Javier Caruda de Juanas


Segunda División

04/03/2021

Desde que La Tribuna me permite asomarme semanalmente a este espacio de opinión, contemplo con otros ojos cosas que antes me pasaban desapercibidas. Sin llegar a ser lo que el jubilado a la obra, exprimo visualmente cada paseo o leo detenidamente cualquier noticia que incluya entre sus palabras Cuenca o provincia de Cuenca. Y eso, que podría llegar a convertirse en uno de los múltiples defectos atesorados con el paso del tiempo, me hace tener el ánimo subido en una montaña rusa sin saber si sube o baja.

Dentro de esta nebulosa que nos ha puesto la vida en forma de pandemia hay noticias diarias que me llevan a pensar que, tristemente, no todos somos iguales. Hemos comenzado el mes con una gran noticia. Por fin, Telefónica va a desplegar de forma “casi inmediata” la fibra óptica en San Antón y Buenavista y en un plazo máximo de dos años en el casco antiguo. Dos años. ¿En serio? Aun siendo conocedor, como todos, de la especial orografía del casco no puedo creerme que hayamos mandado un satélite a Marte y seamos incapaces de instalar algo tan necesario como la fibra en el casco en un plazo algo más que prudencial. Será cuestión de Perseverance. Si el turismo es el eje central de la economía de la ciudad, la ausencia de una conexión óptima al mundo global en el espacio más visitado por los turistas es, digamos, sorprendente. Quizá deberíamos mirarnos en el espejo del casco histórico de Toledo. Allí sí hay fibra y 5G. Ha sido la primera ciudad patrimonio de la humanidad española en tenerlo. Nuestros estudiantes, tele-trabajadores, comerciantes, turistas…tendrán que esperar otros dos años. Al menos llegará a San Antón y Buenavista para finales de verano.

Claro que hay más cosas que me siguen sorprendiendo. Resulta que en pleno siglo XXI, casi dos meses después de una de las mayores nevadas, la línea férrea regular Cuenca- Valencia sigue sin funcionar. Vamos, que si tienes que viajar a Valencia tienes que hacerlo en Ave sí o sí. Pero, ¿y los vecinos de los pueblos pequeños que usaban ese transporte? ¿Qué pasa con ellos? Mira que es triste que el ministerio de fomento o Adif o a quien le competa no haya sido capaz de solucionarlo después de ocho semanas. Si las incidencias se hubieran producido en la línea entre Madrid y cualquiera de las ciudades de su “cercanías”, ¿estarían aún pendientes de solucionar? Seguramente el esfuerzo habría sido diferente porque un vecino de Móstoles no tiene las mismas necesidades que uno de Carboneras…

Luego nos hablarán de todo aquello de la España vaciada, de la igualdad de oportunidades, de fijar población, de crear empleo juvenil y todos esos titulares que lo único que hacen es que deambulemos por el espacio existente entre el hartazgo y el hastío comprobando que, por arte de birlibirloque, nos obligan a seguir militando en una segunda división cívica mientras que dejamos la ciudad limpia y aseada, con todo su tipismo en orden, para que los afortunados que juegan en primera disfruten y puedan cruzar el Puente de San Pablo. Al menos nos ha dado tiempo a cambiar sus tablas.