Insólito Día de Todos los Santos

Jonatan López
-

La celebración del tradicional Día de los Difuntos estará marcada por las restricciones y las medidas de prevención para prevenir contagios

Insólito Día de Todos los Santos - Foto: Reyes Martí­nez

En El Paso de la laguna Estigia, una de las famosas pinturas del pintor flamenco Joachim Patinir, Caronte navega transportando en su barca un alma que pasa de la vida a la muerte y debe escoger entre el Purgatorio y el Paraíso. Es el memento mori de Patinir, quien recuerda así la mortalidad del ser humano a la que está abocado.
La muerte, que forma parte de la vida, está presente más que nunca en este fin de semana atípico en cuanto a las celebraciones, y marcado por las restricciones y medidas de prevención para evitar contagios. No se permitirán agolpamientos de aquellos que visiten los cementerios en cada municipio, ni se celebrarán misas de difuntos multitudinarias. Ni siquiera los niños irán puerta por puerta, cumpliendo así con esa nueva tradición, venida del otro lado del Atlántico, que cuestiona truco o trato por un puñado de golosinas y caramelos.
El papel de las funerarias. Este insólito Día de los Difuntos no sólo será distinto para los ciudadanos, también lo es para los múltiples negocios que se dedican a prestar servicios funerarios. Lejos de haberse lucrado en los meses pasados, como pudiera parecer, alertan de la fragilidad de un sector que «ha estado al pie del cañón» y que ha sufrido múltiples vicisitudes. 
Así lo entiende Javier López, gerente de Servicios Funerarios Conquenses que, desde hace más de 50 años, se ocupa en Cuenca de este cometido obligado y necesario.  
«Hay que aplaudir a los servicios sanitarios y a las fuerzas de seguridad, se lo merecen. Pero se han olvidado de nosotros, que hemos estado en primera línea», recuerda López, que asegura que el colectivo tuvo que soportar «unas condiciones muy precarias y se las tuvo que ver y desear para conseguir equipos EPI, bolsas anti-Covid, guantes, o mascarillas. Cuando alguien se moría, íbamos nosotros».  
No sólo se trataba de prestar el servicio con la mayor profesionalidad, sino de informar a los familiares en los momentos difíciles y trasladarles la imposibilidad de ver a los fallecidos. Además de desinfectar los espacios de las dependencias funerarias «por nuestra cuenta y dinero, puesto que no nos ayudó nadie», la empresa tuvo que duplicar los servicios y el personal para poder sobrellevar la situación. «Había días que teníamos a más de 10 personas en espera de incineración o enterramiento y no dábamos abasto», expone el gerente. 
Cuenta que a pesar del incremento notable de prestaciones, «no se han facturado servicios en salas y la gente no ha gastado en cajas o flores. Con lo cual, bajó la facturación». 
Lo que sí ha subido mucho y proliferan «son las incineraciones», apunta, y explica que la gente mayor «no es partidaria, pero los jóvenes lo ven normal y sobre todo evitan la parafernalia a posteriori. Incineras un cuerpo, esparces las cenizas y hasta luego aniversarios y celebraciones».
De hecho, comenta que en las peores semanas de la pandemia «se tuvo que incinerar en otros sitios como en Motilla del Palancar, porque en Cuenca había dos o tres días de espera». Para colmo, «en abril y mayo solo podían estar 10 personas por difunto en el entierro. Es más, no pasaban ni por la Iglesia».
Ante la nueva ola de la pandemia, que crece día a día, el gerente de la funeraria afirma «haber hecho los deberes y pedir material a los proveedores en previsión de una nueva oleada, como está ocurriendo».  Cree que todo el mundo «está más preparado que la primera vez», pero entiende que «como no podemos contar con el Gobierno ni con Sanidad, nos hemos tenido que buscar nuestras fórmulas para aprovisionarnos y atender».
Por último, reflexiona sobre el futuro de los servicios funerarios y opina que, «como con todos los negocios, antes había 50 tiendas de barrio y ahora hay un supermercado. Esto tiende a monopolizarse en tres o cuatro macrofunerarias a nivel nacional y si me apuras en Europa». Con el tiempo, «más tarde o más temprano, habrá cuatro potentes y dos pequeñas que no pueden sobrevivir». Una situación que ya se vislumbra en localidades pequeñas, «donde prestamos el servicio las 24 horas del día y todos los días del año, algo que eleva el coste».
Solo espera López que no se vuelva a dar la grave situación que produjo la pandemia en los meses de primavera. Que el material de higiene y sanitario que tiene almacenado, por si es necesario utilizarlo, «haya que tirarlo porque ha caducado».

El cementerio municipal amplía sus horarios. El cementerio municipal Santísimo Cristo del Perdón adecúa y amplía su horario de visitas para que los conquenses puedan acudir a visitar las tumbas de sus seres queridos. El camposanto, que no superará el 50 por ciento del aforo, abrirá sus puertas este fin de semana de 9 a 18 horas. Además, el servicio de autobús urbano amplía su recorrido en la línea 5, desde las 9,30 a las 18 horas. El Ayuntamiento también ha establecido un control de acceso en la rotonda de la calle Pedro Almodóvar, para evitar que las personas que acudan con sus vehículos encuentren atascos en las zonas de aparcamiento.  
Asimismo, se han reforzado las medidas de prevención y se han dispuesto varias rutas de entrada y salida para evitar aglomeraciones. Se disponen tres puertas de acceso –principal y dos laterales– en las que habrá gel hidroalcohólico. También se refuerza el personal del cementerio, que junto con Protección Civil se encargarán de organizar las entradas y salidas y regular el aforo.