que se va a hacer en el colegio San Julián con una partida prevista de nueve millones de euros. Además, una de las ventajas que tienen estas actividades de formación es que se realizan de lunes a viernes, que es cuando más lo necesita la ciudad. 

Esa inyección económica vendrá bien por lo que puede generar la 'tormenta perfecta' que se está formando con la subida de la luz, los combustibles, el IPC… Esa frase de «no dejar a nadie atrás» cada vez es más complicado de cumplir.

Sí, se nos está poniendo difícil, pero el Gobierno está actuando con rapidez. El presidente ya ha anunciado medidas para ayudar a los más desfavorecidos y también a las empresas. No se ha dejado a nadie atrás desde que empezó la pandemia, para que cuando la situación sanitaria fuera más favorable, como lo está siendo en los últimos meses, se pudiera retomar la actividad económica. Se pusieron en marcha medidas con una incidencia muy significativa en la provincia, como los ERTE, en los que llegó a haber 11.000 trabajadores y ahora estamos en unos 500. O el ingreso mínimo vital, del que se benefician unas 800 personas que lo necesitan realmente. No dejar a nadie atrás está siendo una realidad, no solo una frase hecha. 

Después de lidiar un toro complicado como el de la crisis sanitaria, ahora sale otro igual de difícil que es la crisis económica. Y para colmo, con el debate de la reforma laboral...

Desde nuestra llegada al Gobierno hay una serie de circunstancias muy complicadas. En lo más duro de la pandemia todas las medidas que se tomaron fueron para salvar vidas, pero también se empezaron a tomar medidas en clave económica porque sabíamos que una cosa iba a llevar a la otra. Hay que hablar del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, un plan Marshall actual de 140.000 millones, de los que la mitad son subvenciones directas. Ahora tenemos que hacer una comunicación para que todos los ayuntamientos, empresas y estamentos se puedan beneficiar para que esta recuperación sea lo más rápido posible. 

La clave está en que ese dinero llegue cuanto antes a esos empresarios o familias porque algunos lo necesitan de forma perentoria...

El plan es hasta 2023, es decir, tenemos que ejecutarlo con una rapidez tremenda. De hecho, ya hay convocatorias abiertas y están en vías de resolución y empezarán a llegar muy pronto de manera efectiva las cantidades económicas asociadas a proyectos que sean viables.

Uno de esos sectores en jaque es el transporte de mercancías, que amenaza con hacer una huelga nacional a raíz del peaje en las autovías...

Ahora mismo hablar de hipótesis es muy aventurado, no hay nada cerrado. Entrar en este tema sería generar una polémica casi ficticia. Además, desde los ministerios se está trabajando para dar una respuesta a ello. 

El Constitucional ha anulado el impuesto de plusvalía, una de las fuentes de financiación más importantes para los ayuntamientos. El Cuenca, por ejemplo, no está para que se le quiten ingresos...

Es una noticia muy reciente y el Gobierno dará respuesta a ello, aunque ya se ha anunciado desde el Ejecutivo que se está estudiando para adaptarlo dentro las normas constitucionales, que parece ser que es lo que se incumplía. 

¿Cómo ve el día a día de Cuenca un subdelegado del Gobierno de España, criado en la provincia, pero ya hecho a la ciudad?

Lo importante para un subdelegado o para cualquier político es pisar la calle. Venimos de una pandemia y esos meses realmente duros los estamos dejando atrás; hay un mayor movimiento y una mayor alegría. La actividad económica se está recuperando de una manera favorable porque la principal actividad de Cuenca es el turismo y la hostelería y yo lo veo animado. 

El CNEP es, posiblemente, uno de los anuncios más importantes que ha vivido esta ciudad en los últimos años. Y es uno de los puntos a favor de la sintonía cromática de todas las administraciones. ¿De qué más ha servido el que las cuatro instituciones vayan de la mano?

El CNEP fue un trabajo coordinado entre todas las administraciones buscando lo mejor para Cuenca y vamos a seguir trabajando como venimos haciendo desde el principio. Más allá de esto, por ejemplo, hay una cuestión muy importante para Cuenca como es el Consorcio, donde el Gobierno de España aporta el 70 por ciento del presupuesto. También está el Parque Científico y Tecnológico. Otro trabajo conjunto eran las estructuras abandonadas, y la nueva comisaría de Policía va a ocupar una de estas estructuras, a la que se va a dar una solución urbanística. 

Hablando de presupuestos, hay 2,7 millones menos de inversión para 2022 en territorio conquense...

Lo que no tenemos que hacer es ser tan fríos y fijarnos únicamente en las cifras económicas y ver solo esa diferencia. Miremos, por ejemplo, a ese mayor gasto social que va a repercutir en todos los conquenses o también a las ayudas que se contemplan para los territorios escasamente pobladas. Esa reducción de la inversión con respecto al año pasado es algo circunstancial. 

¿Qué papel debe jugar la Administración central en la provincia de Cuenca a medio y largo plazo? Un papel que suele ser más frío que el de otras administraciones...

Más frío o distante, pero yo también diría que más constante. Cuando hablamos de un millón y medio de euros al año para el Consorcio también es estar aquí y estar implicado... 

Una vez que termine su viaje en la Subdelegación, ¿cuál es la meta que más le hubiese gustado cumplir?

En temas puntuales, por ejemplo, me gustaría ver en marcha las obras de la comisaría o ver una solución a los problemas que tenían los sindicatos con sus edificios, que uno ya la tiene y el otro está en vías de tenerla pronto. Un deseo más amplio es que la lucha contra la despoblación vaya dando sus frutos y se vea que los pueblos frenan ese problema demográfico y empiezan a recuperarse. 

A los que nos hemos criado en un pueblo –y sin dar más pistas, en uno de la Manchuela conquense– nos duele un poco más si cabe...

Sí, sí. Tú y yo hemos compartido espacios, aunque no tiempos (risas) y hemos visto cómo languidecían y eso sí que duele muchísimo. Mi gran deseo es ese porque creo que la España Vaciada ha despertado, ha llegado su momento y el Gobierno ha puesto toda la carne en el asador. Cuando tomé posesión hice referencia a esta problemática y creo que se ha avanzado notablemente. Los que lo estamos sufriendo somos conscientes de que el momento es ahora.