CATHEDRA LIBRE

Miguel Romero


Borbones y Muñoces

16/12/2019

Aprovecho mi espacio semanal para agradecer el apoyo incondicional de las instituciones públicas, amigos y vecinos de la ciudad de Cuenca, a la que tanto quiero y en la que me siento identificado como cronista oficial de la misma, por arroparme en momentos trascendentes, humildes si cabe para escritor humilde, pero especial por la gratitud que permite.
‘Borbones y Muñoces’ es un ensayo novelado que acabo de sacar al mercado editorial -gracias a Infante Editores- y que nos vuelve a rememorar esa etapa de nuestra historia de España, compleja, condicionada por equívocos sensacionalistas, diatribas ideológicas confusas, quiebra de valores, dominio de Antiguo Régimen y conservadurismo retrógrado como premisas de un tiempo en el que los españoles tuvieron que sobrevivir a las conjuras internacionales y abusos de poder.
Y es que mi último libro ‘Voluntades y Pasiones en la España del XIX. María Cristina de Borbón e Isabel II, reinas de corazones’ fue presentado ayer, en el Teatro Auditorio conquense, contando con la presencia de las instituciones locales, provinciales y regionales y con un público que llenaría el espacioso salón, aplaudiendo y provocando en mí, una sensación de orgullo y privilegio. Este trabajo de varios años -que ha querido prologarme mi amiga Carmen Posadas- sintetiza ese momento difícil, convulso y complejo; sin embargo quiero destacar el que, las circunstancias socio-políticas que se dieron, llevaran a una mujer -María Cristina de Borbón Dos Sicilias- a luchar por su deseo, por su libertad, por su condición femenina, por igualar su corazón con esa razón de Estado que obligaba a condicionar el espíritu de su propia vida. Ese ejemplo de mujer luchadora nos coloca nuevamente en ese deseo social por conseguir la igualdad -aún latente en su deficiencia- entre hombres y mujeres, y más todavía en una sociedad contemporánea como la de aquel siglo turbulento, en la que las sombras superaron a las luces. Por eso, Borbones como hijos legítimos con Fernando VII y luego, en su viudez, Muñoces como hijos legítimos con Fernando Muñoz, duque de Riánsares, conformarán el espíritu del tiempo, haciendo que cada paso girase en torno a sus condiciones.
Ahora bien, no todo es felicitación histórica, sino que hubo propuestas engañosas en las que la corrupción y el desaforo reinarían entre sus acciones de familia, en el desencanto de una burguesía anclada en la mediocridad de los valores eternos, sin propuestas libertarias y sí, exigencias contrapuestas de privilegios, dominios de autoritarismo, poder desmesurado y engaños al pueblo. Todo en todo, sin excepción, alimentando lo que luego sería la parte de esas tristes dos Españas que tanto quebrarían los sentimientos de nuestros antepasados; esas dos Españas que seguirán ejecutando sus miserias, provocando rupturas y violencias sin sentido, y que arrastrarán a guerras y muertes.
Escribiendo la historia ayudamos a volver a refrescar memorias; provocamos reflexión y asistimos a entender parte de nuestros pecados políticos -que son y siguen siendo demasiados- para hacer ver que el engaño a un pueblo rompe la pureza de una sociedad que debe seguir abanderando igualdad, solidaridad y respeto. Creer que eran otros tiempos, otra mentalidad, otros supuestos y otros condicionantes, nos puede servir para tapar alguna «chapa», pero nunca como excusa para volver a repetir errores o acciones de grave desafección en el tratamiento humano. Me sentí bien, arropado y feliz, y con ello quiero volver a agradecer a todos los que allí estuvieron y los que no estando, felicitaron, pero también me siento deudor de cómo hemos de entender nuestro momento actual socio-político; de qué queremos conseguir o alcanzar y dónde deberíamos ir, ahora que caminamos ante una política y un comportamiento moral poco afortunado.