Los municipios conquenses esperan multiplicar su población

J. López
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Las localidades conquenses se preparan para recibir a los ciudadanos que deciden pasar las vacaciones de verano en sus localidades de origen y a los visitantes que quieren conocer los recursos turísticos

Los municipios conquenses esperan multiplicar su población - Foto: Reyes MartÁ­nez

Coincidiendo con el inicio de la estación estival, las localidades conquenses experimentaron este pasado fin de semana la primera oleada de visitantes. En la mayoría de los casos, los núcleos de población se llenaron de numerosas personas que acudían al reencuentro familiar, después de un estado de alarma que les ha llevado a pasar cerca de tres meses sin poder ver a los suyos. Otros se escaparon de las grandes ciudades para hacer turismo, salir a disfrutar de la naturaleza y retomar, en la medida de lo posible, las costumbres y hábitos.   
Ahora, sin las restricciones de movilidad, muchos esperan pasar unos días en compañía de amigos y familiares para recuperar el tiempo perdido, aunque habrá que olvidarse de fiestas patronales y reuniones multitudinarias. En cambio, los hay que aprovecharán las vacaciones de verano para viajar, conocer los bellos parajes de la provincia y disfrutar del patrimonio y la gastronomía local. Las piscinas municipales y otros servicios lúdicos, caso de las bibliotecas, quedan en su mayoría clausuradas para evitar que se produzcan contagios y rebrotes de la enfermedad vírica. 
Lo cierto es que los municipios conquenses ya se preparan para recibir una avalancha de ciudadanos que, por una u otra razón, incrementarán su población. Uno de los caballos de batalla de todos los años es el abastecimiento de agua, pero los servicios no quedan ahí. A ello se suma la recogida de basuras o la limpieza de las calles y, además, se debe procurar que en las dependencias municipales existan elementos desinfectantes para proteger a la población del Covid-19.
No hay un análisis exhaustivo ni unas previsiones fehacientes que revelen en qué porcentaje  crecerá la población en cada núcleo, pero la última Encuesta de Infraestructuras y Equipamientos Locales, que publicó el Ministerio de Política Territorial y Función Pública, reveló que los habitantes se duplican en la provincia durante el verano. En algunas poblaciones, eminentemente turísticas, llegará incluso a triplicarse. Por si acaso, los municipios se han preparado esta semana a la espera de que lleguen los primeros nuevos vecinos.
Villar de Domingo García. El alcalde, Francisco Javier Parrilla, asegura que este pasado fin de semana «se ha notado bastante la llegada de más gente. Se aprecia en las calles y, sobre todo, en los depósitos del agua. Con las piscinas portátiles que se han instalado, y algún huerto que otro, se ha duplicado el consumo de repente».
El Ayuntamiento no ha tenido más remedio que anular las Jornadas Romanas que divulgan el yacimiento de la villa romana de Noheda y también lo hará con las fiestas patronales. Lo que sí han programado son varios eventos para fomentar el deporte entre la población. Precisamente, y sobre el mosaico romano de la pedanía, revela que la Junta de Comunidades, que gestiona las visitas, limita el aforo a 15 personas por turno. No obstante, Parrilla revela que los visitantes «no dejan dinero en la localidad». Es más, «está repercutiendo en que tenemos que pagar mensualmente el recibo de la luz del yacimiento arqueológico».
Villar de Cañas. Uno de los municipios que más experimenta esta sobredimensión de población es Villar de Cañas, la localidad elegida para albergar el Almacén Temporal Centralizado. La urbanización Casalonga, próxima a la autovía A-3, cuenta con únicamente tres personas empadronadas, pero en verano puede llegar a albergar 1.200.
«Está hasta arriba el pueblo ya», dice José María Saiz, el alcalde, quien asevera que ni la localidad ni la urbanización, que cuenta con 800 parcelas, tendrán problemas de abastecimiento de agua. Es más, el ayuntamiento ha decidido que, con las medidas de distanciamiento debidas, se abra la piscina municipal. «La Junta de Comunidades nos dijo que para habilitar la piscina había que cumplir unos requisitos, lo que marca la ley, y se cumplen. ¿Cómo vamos a dejar a nuestros vecinos sin piscina? No tendremos ni baile ni toros ni hemos anulado las fiestas de septiembre, pero a ver que pasa», declara.
Saiz cree que la llegada de residentes, más que un quebradero de cabeza, supone una oportunidad para los bares y comercios que hacen su agosto, «y nunca mejor dicho», y afirma que tanto los vecinos de Villar de Cañas como los que vienen de Madrid o Valencia «están cumpliendo. Todos llevan la mascarilla puesta».
Buenache de la Sierra. Esta localidad serrana, de 100 habitantes censados, ya notó este fin de semana la llegada de turistas procedentes de Valencia. Su alcalde, Vicente Caja, cree que «llegarán más vecinos este verano que en los anteriores, porque aquí hay más medidas de seguridad aunque solo sea por el distanciamiento». 
La comisión de festejos ha suspendido las fiestas patronales y la cuantía se destinará para ampliar el cementerio, «que ya se ha quedado pequeño y sólo hay seis nichos libres». No les faltará pan –existe un conocido horno que surte a varias localidades– ni tampoco comestibles. Aunque no hay tienda  física, varios camiones de fruta, verdura y ultramarinos pasan varias veces a la semana para vender en la pequeña plaza de la localidad. 
Huete. La localidad optense, de 1.800 habitantes empadronados, duplicará su población. Por esta razón, el Ayuntamiento que dirige Francisco Doménech ha sido previsor para asegurar el abastecimiento de agua. «Hemos subsanado las averías pendientes y las pequeñas fugas y se han limpiado los manantiales», comenta el primer edil, que añade que, «aún así, el pasado fin de semana no tuvimos agua suficiente. Se puede decir que vino toda la gente que tiene vinculación con el pueblo. Un avalancha». 
Aún no se ha decidido si las fiestas de septiembre se anularán o no, pero todo apunta a que finalmente no se podrán celebrar. No se organizarán los ciclos de conciertos veraniegos, el Día del Pepino y las actividades deportivas. «Estamos viendo la posibilidad de llevar a cabo algunos eventos, adaptados a la nueva realidad, o programar deportes sin contacto, caso del pádel», dice Doménech, que revela que en julio se reestructurarán las visitas al rico patrimonio de la villa.
Castillo de Garcimuñoz. Afirma el regidor de Castillo de Garcimuñoz, Francisco Lavara, que la localidad de apenas 134 personas censadas llega a albergar  el millar para las fiestas patronales de agosto. A los residentes se suman familias que pasarán el verano, turistas que visitan la fortaleza, o viajeros a mitad de camino entre Valencia y Madrid o viceversa, que se detienen para descansar. La localidad cuenta con un aparcamiento para 12 autocaravanas, aunque se puede ampliar en 100 con un espacio junto al castillo que permite el intercambio de aguas grises o residuales y el abastecimiento de agua. «El funcionamiento que nos está dando es impresionante. Este año se ha fastidiado, pero a partir de ahora esperamos que lleguen más viajeros», indica Lavara, que desvela que el ayuntamiento piensa instalar dos puntos de carga para coches eléctricos en breve.
Por lo pronto, se han aumentado el número de contenedores   de basura y la frecuencia de recogida. En parte porque se prevé que la llegada de vecinos y turistas sea mucho mayor que en veranos anteriores.