NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Democracia local, política real

Estamos tan absortos con la gran política que no vemos más allá. O mejor dicho, no vemos más acá. El preacuerdo entre PSOE y Unidas Podemos, la próxima sesión de investidura y el incierto apoyo de ERC a Sánchez con esa pregunta trampa a sus bases; el derrumbe de Ciudadanos que se agrava con las últimas dimisiones; o el intento del PP de quedar bien ofreciéndose a apoyar grandes acuerdos de Estado pero sin facilitar que la legislatura arranque, ocupan tanto la actualidad que, insisto, no vemos lo que ocurre más acá.
Ayer el Senado celebró un acto muy especial: nada menos que los 40 años de las primeras elecciones municipales de la democracia, con un homenaje a alcaldes que resultaron elegidos aquel ya lejano 3 de abril de 1979. Pero además, alcaldes que no han dejado su cargo en estos 40 años de singladura democrática. También hubo reconocimiento a las primeras mujeres que cogieron un bastón de mando tras aquella cita con las urnas.
En ese acto de reivindicación del municipalismo se puso de manifiesto la necesidad de mantener viva una administración tan cercana a los ciudadanos. Entonces las prioridades las ocupaban el acceso al agua, el asfaltado, las comunicaciones y otros servicios. Hoy se trata de mantener lo construido y atender las nuevas demandas, como expresó uno de los alcaldes más longevos de esta “democracia local”, Ignacio Gordón, con 44 años al frente del Consistorio de Matillas, en Guadalajara.
Pero el acto también demostró que hay relevo, nuevas generaciones dispuestas a dejarse la piel en una “vocación, que no profesión” como apuntó Álvaro Gutiérrez, presidente de la Diputación de Toledo. Es el caso de Jaime Gutiérrez, que con apenas 18 años resultó elegido en los últimos comicios del 26 de mayo para presidir la Alcaldía de Arroyo de las Fraguas, también en Guadalajara.
Estas entidades necesitan no solo una mejora de la financiación, sino una asignación concreta y definida de sus competencias para poder seguir prestando esos servicios a “nosotros, el pueblo”. Los retos ya no son el saneamiento o el asfaltado, ahora están el cambio climático, la despoblación o las oportunidades para poder desarrollar un proyecto de vida sin tener que emigrar a la gran ciudad.
Han sido 40 años de municipalismo que han servido para abrir el camino a esa gran política que hoy lo ocupa todo. El ministro de Agricultura en funciones, Luis Planas, lo expresó con mucho tino cuando dijo que los ayuntamientos han sido, y son, “escuelas de nuestra democracia”. Y como toda buena escuela, necesita buenos maestros.
Y es que como señaló Agustina García, alcaldesa de Talavera de la Reina, los ciudadanos son “el principio y el final de toda política”, así que podemos concluir que los ayuntamientos y sus corporaciones son los engranajes sin los cuales la maquinaria de la democracia dejaría de funcionar. Y la FEMP su correa de transmisión.