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La vigencia de los espejos cóncavos del esperpento

V.M.
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La adaptación 'Luces de Bohemia', a cargo de Miseria y Hambre Producciones, podrá verse este jueves en el Teatro Auditorio

Un momento de la representación del clásico de Valle-Inclán. - Foto: Miseria y Hambre Producciones

Se trata de una obra que un siglo después de su publicación mantiene por completo su vigencia, porque el clima de progresiva decadencia generado a partir de la crisis de 1917 y reflejado por Ramón María del Valle-Inclán en Luces de Bohemia, se asemeja a la incapacidad de la democracia actual de dar respuesta a muchos de los problemas y conflictos que atenazan a la sociedad de forma cíclica.

La nueva adaptación realizada por Elena María Sánchez, producida por la Compañía Miseria y Hambre y dirigida por David Martínez, que podrá verse este jueves (20,30 horas), en el Teatro Auditorio de Cuenca, incide en la necesidad de despertar conciencias partiendo de esa crítica que parte de los espejos cóncavos del esperpento para buscar una regeneración ética.

«Reflejarse en el espejo de Luces de Bohemia no es tarea cómoda, pero sí necesaria, por lo cual tomemos aire, levantemos la mirada del suelo y abramos la puerta de lo que ha sido y permanece latente en nuestra sociedad; nuestra puesta en escena se basa en el trabajo de un elenco formado por dos actores (Jaime Soler Huete y Antonio Ponce) , dos actrices (Maya Reyes y Laura  Carrero) y una joven pianista (Irma  Catalina Álvarez), apoyándonos en el ingenio teatral, la iluminación y la videoescena como herramientas que seguiremos desarrollando como sello de nuestra compañía», asegura su director.

«Existen dos maneras de enfrentarse a la obra -añade- la del mito, la leyenda, la de ensalzar tremenda la pieza dramática o la de reflejarnos en un mundo donde la dignidad es motivo de burla, donde el aspaviento vence a la razón, la usura y el desahucio están protegidos por las fuerzas del orden, la corrupción es rutina y la rutina supervivencia (…)  Es sorprendente leer la obra en 2020 y sentirse reflejado y notar como si el tiempo se ha estancado en el sistema haciendo de la corrupción y la decadencia orden que lo cobija y la dignidad de cada uno pasa por llamarse precariado», concluye David Martínez.

Capacidad de permanencia. Por su parte, la autora de la adaptación advierte que «responde como pocas al pulso de su tiempo sin perder de vista el pasado y, a la vez, tiene una capacidad de permanencia que casi duele, casi como una punzada. Desde el punto de vista dramatúrgico, Luces de bohemia es un dispositivo escénico cuyas líneas de tiempo y acción, forma y contenido, se desvían y aprisionan para volver a desviarse a través de la palabra distinta, visual y más generadora que nunca del ambiente y de los personajes, de las penumbras y las sombras».

La  escenografía minimalista y la iluminación, que corren a cargo de Sergio Torres persigue que el espectador pueda concluirla en su propia cabeza, sin que sobren elementos escenográficos, ni decorado, sin dar un peso escenográfico innecesario a la escena, mientras que la música original de Irma Catalina Álvarez gira en torno a dos ejes fundamentales: la investigación sobre la boyante producción madrileña en los años 20, que por un lado daría pie en la música culta al Grupo de los Ocho en 1930, y muestra el rico panorama de la música popular dónde Raquel Meller reinaba, y su cuplé coexistía con la opereta, el sainete lírico y la revista.

La compañía. Miseria y Hambre Producciones es una empresa consolidada y con una intensa trayectoria desde 2007 en el sector de las Artes Escénicas, basándose en la profesionalidad y el respeto al oficio. Su seña de identidad es la búsqueda de un equilibrio entre tecnología y dramaturgia, aprendiendo de lo ya hecho e investigando en nuevas posibilidades, intentando a la par crear un lenguaje en lo que lo nuevo y lo antiguo logren complementarse. 

En ese sentido, este nueva adaptación celebra el centenario de una obra publicada en octubre de 1920, que vio la luz definitiva cuatro años más tarde, e iniciar un trabajo de investigación y transferencia cultural que se prolongará hasta 2024 e incluye varias iniciativas: la realización de un storywalker que lleva a los escenarios emblemáticos donde transcurre su acción; conectar al público con los textos de nuestro repertorio teatral clásico a través de lenguajes más contemporáneos; realizar una labor de transferencia cultural al público más joven; fomentar una visión crítica de nuestra sociedad a partir de la perspectiva histórica de nuestra literatura dramática; y potenciar la confluencia entre compañías y el teatro comunitario en el centro de Madrid.