¿El miedo de los autónomos? Que gente no consuma como antes

S.L.H.
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Muchos negocios están a la espera de que, cuando se acabe el encierro, la gente salga de nuevo a la calle con ganas de consumir y se reactive la economía

Algunos locales han colgado carteles como éste informando a sus clientes. - Foto: Yolanda Lancha

El temor al contagio pero más porque sus familias enfermen que por ellos mismos, o impotencia por la gente que tiene posibilidad de quedarse en casa durante la cuarentena son algunos de los sentimientos que invaden a los que tienen que salir a trabajar durante el confinamiento decretado por el estado de alarma causado por el Covid-19.
Belén Sánchez, trabajadora en el servicio de limpieza de un centro sanitario de Ciudad Real, ha expresado la incertidumbre por «lo que te puedes llevar a tu casa».
En declaraciones a Europa Press en los primeros días de la declaración del estado de alarma, esta trabajadora ha explicado como cuando llega a casa se ducha «rápidamente» antes de coger a su hijo o darle un beso a su marido.
Una preocupación muy similar es la que tiene Jesús Sánchez, trabajador de una empresa de transporte de la provincia de Ciudad Real.
Según ha explicado no es miedo por contagiarte al exponerse al exterior, al contacto con gente, dinero o papeles, sino que por su posible contagio, su familia enferme.
«Mi sensación principal es que sea como sea, aquel que debe salir a trabajar está vendido», ha añadido, ya que es cuestión de tiempo o suerte el que «podamos vernos en una situación comprometida».
A esto se une, ha continuado, que se puede cometer cualquier error al volver a casa y no limpiarse o desinfectarse bien.
Su trabajo, ha explicado que no ha cambiado «prácticamente en nada» desde que comenzaron las medidas de confinamiento.
«Se nota que hay algo menos de movimiento de mercancías pero no se ha notado un cambio radical desde la cuarentena», ha afirmado.


Un duro golpe para el negocio.

Pero también existe preocupación entre los autónomos obligados a echar el cierre por ser dueños de establecimientos considerados no esenciales, como los bares, restaurantes o cafeterías. José y Kike son dueños de la cervecería ‘Madeira’ en el barrio de Santa Teresa, en Toledo, y aseguran que esta situación va a ser un duro golpe para su negocio.
Cerraron el establecimiento el 16 de marzo, un negocio que -aseguran- les da para vivir «día a día»; y, sin embargo, el pasado 30 de marzo tuvieron que pagar la cuota de autónomos  «por completo, teniendo el bar cerrado quince días».
La ayuda, de momento, les ha llegado de la mano de su casero, que les ha perdonado el alquiler del mes de abril, no así del mes de marzo, aunque les dará facilidades para pagarlo.
Ahora, se enfrentan al pago del IVA y de las retenciones de los trabajadores que llegarán el 20 de abril, esperando que el Gobierno esté a la altura.
¿Su miedo? Que la gente, una vez pasado el confinamiento, no se decida nuevamente a salir a la calle y consumir.  «Es una incógnita, pero las facturas habrá que seguir pagándolas, así que ya veremos si nos planteamos cerrar el negocio o no».