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La hostelería conquense espera que ya no haya «marcha atrás»

Leo Cortijo
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El sector, que subraya que ha estado «intervenido» durante un año y medio, argumenta que la eliminación de las restricciones, que a veces fueron un «caos», era algo que demandaba desde hace «mucho tiempo».

La hostelería conquense espera que ya no haya «marcha atrás» - Foto: Reyes Martínez

¿Recuerdan cómo nos tomábamos el café por la mañana, nos íbamos de cañas a mediodía o alternábamos con amigos en las barras de los bares antes del 14 de marzo de 2020? Ha llovido mucho desde esa fecha y es posible que ni se acuerden, pero después de un terrible sufrimiento y de infinidad de curvas, olas, tasas de incidencia, restricciones y demás jerga pandémica, la situación comienza a asemejarse a lo que conocíamos antes de la aparición de un maldito bicho con etiqueta de coronavirus. El sector de la hostelería, uno de los más castigados por los «vaivenes» de la normativa sanitaria, vuelve a respirar aliviado con la «confianza» de que ya no haya «marcha atrás». 

El Gobierno de Castilla-La Mancha ha eliminado las limitaciones que hasta ahora sufríamos, salvo el uso de mascarilla, que se mantiene en espacios cerrados y cuando no se pueda guardar distancia de seguridad. Por lo demás, adiós a las restricciones de aforo, al límite en el número de comensales en mesa y a los horarios establecidos. Y hola de nuevo al consumo en barra y a poder bailar en los locales de ocio.

Un paquete de medidas que la hostelería conquense recibe con «alegría» porque era algo que llevaba demandando y esperando «muchísimo tiempo», ya que algunas comunidades todavía más restrictivas que Castilla-La Mancha «habían dado pasos a frente» en este sentido. «Volver a trabajar con normalidad es muy importante», destaca el técnico de Hostelería de CEOE Cuenca, Diego López.

El sector ha estado «intervenido» durante un año y medio por parte de la Administración, que ha tenido que amoldarse a unas reglas muy diversas. «Ha habido muchísimos cambios y en muchas ocasiones ha sido un caos absoluto», argumenta López, y es que variar las condiciones de trabajo «tantísimas veces y con tan poco tiempo de antelación, ha sido complicado» para aquellos que tenían que alzar la persiana de su bar o su restaurante. Por eso, subraya el «esfuerzo tremendo» que han llevado a cabo para «adaptarse» a todas estas circunstancias.

Un difícil paradigma que ha generado un «cabreo importante» entre los empresarios de la hostelería, y es que «ahora mismo las relaciones entre el sector y la Administración están bastante tocadas por ambas partes». Por eso, López considera que las asociaciones empresariales y las diferentes agrupaciones hosteleras van a tener que hacer un «trabajo importante» por un «bien común», y es que esas relaciones «vuelvan a la normalidad porque trabajando juntos siempre se llega más lejos». «Ahora todos tenemos que poner de nuestra parte, no mirar atrás y volver a confiar los unos en los otros», concluye.

En esta tortuosa y pedregosa línea temporal, hubo una especie de ‘milagro’ que aportó esperanza a la humanidad en forma de vacuna. Ésta, entiende el técnico de Hostelería de la patronal conquense, ha sido «fundamental», porque no solo ha rebajado la contagiosidad, sino que además ha generado «confianza en el cliente», principalmente para aquellos negocios que viven del turismo. Con todo, avisa de que tanto la Administración como la ciudadanía tienen que ser conscientes de que «el riesgo cero ni existe ni va a existir», es decir, «casos va a seguir habiendo, otra cosa es que lo tengamos todo controlado y las medidas ya no sean restrictivas».

Ahora se abre un nuevo horizonte para los hosteleros. Un difícil equilibrio –sobre todo al principio–, en el que llevan muchos meses sin trabajar. Ahora bien, son expertos en la materia. Durante todo este tiempo han tenido que crecerse en el castigo. La situación les ha obligado. Tuvieron que hacer cursos a marchas forzadas sobre cómo maniobrar en una situación desconocida, con una pandemia de seculares proporciones de por medio. «Ha sido muy difícil trabajar con la incertidumbre que hemos tenido» –comenta López– «y seguimos teniendo, porque aunque es cierto que estamos en un escenario muy distinto y más parecido a la antigua normalidad, hay que ser prudentes». La clave está, entiende, en «no volvernos locos e ir trabajando poco a poco».

Los que se quedan por el camino. Después de librar una contienda tan virulenta, el sector tiene que hacer análisis de daños. Saber cuántos compañeros se han quedado por el camino por esta pandemia es algo que se conocerá de forma fehaciente «cuando empecemos a trabajar con total normalidad» gracias a este nuevo cambio de normativa. Así lo entiende Diego López, pues hay empresarios del sector que habían entrado en una especie de hibernación esperando noticias como ésta. Las proyecciones más realistas prevén que no sean pocas las bajas producidas, especialmente en aquellos subsectores que peor han podido lidiar con las restricciones, como los locales pequeños y con la única posibilidad de servir en el interior o el ocio nocturno. El sector, señala el técnico de Hostelería de CEOE, «está bastante endeudado porque ha tenido que sobrevivir durante mucho tiempo sin apenas ingresos».

«Hay que ir poco a poco viendo cómo se desarrolla todo». Planteamos una pregunta al experto de la Confederación de Empresarios de Cuenca. ¿Cómo debe actuar la hostelería a partir de ahora? Diego López aboga por «volver a nuestro trabajo normal, pero con la prudencia que aconseja la experiencia que hemos vivido todo este tiempo». En su opinión, «no es momento de hacer inversiones, sino de ir poco a poco, viendo cómo se va desarrollando todo». El técnico de Hostelería de CEOE cree que se tiende a una «normalización» de la economía, «que se va a mover lentamente y va a hacer crecer la contratación». No hay que olvidar en este sentido que la hostelería y el turismo eran dos motores generadores de empleo antes de la pandemia, y que «vamos a volver a serlo poquito a poco».