TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


Tres patas, mejor que dos

08/03/2021

Leyendo a F. Ibáñez, Mortadelo y Filemón, me encuentro con estos diálogos: Dice el Director de la TIA: «¡Sepan que el malvado doctor Catastrófez está haciendo un chantaje al Gobierno! ¡Amenaza con destruir el país!»
Y Mortadelo responde: «¡Psché! Para eso, con dejar al gobierno sólo…».
   Y al reescribir ¡Psché! me doy cuenta que es una palabreja que esconde en su interior letras de siglas de algunos partidos que contribuyen a ello. Yo sé que las siglas no son importantes, como el título de un libro y su autor no son sinónimos de calidad siempre. «Derecha o izquierda son inventos para dividir a los hombres e impedir que personas como nosotros puedan llegar a conclusiones de la razón parecidas», afirmó De Prada. Y ahora los partidos de siempre nos amenazan con que viene la derechona y la extrema izquierda. Y en este momento, cuando nos fijamos en los partidos clásicos, casi todos pensamos que los nuevos “adalides” de los partidos de siempre son más de lo mismo, alguno en la peor versión. Muchos esperaban que de la moderación de Ciudadanos surgiera algo nuevo que devolviera la esperanza, y todavía no es así. Lo mismo que cuando surgió Podemos y sus asambleas, con unos cabecillas y líderes que ahora son lo peor de la casta haciendo lo contrario de lo que predicaban, alentando alguno como Echenique al Hassel, alguien que como se lee en El Quijote «se va a despeñar de tonto».
  Se ha llegado a decir que el católico y el marxista representan a los hombres más importantes de este siglo. Ahora parece que vivimos en un duelo en el que algunos quieren que caiga la cruz, y que todos luchen en una misma batalla contra un enemigo común. Aunque los de la cruz, como los jesuitas en américa, parece que casi nadie los quiere, sino es para espolearlos contra sus fieles cuando alguno no hace las cosas bien. El capitalismo ha metido miedo a muchos católicos tontainas con la polichinela del comunismo. Mientras escribo se recuerdan los cuarenta años del golpe de Tejero, y allí estaba un comunista llamado Carrillo defendiendo la corona, un presidente del gobierno llamado Suarez, defendiendo un Gobierno legítimo, y Gutiérrez Mellado, del viejo régimen, agobiando al golpista. Dijo Suarez que su único objetivo era «mantener la dignidad del presidente del Gobierno de España». Ahora con algunos de «los nuevos» y toda la morralla separatista, los valores que entonces se ensalzaron cuando los dirigentes se opusieron a una amenaza real peligran. Las calamidades que en realidad los capitalistas nos trajeron hace ya mucho tiempo, introduciendo sus ideales antirreligiosos, impersonales, anti familia, parece que pertenecen al gobierno, más interesado en el poder y la riqueza que en defender al pueblo que sufre los abusos de la mediocridad de unos dirigentes incapaces de salvaguardar los valores de la transición. 
Yo sé que algunos quieren vivir en repúblicas bananeras, o eso supongo, quieren no tener seguridad social y buenas carreteras, ni seguridad jurídica, no quieren un futuro para sus hijos, no quieren tener una vida en paz, no les gustan los religiosos, no les gustan tantas cosas, o eso me hacen suponer. Pues que se vayan para no volver, que eso sería justo para todos. El que es justo y honrado va a seguir siendo feliz a pesar de ellos. Y por mucho que les amarguen, como ya ha pasado, como pasa en todas las tiranías, hay gente capaz de ser feliz en medio de la adversidad. El demonio al que sirven ellos nunca vencerá al justo. Eso quería decir.