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La Ventosa vuelve al pasado

EFE
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Oficios, sonidos y olores de antaño se dan cita en la pequeña localidad conquense

La Ventosa vuelve al pasado - Foto: José del Olmo

El sonido del herrero, del cantero tallando piedra o del estañador se ha mezclado este sábado con las voces del pregonero y el cartero en La Ventosa (Cuenca), donde se celebra la segunda edición de Feria de Oficios y Tradiciones de la Alcarria conquense. Una cita en la que se exponen harneros para cerner trigo, guadañas, máquinas de hacer chorizos, cuévanos de la uva, carros de niños de madera o artesas para hacer pan. También algún celemín, la medida de capacidad para el grano, las legumbres y otros frutos que en Castilla equivale a 4 litros.

Un evento con el que se quieren recordar las tradiciones y potenciar los recursos endógenos de la comarca, donde hace setenta años había adoberos, como Julián Ortega, de 84 años y vecino de Villarejo del Espartal. En declaraciones a EFE, explica con cariño cómo hacían las casas: "con tierra y paja de la cosecha y todo enlucido de yeso bien para que el agua no lo destruyera". El suyo, entre tejas y albardas, es uno de los 45 puestos de esta feria en la que también hay encuadernadores, colchoneras y carpinteros, explica la alcaldesa María del Carmen Salmerón, quien destaca el numeroso público que visita este día la localidad.

Una jornada en la que la asociación de vecinos de "Villa de Bólliga" elabora jabón artesano y comparte amablemente su receta: 500 gramos de sosa caústica (barrilla), 3 litros de aceite usado y 3 de agua, que se mezcla en caliente y se da vueltas con un palo durante al menos una hora. Después se pone en un molde y se deja enfriar hasta que endurezca el jabón, con el que ha lavado en una artesa Lourdes, de Villanueva de Guadamejud, en un recorrido de oficios en el que dos burros de Huete, Rubia y Peque, han paseado a los más pequeños.

Niños que han podido jugar por primera vez a la billa, el boleo, el aro, la rayuela o el gua, y ver cómo sus abuelos aprendieron en las escuelas de antaño, recreada por los lugareños de Buciegas. Lo hicieron por ejemplo con el mapa político de España en 1959, con la entonces Castilla la Nueva, o las cartillas de rotación, que se rellenaban con las tareas de los alumnos y se presentaban a Inspección para controlar sus aprendizajes. Todo ello entre puestos de venta de aceite de Villalba del Rey o Vellisca, azafrán, ajos, dulces de Mazarulleque o pepinos y lavanda de Huete. Y entre actividades como la de esquilar ovejas, el ordeño de cabras o la elaboración de queso artesanal, y los talleres de escobas amargas, ganchillo o corte de leña.

Hasta la feria también han llegado cerca de 20 coches de época como un Volkswagen escarabajo, un Renault 6 o varios Seat 600, con matrícula conquense, bandera de España y tapetes de ganchillo de colores en los asientos, bajo la atenta mirada del cura y guardias civiles con bigote. En el evento también ha participado con una conferencia el director de cine etnográfico y fotógrafo español Eugenio Monesma Moliner, popular por sus series de documentales sobre costumbres, oficios perdidos y tradiciones.