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La morosidad amenaza a las comunidades de vecinos

Leo Cortijo
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La situación es «preocupante» porque una parte importante de los vecindarios agotaron el remanente acumulado y otros «no tuvieron otro camino» que llevar a cabo derramas.

La vecina de una céntrica comunidad de la ciudad encara el portal de salida a la calle, en una imagen de archivo. - Foto: Reyes Martínez

Las comunidades de vecinos han encendido todas las alarmas. El disparado precio de la energía, en constante ascenso desde hace ya muchos meses, pone contra la pared a un sinfín de vecindarios que ven cómo el agua cada vez está más cerca de llegarles a la boca o, incluso, ya les ha alcanzado. En este momento, la situación es «preocupante» porque en torno a una mitad de las comunidades ya han agotado el remanente que habían acumulado durante estos últimos años; y la otra mitad, en las que ese fondo era más pequeño o directamente ni existía, se han visto obligadas a hacer frente a derramas para pagar las facturas de este invierno.

Así lo pone de relieve el presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Albacete y Cuenca, Antonio Fuentes, que alerta de que el panorama todavía puede ir a peor, sobre todo de cara a la recta final de este año, cuando de nuevo llegue el frío, si es que los precios no se estabilizan. Para comprobar la tendencia alcista, pone como ejemplo el caso concreto de un bloque en la ciudad en el que la factura de gas del mes de marzo se ha incrementado un 250 por ciento entre este año y el anterior, al pasar de 4.000 a 14.000 euros, «y eso que tenían un descuento de 3.000», añade. Este sobresaliente crecimiento también es fácilmente comprobable en el precio del gasóleo, y es que «hace un año unos 5.000 litros suponían 2.500-2.700 euros en la factura y ahora esa misma cantidad se va hasta los 7.000-7.500 euros».

De esta forma, el panorama que asoma en el horizonte apunta a nubarrones en forma de morosidad. «Aunque nos pensábamos que iba a haber más casos, hasta ahora se ha ido solventando la papeleta» –apunta Fuentes–, «pero esperamos que cuando llegue el próximo invierno y empiecen los primeros encendidos, la morosidad se va a empezar a notar». Por el momento esos problemas de impagos en algunas comunidades se han podido solventar porque desde el Colegio de Administradores de Fincas se realiza una importante labor de mediación en algunos casos. Nadie está libre de pasar un mal momento y siempre se puede ofrecer una forma de pago asumible.

El problema tocará a la puerta cuando esos casos no sean puntuales, sino una tendencia generalizada. Entonces «habrá que ver» si la comunidad puede hacer frente a todos los servicios de los que disponía o si hay algunos que se tiene que suspender. 

La morosidad puede suponer además un «malestar» generalizado en la comunidad, sobre todo con aquellos perfiles que Fuentes denomina «el profesional del impago», y es que lo hacen por sistema y sean cuales sean las condiciones. Ahora bien, puede haber situaciones muy excepcionales y de buena fe para las que lo más lógico es «llegar a un acuerdo común entre todos los vecinos para facilitarles el pago». Por eso también es «fundamental» la negociación con los proveedores de gas y de gasóleo, sin ir más lejos, para que el pago se pueda hacer de forma fraccionada y ofrecer así más oxígeno a las cuentas de la comunidad.

Otros gastos que también suben. Ahora bien, la energía no es lo único que sube. A los precios de los combustibles para calentar los edificios hay que sumar la «subida generaliza» de todos los servicios por el incremento de la inflación. En ello pone el foco el máximo responsable del Colegio de Administradores de Fincas. Así, por ejemplo, «el recibo mensual de un servicio mínimo de limpieza ha subido 7-8 euros, mientras que el mantenimiento del ascensor se ha incrementado otros 200 más». Sumadas estas partidas, que no dejan de ser «servicios habituales para una comunidad estándar», aumenta la factura anual entre 800 y 900 euros al año. Por no hablar de que cualquier tipo de obra que se tenga que acometer tiene que contar con el incremento de los precios de los materiales. Desde fontanería hasta carpintería pasando por albañilería... todo ha subido. Unas circunstancias tan adversas que han propiciado que los presupuestos que había diseñados hayan quedado «desfasados».

«Lo lógico es que suban las cuotas». Las perspectivas no son positivas. El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Albacete y Cuenca, Antonio Fuentes, pone el foco en la continua oscilación de los precios de la energía. «No hay ningún tipo de seguridad, nos movemos en arenas movedizas», argumenta, y es que «negocias contratos de la luz o del gas, por ejemplo, y no hay una estabilidad que te permita maniobrar a largo plazo». Que los precios estén «continuamente variando transmite inseguridad», y por eso «no sabemos qué aconsejar a nuestros clientes...». Si no, «para marcar una hoja de ruta a medio y largo plazo ¿a qué te agarras?». De esta forma, y si los precios no tienden a la baja, «lo lógico es que para 2023 las comunidades de vecinos suban sus cuotas mensuales».