Borja Collado corta una oreja de peso en la Feria de Fallas

Leo Cortijo
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Borja Collado corta una oreja de peso en la Feria de Fallas

Se puede decir que acaba de empezar, pero vale para esto y en su primera gran cita de la temporada lo demostró con su capote, su muleta, su espada y, también, su sangre

Qué tendrá el agua cuando la bendicen. O, al menos, eso es lo que siempre se ha dicho para referirse a aquellos que hacen el buen toreo. Ese que ve la retina y guarda la memoria. Y es que Cuenca –no hay que olvidar su raíces valerosas– tendrá un torero. Quizás suene a tópico, pero con Borja Collado es así. El jovencísimo novillero cortó una oreja de peso en su presentación como tal en la plaza de toros de Valencia y en plena Feria de Fallas. 
Se puede decir que acaba de empezar, pero vale para esto y en su primera gran cita de la temporada lo demostró con su capote, su muleta, su espada y, también, su sangre. Y todo con un novillo, ya que la mala suerte le privó de medirse al tercero de El Parralejo que se fracturó la mano izquierda en el inicio de faena. Al quinto en correturno lo toreó con suma inteligencia, para él y haciendo de su arte templado con el capote, el deleite del respetable.
La crónica. En los medios esperó al tercero –que acabaría inválido– con la muleta en la espalda. El utrero salió del remate y se fracturó la mano izquierda al instante. El cargador tenía dos balas pero una resultó ser de fogueo. A su segundo lo recibió a portagayola. El novillo se afianzaba en la muleta de Collado, que genuflexo le sacaba al tercio. Allí y con la figura relajada, le propuso la primera serie por el pitón derecho, donde el animal venía más dormido, y salía tirando un derrote que hacía tocar la franela. 
Le bajó la mano imponiendo mando y serenidad. Por el izquierdo se dejaba más y la rigidez de la figura volvió a su ser. Inteligentemente midió la faena y se dirigió a por la espada, con tres manoletinas como preludio al rito supremo. Como final, una estocada casi entera recibiendo que le propinó un cornada interna, y que le valía para salir de Valencia con una oreja.