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Fernando Jáuregui

TRIBUNA LIBRE

Fernando Jáuregui

Escritor y periodista. Analista político


Cutres campañas electorales y electoralismo

10/02/2022

He de confesarle a usted que, cuando escribo este comentario, aún no ha comenzado el último debate entre los tres candidatos a presidir la Junta de Castilla y León, por lo que puede que me pierda alguna sorpresa agradable, que no lo creo. Debe confesarle que he seguido hasta donde he podido esta campaña, llena de vacas, ovejas y rencores, y me ha parecido en general algo cutre, como llena de desánimos. Poca gente, excepto cuando acuden los 'primeros espadas', y poco entusiasmo: ni Fernández Mañueco, ni Tudanca ni Igea han conseguido calentar las gradas, quizá porque su mensaje estuvo demasiado pegado al terruño y poco volador en imaginaciones. Solamente las encuestas, para lo que valgan, han atraído polémica e inquietudes, y yo creo que no es para tanto: solo han servido para angustiar un poco más a unos y otros. Porque, a día de hoy, cuando faltan horas para el cierre de la campaña, la verdad es que las espadas están en alto y predecir el resultado y la gobernación de la Comunidad, que algo incluirá en la gobernación de España, es complicado.

Cómo no, las acusaciones de 'electoralismo' presuntamente practicado por el Gobierno central han acaparado los debates en esta recta final no sé si muy emocionante, pero en la que los resultados ya digo que no están, parece, tan cantados como creíamos hace un par de semanas. No sé si el riego de millones desde el Consejo de Ministros sobre las secas tierras castellano-manchegas (y andaluzas) tendrá o no un efecto beneficioso para ellos en las urnas. Lo cierto es que quien ostenta el poder siempre se beneficia de tener a mano el Boletín Oficial del Estado para inclinar de su lado la balanza de los indecisos, que cada vez son más. Siempre nos ha parecido que aprovecharse de esta ventaja atenta contra el 'fair play' que una democracia perfecta debe exigir. Pero ni hay 'fair play' en parte alguna ni tampoco existen, que se sepa, democracias del todo perfectas, aunque sí las haya algo más imperfectas, y temo que la nuestra adolece más de esto último que de lo primero.

Aunque le voy a decir una cosa: si no hubiese campañas electorales, y, por tanto, promesas a los ciudadanos/electores -algunas se cumplen un poco, otras casi nada y muchas, nada--, todavía estaríamos anclados en los tiempos del derecho de pernada. Yo, lo único que lamento es que no hayamos aprovechado esta campaña para poner en marcha un debate serio, además de acerca de lo que queremos hacer con las macrogranjas y con las tierras vaciadas, que no es pequeño tema, también sobre lo que queremos hacer con nuestra democracia, que casi cada semana registra un nuevo sobresalto. Otra campaña desaprovechada en ese sentido por unos políticos que se resisten a levantar el vuelo más allá de las dehesas. Que sí, que también son importantes, no me malentienda.