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Manuel Laguna: «Por mi corazón circula sangre conquense»

Leo Cortijo
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Manuel Laguna ha sido nombrado jefe superior de Policía de La Rioja, un punto y seguido dentro de una sobresaliente trayectoria, que arrancó en los albores de la década de los ochenta y que le ha llevado a atesorar numerosas condecoraciones.

Manuel Laguna: «Por mi corazón circula sangre conquense» - Foto: Reyes Martínez

Manuel Laguna, que durante los últimos once años ha servido a los conquenses a los mandos de la comisaría de Policía Nacional, cambia de destino. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le ha nombrado jefe superior de Policía de La Rioja. Un punto y seguido dentro de una inmaculada y sobresaliente trayectoria, que arrancó en los albores de la década de los ochenta y que le ha llevado a atesorar numerosas cruces y condecoraciones. Entre ellas, la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo y dos Cruces al Mérito Policial con distintivo blanco. Cuenca, donde ha «echado raíces» tal y como él mismo reconoce, le echará de menos. No es para menos. En La Rioja están de enhorabuena, dan la bienvenida a un hombre de bien.

Un paso adelante más y de los que tiene peso. ¿Qué supone este salto en su trayectoria profesional?

Desde mi ascenso a comisario principal, que es el rango más alto que existe, te habilita para todos los puestos directivos de Dirección General de la Policía Nacional. Estaba pendiente de traslado con motivo de este ascenso, pero se ha alargado un poco más en el tiempo, entre otras cosas por mi enfermedad. Aunque ha sido una prórroga muy grata aquí en Cuenca, ese ascenso a comisario principal hace ya unos años me tenía abocado a un cambio de destino.

Han sido once años en Cuenca, que se dice pronto. ¿Parte de su corazón emana conquensismo?

Ya no solo es que desde mi corazón emane conquensismo, es que por mi corazón circula sangre conquense y, además, de forma literal. Cuando estuve tan malito me metieron siete bolsas de sangre, seguramente de conquenses... En aquel momento tenía más sangre conquense que de Alcázar de San Juan (risas). El vínculo mío con esta ciudad es hasta sanguíneo. Por eso agradezco desde lo más profundo de mi ser a la hermandad de donantes de sangre de Cuenca y a todos los que aportan su granito de arena en este sentido.

En la maleta repleta de recuerdos de su paso por Cuenca, ¿qué se lleva para siempre en ella?

La verdad es que aunque no he nacido en Cuenca, siempre me he sentido conquense, he intentado ejercer como tal y lo he llevado a gala. Siempre he llevado como bandera la ciudad y lo que mejor me llevo son las amistades que he tejido aquí durante todos estos años. En esta ciudad me he sentido verdaderamente como en casa. Pienso que dejo un bagaje de amistades y de relaciones personales impresionante y que realmente me emociona. A todos los efectos y después de tanto tiempo, soy conquense. Por mis circunstancias laborales he tenido una muy amplia vida social en todos los ámbitos y la guinda del pastel fue el reconocimiento como 'Conquense del Año' que me tributó el Club Rotary. Más satisfacciones y mejor que me he sentido aquí en Cuenca, es muy difícil que me sienta en cualquier otro sitio. De los destinos que he tenido a lo largo de mi trayectoria, seguramente donde mejor he estado y en el que más me he integrado ha sido en esta preciosa ciudad.

¿Cuál ha sido el mejor y el peor recuerdo que se lleva de su estancia como comisario en Cuenca?

El más difícil, evidentemente, el asesinato de Laura y Marina. Hay que destacar que la investigación tuvo su origen en la plantilla de Cuenca, aunque luego hubo que recabar la colaboración de otros organismos a nivel nacional e internacional, para la culminación con éxito de la detención de Morate. Fue una noticia muy triste, pero un gran éxito profesional de la Comisaría de Cuenca. En cuanto al mejor recuerdo, por concentrar todo en uno ya que me quedaría con mil detalles, el carácter acogedor de los conquenses.

Ha hecho referencia a su enfermedad, y es que prácticamente los dos últimos años han estado muy marcados por el duro proceso por el que pasó a raíz de infectarse de coronavirus...

Así es. Fui de los primeros a los que me afectó el virus y casi sin darme cuenta, la verdad. Recuerdo que ese día fui a trabajar porque únicamente me encontraba algo cansado. Fui al médico de cabecera y éste me dijo que me fuera corriendo al hospital. Allí me quedé. A las 24 horas más o menos me debió dar un bajón importante, y fue cuando entré en coma. No tengo más que palabras de agradecimiento a las personas, especialmente sanitarios, que han contribuido a mi sanación… Yo diría casi resurrección, aunque esté mal decirlo. En su momento fui la persona que batió récords de permanencia en centro hospitalario a nivel nacional, aunque tristemente después hubo otros que me superaron. Mi secreta esperanza es que más o menos lo que pudieran experimentar conmigo, en cuanto a administración de tratamientos, sirviera posteriormente a otra serie de enfermos. Yo he tenido la suerte de sobrevivir, otros muchos compañeros y amigos que estaban en el mismo pasillo no tuvieron esa suerte. Quiero acordarme también de la solidaridad de mucha gente, algunos solo me conocían de vista e hicieron llegar mensajes de apoyo en esos momentos tan duros. Mi mujer los recibía y luego me los fue aportando para levantar el ánimo. 

Ahora toca llenar una nueva maleta de vivencias. ¿Qué es lo que espera del nuevo destino?

El que ha sido mi objetivo aquí también lo será allí: igualar o mejorar los ya buenos niveles de seguridad ciudadana. Mantener esos índices tan bajos de actividad delictiva es clave. Intentaré, por otro lado, empatizar con los grupos sociales, a través de todo tipo de entidades y asociaciones, así como estimular la participación ciudadana, los temas de igualdad y violencia de género, y mejorar la coordinación si es posible con Policía Local y Guardia Civil. En definitiva, intentaré hacerlo igual o mejor que lo he hecho en Cuenca; soy un servidor público e intentaré dar el todo por el todo en servicio del ciudadano. 

No debe haber barreras que separen a un policía y a aquellos a los que sirve, ¿no lo cree así?

Totalmente de acuerdo. Es fundamental escuchar a la gente. El apartado de la participación ciudadana es algo que he potenciado muchísimo en Cuenca y pienso hacer lo mismo en Logroño. Estar en permanente contacto con la sociedad, bajo mi punto de vista, es fundamental en nuestro día a día como servidores públicos.