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Pilar Cernuda

CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La hipocresía del Presidente

31/10/2022

Pedro Sánchez no oculta que su proyecto político es absolutamente contrario al que defendió Felipe González. Jamás el ex presidente habría aceptado alianzas con un partido populista de extrema izquierda, menos todavía con Bildu, ni tampoco con los independentistas de CiU y ERC, que tienen poco que ver con la CiU y ERC de tiempos pasados. Nacionalistas los primeros, independentistas los segundos, respetaban la Constitución y las reglas de la democracia, empezando por las decisiones de los tribunales y la libertad de los catalanes para elegir lengua, cultura y formas de convivencia.

Felipe González no tenía más remedio que aceptar el acto en su honor que organizó el Psoe en Sevilla. Sigue siendo su partido aunque en muchas ocasiones ha expresado su disconformidad con decisiones del gobierno de Sánchez en numerosos artículos. Sánchez por el contrario marcaba y marca sus diferencias con Felipe a través de iniciativas de gobierno que descabalgaban las que había promovido González, desde la elección de socios de gobierno, a la ley de Memoria Histórica -hoy llamada Memoria Democrática, cuando tiene poco que ver con los modos democráticos-, la Ley Trans, el asalto a las instituciones, el escaso respeto a la Corona, el indulto a los sediciosos, las intenciones que hay detrás de la rebaja del delito de sedición o el apoyo a regímenes dictatoriales más allá del que viene obligado por la aplicación de la famosa Ley Estrada que regula los modos diplomáticos.

La presencia de González en Sevilla era obligada, pero los barones socialistas que no acudieron -prácticamente todos excepto el extremeño Vara- dejaron bien claro con sus excusas poco creíbles que no estaban dispuestos a hacer de clac a un jefe de gobierno con el que es creciente el desacuerdo. Un presidente que además pone en riesgo que puedan mantenerse en sus cargos porque la fuga de votos es masiva, ha descapitalizado el partido y expulsado a quienes no le hacían la ola y lo ha puesto en manos de hombres y mujeres cuya trayectoria se caracteriza por absoluta fidelidad a Pedro Sánchez más que por su fidelidad a las esencias del partido que Felipe González colocó en el punto más alto de su historia.

En la desfachatez de organizar un homenaje a un dirigente por el que no siente ninguna admiración, en su inconmensurable hipocresía, Sánchez no puso especial interés en que fuera invitado Alfonso Guerra, a quien Felipe González mencionó especialmente llamándolo "personaje singular" que aparece en la foto del Palace levantando el brazo izquierdo de quien acababa de ganar las elecciones con 202 escaños. Están distanciados pero no han roto los lazos, y en la cara de los dos, cuando se refieren al otro, se nota el afecto que compartieron.

Los dirigentes que no acudieron a Sevilla lo tenían claro: no era un homenaje de Sánchez al más importante político del Psoe desde que se fundó el Psoe. Era un acto propagandístico, electoral, para mayor gloria de Pedro Sánchez.