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"Algunos ambientalistas pretenden expropiar el uso del campo"

José Luis Enríquez
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El secretario general de Asaja Cuenca, que califica la nueva PAC de "rocambolesca", anuncia que este año habrá movilizaciones y advierte de la "sensación de agotamiento" en el mundo del campo

Manuel Torrero, secretario general de Asaja Cuenca - Foto: Reyes Martínez

El año arranca cargado de interrogantes para  el sector agrario y ganadero.Las exigencias de la reforma de la Política Agraria Común, que acaba de entrar en vigor, el incremento de los costes de producción a consecuencia de la guerra en Ucrania y la falta de relevo generacional son los frentes abiertos de un sector que «está agotado». Así lo pone de manifiesto Manuel Torrero (Córdoba, 1970), secretario general de Asaja Cuenca, quien anuncia que este año habrá movilizaciones del mundo rural por los precios, la presión normativa o «el radicalismo de las nuevas tendencias ecologistas» que quieren «expropiar el campo».

Hace unos días Asaja Cuenca calificaba 2022 como «malo o muy malo». ¿Qué perspectivas tiene el nuevo año para el sector? 

Ahora mismo está todo en el aire y vemos el futuro con mucha incertidumbre porque las campañas se han iniciado a costes de producción muy altos y empezamos a producir para vender dentro de nueve meses y en ese tiempo pueden ocurrir muchas cosas. Tenemos una agricultura muy dependiente de la situación internacional y eso puede marcar el resultado económico del año agrícola sin olvidar que estamos a expensas de lo que pueda ocurrir climatológicamente hablando.

¿Cómo influyó la sequía en los cultivos?

Ha sido una primavera muy seca seguida de un verano muy intenso, con mucho calor, y eso se traduce en una bajada del rendimiento esperado en el cultivo de cereales. Hablamos de una reducción en la cosecha de en torno a un 35%. Cuenca produce habitualmente unas 900.000 toneladas de cereales y estamos ligeramente por encima de las 700.000. El siguiente cultivo afectado fue el girasol, con unos rendimientos históricamente bajos, fundamentalmente por la situación climatológica y por los daños de las especies cinegéticas. Con la uva fue algo parecido tras una primavera corta de agua con lo cual la producción se ha visto reducida en muchos sitios a la mitad. Y en cuanto al olivar, la cosecha ha sido muy cortita debido al estado vegetativo del olivo y al verano tan duro.

Una de las novedades de 2023 es la nueva Política Agraria Común (PAC). ¿Está el sector preparado para las exigencias medioambientales y para «más verde»? ¿Cree que se olvida la producción?

Esa es una de las conclusiones a bote pronto después de conocer la aplicación de la nueva PAC. Es una PAC rocambolesca, llena de limitaciones, condicionantes y obligaciones que se traducen en una mayor carga burocrática, una mayor complejidad y, lo más importante para mí, es que en un escenario de riesgo constante para el agricultor todas las limitaciones ambientales que se van introduciendo en la reforma de la PAC en una pérdida de la productividad y la competitividad de nuestro sector agrario. Hay  un incremento de costes invisible, pero que está ahí.Además, 2023 trae la entrada en vigor de un nuevo real decreto de fertilización y de uso de fitosanitarios.

La nueva PAC incluye la digitalización. ¿Están preparados los agricultores y ganaderos?

No. Sencillamente, no. Está unido a lo que decía antes. Es tanta la complejidad en el manejo de una explotación agrícola, es tanto el riesgo que se asume que difícilmente el agricultor tiene ahora la cabeza ordenada para plantearse hacer modificaciones en la gestión de su explotación porque no tiene un horizonte de estabilidad a largo plazo que le pueda permitir dedicarse a eso. En esta Unión Europea que tenemos cada cuatro años se reforma el modelo productivo con lo cual una herramienta que hasta ahora venía utilizando ya no vale por los nuevos condicionantes que obligan a cambiarla.

Con los pies en la tierra. ¿El aumento de los costes de producción pone en riesgo muchas explotaciones?

Es así. Estamos detectando una sensación de agotamiento en el campo muy importante. Ese agotamiento es por dos motivos. Por un lado, porque no hay relevo generacional. Todas las incorporaciones de jóvenes se pueden definir como un cambio de titular de la explotación, con lo cual no hay procesos de fusión o transformación en el sector primario ni iniciativas diferentes que puedan suponer un cambio sustancial en los modelos productivos. Y por otro lado es tanta a presión de la norma que ejerce sobre los agricultores que ya están agotados de eso que llaman 'novedades', y que no son más que contratiempos y limitaciones del proceso productivo.

Sin ese relevo generacional, con la despoblación latente, el futuro de la provincia camina sobre el alambre...

El relevo generacional se tiene que entender como una ilusión. Meterte en un sector que sea rentable y productivo, que es lo que no ocurre. Primero por la situación del sector agrario por los costes y segundo porque cada día sufrimos más la presión del acceso al agua. Una agricultura de futuro no se puede entender sin un uso racional del agua.

¿Es compatible la actividad intensiva con la extensiva?

Es perfectamente compatible e incluso diría que es necesaria. Podemos entrar en muchos debates pero es un principio de economía porque al final cualquier agricultor o ganadero lo que intenta sacar es la mayor productividad posible por metro cuadrado y eso se consigue mediante la intensificación de la agricultura . La intensificación no es un concepto negativo, es un concepto económico. 

¿Percibe una cierta criminalización  a lo que suene a intensivo?

El problema es que estamos manoseando el concepto de sostenibilidad. Ahora llamamos a cualquier cosa sostenible en función de que me guste más o menos. El concepto sostenibilidad va más allá. Un proceso es sostenible no sólo cuando lo es medioambientalmente, que para eso está la norma, sino que sea sostenible socialmente, que cree empleo, y económicamente, que produzca renta necesaria para seguir con el proceso. El ministro Planas lo dijo hace poco con claridad: 'Los procedimientos agrícolas serán sostenibles medioambientalmente siempre y cuando sean sostenibles económicamente'.

¿Por qué sigue habiendo esa diferencia entre lo se paga en origen y lo que pagamos los consumidores?

Estamos entrando un poco en un clásico. Hay productos de los que desconozco cómo se repercute el coste en toda la cadena pero en el sector agrario hay una ley en vigor que es de obligado cumplimiento para todo el mundo. Y no sólo eso es que tanto la comunidad autónoma y el Estado están obligados a su vigilancia y control...

...hablamos de Ley de Cadena Alimentaria, no?

Sí. Hay una cosa muy sencilla. Todo se tiene que comprar por encima del coste de producción.Ahora, que hay alguien en la cadena que está poniendo precios, hay que eliminarlo dentro del proceso productivo de la cadena. El que aporta sólo precio no aporta nada.

¿Cómo se puede garantizar el cumplimiento de esta ley?

Con procedimientos sancionadores, resoluciones sancionadoras, multas... Como se tienen que hacer muchas veces las cosas en este país, con policía y Guardia Civil.

¿Considera apropiadas las últimas medidas del Gobierno de reducción y supresión de IVA de algunos producto, exceptuando a la carne y al pescado?

Si queremos aliviar la situación de la cesta de la compra de las familias con la reducción de puntos porcentuales de IVA al mes pueden suponer 25 euros. Como medida propagandística está muy bien pero como medida efectiva no tanto porque el ahorro es mínimo. O quitamos el IVA, que supone descuentos en algunos productos de hasta el 21%, o la repercusión va a ser testimonial.

¿Se plantean volver a movilizarse y  sacar los tractores a la calle?

Sin duda. Esto no es una cuestión puntual de un precio. El sector agrario está cansado, y sobre todo está cansado por toda la presión normativa. Al final intuimos que nuestro gran rival son las consejerías de Desarrollo Sostenible y el Ministerio de Transición Ecológica. Son los que están poniendo enormes zancadillas al sector agrario y no sólo para perjudicar más la situación actual. Es decir, ya venimos de años en los que cada comisario de Agricultura reforma la PAC a su antojo para que encima cada ministerio o consejería legisle sobre el sector agrario introduciendo más presión.

¿Puede haber puntos de encuentro entre el mundo rural y ecologislas?

He tenido la suerte de conocer a representantes de plataformas ecologistas con los que se puede hablar y trabajar. El problema es que estamos encontrando muchísimo radicalismo en las nuevas tendencias ecologistas, en este ecologismo que se llama de moqueta y el de laboratorio. Los principios que nos llegan por parte de algunos políticos ambientalistas o ecologistas, ya sea el ministro Garzón, un secretario de Estado de Medio Ambiente o  el director general del Medio Natural son muy preocupantes. Lo que pretenden es expropiar el campo. Esas figuras de protección animal lo que quieren abiertamente es expropiar el uso del campo.

Una de las reclamaciones de Asaja es la necesidad de declarar la comarca de emergencia cinegética. ¿Por que la Consejería se resiste?

Se lo hemos preguntado al director general y todavía no tenemos respuesta porque este año con la situación tan complicada que había después de una primavera seca y de un verano tan caluroso, entendíamos que se iba a producir un repunte en los daños en la agricultura, como así ha sido. Nosotros seguimos esperando la respuesta del director general. Personalmente le he mandado correos y le he llamado por teléfono y no hay respuesta. Estamos empezando a definir que hay un responsable de la situación que tienen los daños en la agricultura por parte de las especies silvestres que es el regulador. Y el regulador es la Consejería de Desarrollo Sostenible, más aún cuando llevamos 12 años haciendo análisis y hoy por hoy puedo garantizar que la Consejería no tiene ningún plan para ayudar al agricultor.

Recientemente se detectó en Villaescusa de Haro un brote de viruela ovina y caprina. ¿Se actuó bien? ¿Cree que se indemniza correctamente a los  ganaderos? 

Empezando por el final, lo de que se indemniza correctamente yo creo que nunca, pero no sólo para la viruela sino para otras enfermedades. La aparición de este enfermedad es un poco extraña porque se consideraba erradicada en España desde hace años. De hecho es una enfermedad endémica en la ganadería de ovino y caprino del norte de África que parece ser que tiene de ahí viene el foco y que se van detectando los focos en Granada y Cuenca se van habilitando las medidas de contención, aislamiento y protección de las zonas afectadas. Las medidas de control se han hecho bien y tras lo ocurrido en Villasescusa la Administración ha ido un poco por delante de lo que pudiera ocurrir. Hay que entender que con esta enfermedad, que obliga al sacrificio de la totalidad de la explotación,  el drama adquiere una dimensión diferente porque el ganadero tiene que empezar de cero a reconstruir su negocio. Ahí la Administración tiene que ser ejemplar para ayudar a todos estos ganaderos porque corren el peligro de no volver al negocio. Cuando a una ganadero le limpian la explotación es cuando se plantea si debe continuar. Eso influye más en la decadencia de la ganadería tal y como está diseñada desde hace años y probablemente alguno de estos ganaderos que han tenido que sacrificar las ovejas no vuelvan al negocio. 

¿Para este año qué es lo que pide para el sector agrícola y ganadero?

Esto es como el niño que está enfadado con los Reyes Magos. No pido que me traigan nada, quiero que me dejen pasar el año bien. No quiero normas, no quiero inspecciones de la PAC, no quiero sanciones. Quiero agua, no quiero que me des nada, pero no me quites nada.