CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


¿El renacer rural?

27/09/2020

Mires al sector que mires, el coronavirus afectó a todos y cada uno de los sectores productivos de la sociedad. La crisis, ya convertida oficialmente en recesión al encadenar dos trimestres consecutivos con descensos acusados del PIB -ya está en el -21% respecto a junio de 2019-, comienza a enseñar su patita por debajo de la puerta ahora que el verano y su alegría consustancial pasó. Los resultados de septiembre marcarán la tendencia del otoño y del invierno y todo augura a que no serán para nada positivos. Por delante nos espera la incertidumbre de qué pasará con el coronavirus cuando bajen las temperaturas durante el otoño y el invierno y si la segunda oleada de casos durará más o menos.
La economía sufre y en medio de esta crisis rompe un rayo para la esperanza para el mundo rural. Uno de los pocos sectores que no se resintió, es más, creció, fue el agroalimentario, una industria implantada en el medio rural y que puede ayudar a fijar población en la España vaciada, de la que tanto hablan los políticos en campaña, pero de la que después no se acuerdan hasta dentro de cuatro años. Además, la incidencia del Covid-19 en las grandes ciudades provocó que las familias miren hacia los pequeños y medianos núcleos de población como una opción real para vivir. El fenómeno es incipiente y habrá que esperar en qué se concreta en los próximos meses, pero pequeñas localidades condenadas al ostracismo miran al futuro con optimismo después de décadas de abandono en todos los sentidos.
Ahora, es el momento de que las instituciones públicas apoyen al medio rural para recuperar una basta extensión del territorio que languidece. Las actuaciones a corto y medio plazo están claras: dotación de servicios básicos de calidad (sanidad y educación, principalmente) e infraestructuras (comunicaciones por carretera y ferrocarril e internet fiable). En vez de programar tantos seminarios y foros de debate acerca de la despoblación y sus soluciones, es hora de aprovechar el tren que paradójicamente la pandemia detuvo en la puerta del medio rural y subirse con acciones rápidas y eficientes. Esperar a que pase la crisis sanitaria y económica será, a todas luces, un error que puede condenar a miles de kilómetros cuadrados del centro del país a una muerte que, aunque ya estaba anunciada, pudo evitarse por la coyuntura favorable que se presenta en estos momentos. Ahora es cuando veremos la talla de los políticos que gobiernan en las instituciones públicas.