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Un viaje por cuatro siglos de música para órgano

V.M.
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La organista Alize Mendizábal protagoniza mañana sábado el segundo concierto del ciclo catedralicio

Alize Mendizábal, durante los ensayos previos en uno de los órganos del Coro de la Catedral. - Foto: Reyes Martinez

La duodécima edición del ciclo Música en la Catedral programa este sábado, a las 21 horas, el segundo de sus conciertos, protagonizado por Alize Mendizábal, titular del órgano Cavaillé-Coll (1863) de la Basílica de Santa María de San Sebastián.

La organista donostiarra ofrecerá un  programa bajo el título Cuatro siglos de música europea para órgano, concierto donde tocará tres  maravillosos instrumentos de la Catedral de Cuenca: el órgano de Anaya y los órganos del Coro Capitular, con obras de autores europeos y españoles que van del siglo XIV al XVIII.

 Mendizábal, que comenzó sus estudios de piano en el Conservatorio Profesional de Música de San Sebastián y posteriormente marchó a Bayona y Toulousse para formarse Michel Bouvard , Jan Willem Jansen, Louis Robillard y Stéphane Bois, comentaba a este diario que es la primera vez que ofrece un concierto en la seo catedralicia, aunque estuvo tocando hace unos en Cardenete y aprovechó para visitar el templo y sus órganos, «además también he venido un par de veces con motivo de la Semana de Música Religiosa».

Programa. Preguntada por las características de las obras seleccionadas, la intérprete revela que comenzará con una composición del siglo XIV titulada Estampita, «la primera que tenemos escrita para teclado, de carácter medieval y que se adapta bien al órgano Anaya».

Posteriormente tocará una balada del compositor francés del siglo XV  Gilles Binchois y tres obras de Antonio de Cabezón, con el que se adentrará en el siglo XVI, concretamente la melodía con variaciones Diferencias sobre las vacas , un Motete glosado sobre el Ave María de Desprez y Pavana con su glosa.

«Ya en la segunda parte -continúa- me desplazaré a los órganos del Coro Capitular para ofrecer un repertorio dedicado a la mujer como inspiración, con un Canto llano de la Inmaculada Concepción,  de Correa de Arauxo,  el aria con variaciones La Monica, del compositor italiano del siglo XVII Bernardo Storace, y la Suite en Sol M. de la francesa Elisabeth Jacquet de la Guerre, con la que llegamos al siglo XVIII».

En cuanto a la sonoridad de los órganos conquenses, matiza que no tiene nada que ver el sonido del órgano de Anaya, «una auténtica joya que es reproducción del instrumento gótico de la capilla del mismo nombre de la Catedral de Salamanca,  con los del Coro Capitular, quizás el repertorio del siglo XVI es el que mejor le va, aunque eso no quita que pueda tocarse en él música medieval; en cambio los órganos del Coro son diferentes, tanto por sonido como por extensión de teclado, contando con una paleta de colores con más registros, será un programa muy variado, desde una música medieval austera, las composiciones profundas de Cabezón a la música polifónica e incluso la Suite final». 

Reconocía que llegó a Cuenca con tiempo suficiente para ensayar un par de días antes del concierto, «porque normalmente en un concierto suelo tocar un  órgano solamente, no tres como es el caso, y debo asimilar la personalidad de cada uno de ellos; en los ensayos me he encontrado  muy cómoda, el templo posee una acústica clara, no me he encontrado con masas sonoras o grandes reverberaciones».

Finalmente, Mendizábal, que también es profesora del Conservatorio Superior del País Vasco) aludía a las grandes posibilidades que el órgano brinda a los compositores contemporáneos, «de hecho hace unos meses estrené, en este caso con órgano sinfónico y de pedalier, una importante obra de la compositora vasca, Junkal Guerrero para órgano y coro, un Requiem en memoria de los fallecidos por la pandemia, partitura muy emotiva que volveré a interpetar este mismo verano».