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«Sánchez Cotán fue más conocido en vida como retratista»

V.M.
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El artista plástico y profesor de Dibujo, Rubén Fernández, interviene en el ciclo de conferencias de la Real Academia Conquense de Artes y Letras con una charla centrada en el pintor barroco orgaceño

El profesor y artista plástico Rubén Fernández Santos - Foto: ArtCuenca

¿A su juicio cuáles son esas conexiones tan evidentes entre Sánchez Cotán y la pintura actual?

Son muchísimas, porque realmente en el nacimiento del bodegón barroco en torno a 1600  están las características de lo que ha llegado a nosotros como concepto de pintura, ya que hasta esos momentos los pintores no podían pintar lo que querían, sino lo que les encargaba el mecenas de turno, la iglesia e incluso la propia Corte y con el nacimiento del género el artista tiene la oportunidad de investigar y explorar; en este sentido Sánchez Cotán es un ejemplo magnífico, porque él tiene una pintura religiosa no tan conocida y sin la trascendencia de sus bodegones y, aunque que no tuvo el reconocimiento de Velázquez o Zurbarán, poco a poco el personaje se fue reivindicando y su forma de pintar ha llegado con plena vigencia hasta el siglo XXI.

Habría que destacar de él su sobriedad y el carácter alegórico de muchas de sus obras, ¿no es así?

La sobriedad está clara y es la característica más destacada del bodegón español respecto a las otras corrientes que se dieron en Italia y Holanda por la misma época; en cuanto a si su pintura es alegórica o no, hay críticos que defienden ese carácter ascético de sus composiciones, mientras que otros lo niegan, apuntando que lo que hace es investigar en técnicas nuevas y en formas de representación, ayudado con instrumental óptico y espejos cóncavos, lo que produce ese efecto de irrealidad en sus obras. En cualquier caso no debemos olvidar que él era un fraile y creo que sí hay un cierto componente espiritual en esos bodegones.

Su interés por plasmar la realidad desde otros puntos de vista entroncaría mucho con el arte de otro genio como Velázquez, baste recordar La barbuda de Peñaranda...

Es todo un reflejo de la época en la que ellos vivieron, ya que en esos momentos Toledo era un hervidero de intelectuales. Cotán empieza trabajando con otro pintor antes de independizarse (Blas de Prado) y digamos que es un lugar donde se está muy al día y se está al tanto de libros de arte o de perspectiva y del conocimiento de las obras de arte de la Antigüedad, de donde surgirá una investigación sobre cómo son los objetos, las leyes de la geometría, la forma de plasmar los personajes, etcétera. Sánchez Cotán fue más conocido en vida como retratista que como autor de bodegones, lo que ocurre es que sólo nos ha quedado un retrato suyo, esa mujer barbuda que está en el Museo del Prado. También es interesante reseñar que todos los bodegones del pintor estaban perdidos al principios del siglo XX y fueron apareciendo a cuentagotas, ahora tenemos seis, tres están en EEUU, uno en el Prado, otro en el Museo de Bellas Artes de Granada y otro en una colección privada.

¿En qué grandes maestros posteriores puede rastrearse  más la influencia de su arte?

Hay una clarísima, lo que llamamos el clan de los pintores de bodegones, digamos que los conocimiento de Juan Sánchez Cotán pasarán a Velázquez y Zurbarán, de éstos a Goya y de éste a Juan Gris y a Picasso. Hay una corriente clara respecto a cómo plantea el bodegón el artista toledano, con esa austeridad, esa escasez cromática y esos vacíos, algo que se transmitirá en el tiempo hasta llegar a los famosos bodegones cubistas.

¿La clave de la modernidad del arte del pintor reside en esa aparente simplicidad?

Lo que él planteaba y su reflexión sobre la composición, el uso del negro o el uso del alimento sigue estando vigente y muchos artistas jóvenes tienen los mismos intereses , por ello su apuesta sigue plenamente activa, es una referencia totalmente vigente e incluso hay artistas que trabajan con esos mismos intereses en campos como la fotografía, arte digital, instalación, cerámica… de hecho el verano pasado la Galería Fúcares de Almagro acogió una exposición enteramente dedicada al Bodegón del cardo, en la que más de medio centenar de autores contemporáneos hicieron su propias versiones de esa obra. Personalmente, yo también me encuentro preparando una serie de obras sobre Sánchez Cotán, lo que ocurre es que el tiempo se me echó encima y llegó la fecha de esta charla antes de acabar esta serie que espero tener acabada antes del próximo verano.