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Jesús Fuero

TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


Leñe con los incendarios

24/10/2022

Los intereses geoestratégicos en España son que la Yoli se va a apuntar al partido del mandamás, y dejará de dar guerra y de qué hablar con su palabrería y su vacuidad al recaudo de su jefe VIP. A las nenas de igual da se les va a acabar el chollo y el disimulo de sus letrinas al tratar de favorecer a sus paganinis, sin que se note para no perder la audiencia, que la gente ya está un poco harta del putiferio barriobajero y de polígono mal iluminado en que meten a las nenas monas y a los monos nenes para dar que hablar a la cutrez de comentaristas de telesimplicisimus. Todo cansa, sobre todo las cosas sin substancia, como la publicidad de los crecepelos, o las lentejas de a seis días por semana y sin chorizo. Memas y memos tele evidentes, sosainas con menos gracia que una ensalada de lechuga aderezada con aceite de girasol. Mientras lo banal sigue, con esto del birle birloque nos escamotearon incendios este verano que acaba de terminar, que los hay de derechas y de izquierdas, indepes, y los provoca el ecologeta al que le hacen caso cuando dice que los montes hay que dejarlos a su puta bola y no molestarlos (éstos, si la humanidad hubiera seguido sus teorías, serian objeto de estudiosos de paleontología prediluviana), o el cabreadillo al que la meninge no le da más y se cree el dios Agnis prendiendo fuego con una sartén a una estufa infernal (bosque ecológico) que otros apagaran, y si lo pillan pondrán al mediocre diosecillo en su lugar para que pegue fuego a los barrotes. El fuego si es machista, autentico tótem fálico. Yo sé de uno que decía que el monte era de los caciques, y en el pueblo del que hablo debían ser mas de cien y el término era pequeño. Eso, que a algunos no les da para más.
«Cuanto más bajo el hombre cae más altas son sus miras», decía Moncho Alpuente. Fijémonos en quienes nos gobiernan, en su ética, en su estética, y en su extravagante actuar cuando dicen ¡yo!, ¡prometo!, ¡yo nunca! etc., y su yo es su ego, y su promesa mentira, y su nunca es según su conveniencia, por eso, y porque me conviene me cisco en algunos, y por lo que viene y deviene de su mendacidad. Me cisco hoy también en los pirómanos, aunque los antedichos digan que ese es el demonio con el que nos amedrentan: ¡que viene el cambio!, lo que repetido suena a una vieja campaña electoral con la que ahora se quiere volver a prender fuego: ¡vota por el cambio!...
 Hablo de España hoy, esa nación a la que muchos de nuestros próceres no se atreven a nombran cuando dicen ¡nación de naciones! Y un montón de eufemismos, vaguedades semánticas y tropecientas mil tontunas más que necesitan de párrafos enteros para poder concretar lo que son ellos: retorcido terreno inculto del pacto y la moderación donde los advenedizos empoderados se manifiestan y ponen en práctica sus incapacidades políticas, sociales, y antieconómicas leyes, para protagonizar cambios facciosos y de ruptura que traen de cabeza a su pueblo (nunca dicen España) con un orden orgánico y orgasmátrico establecido suntuariamente por el cabecilla de esta recua de circunspectos cuando alcanzan cotas de poder que nunca hubieran alcanzado poniendo su trabajo e inteligencia al servicio de una empresa. Lo último lo consiguen después de pasar por la política, y a la mayoría le pagaran kw/h para que se callen y no hagan nada, que bastante mal ya hicieron cuando les tocó hacer bien a España. Leña al incendiario. ¡Leñe!