PAISAJES Y PAISAJANES

Antonio Pérez Henares


El voto en la región

Son éstas que vienen elecciones generales y ninguna comunidad ni provincia se sustrae del poderoso influjo que precisamente los asuntos de interés nacional tienen sobre el sentido del voto de los ciudadanos. Y menos la nuestra, que además es de las más sensibles a ellos aunque se trate de comicios locales. La sigla pesa y el momento por el que atraviesan sus líderes es determinante. En las anteriores, que fueron esta primavera, fallida en sus resultados pues no alumbró gobierno alguno y sí no poco sentimiento de fracaso y decepción, asistimos en Castilla-La Mancha a un poderoso ascenso del PSOE que le otorgó la victoria en todas las provincias tanto en las listas del Congreso como en las del Senado.
La cara del PSOE tuvo su cruz  en la peor costalada  del PP, aunque logró, con sudores, mantenerse segundo, visualizó el auge de Ciudadanos que consiguió diputados en todas las circunscripciones excepto Cuenca y alumbró la irrupción de Vox, que logró entrar en  Ciudad Real y en Toledo. Podemos desapareció del mapa preludiando un eclipse que continuó en las autonómicas donde tampoco obtuvo representación. Sí lo hizo Ciudadanos, pero sensiblemente por debajo de sus expectativas, y en este caso hubo fracaso de Vox, que no consiguió ningún asiento en las Cortes Regionales. El triunfador, y esta vez por mayoría absoluta, fue Emiliano García- Page, que además en una jugada maestra post electoral se llevó al huerto a los naranjas y con su apoyo se apoderó de las tres capitales de provincia que se podían escapársele : Albacete, Ciudad Real y Toledo.  Y aunque la memoria de la ciudadanía sea bastante escasa, ese trapacero viraje de Cs  no se ha podido aún olvidar.
Las encuestas, desde luego, y hasta el día de la fecha dicen tercamente que no, que el paisanaje si tiene algo ya, convertido en moneda de uso común, es que el partido de Rivera, y Rivera en sí no son de mucho fiar. Es algo que está sucediendo en España entera y que va a suponer una cuesta muy cruda y de difícil subida hasta el 10-N. Es probable que algo logre recuperar de aquí a las urnas pero a día de hoy el intangible pero decisivo asunto de la credibilidad es un gran lastre que puede convertirse en losa y más aún en nuestra región. Lo que le sucedió a Podemos les puede suceder ahora a ellos y en algunas circunscripciones los sondeos les pintan pero que muy mal. Incluido Toledo, donde se presenta quien fuera su Portavoz en el Congreso y aparente número 2 del partido y que está en trance de perder el escaño. Un escaño que, por ejemplo en Guadalajara, como ya le pasó tras la anterior investidura fallida en tiempos de Rajoy cuando de una a otra convocatoria se le esfumó,  lo tiene cada vez más difícil de mantener. Enchufar a los hermanos de los concejales en el  Ayuntamiento de la capital no es lo mejor ni más presentable que han podido hacer. El beneficiario puede ser muy posiblemente Vox. Aunque presenten un paraca, porque aquí se vota mas sigla que condición. Y pueden también pintarles bastos tanto por Albacete como por Ciudad Real. O sea, quedarse a cero en un descuido.
No parece tampoco que vaya a recuperarse Podemos y además de un posible beneficio de Vox, quien tiene mejores opciones de crecimiento es el PP e incluso el PSOE que, sin embargo parece irlas perdiendo a cada día que pasa desde la convocatoria electoral. La tendencia hacia la recuperación del bipartidismo va  en aumento después del hundimiento de las expectativas de los nuevos que han resultado ser tan viejos en los vicios como los demás. En el reparto final los populares pueden salir bien parados y recuperar terreno y escaños perdidos la vez anterior.
Otra cuestión a considerar  es el Senado y aquí sí que se prevé una batalla cerrada y de incierto resultado. Fracasados los intentos de Pablo Casado de sumar candidaturas, por la negativa cerrada de Ciudadanos, estos presentan sus listas, sabedores de su nula posibilidad. Vox lo ha hecho también pero presentando tan solo un candidato por provincia y dando así a sus electores la posibilidad de votar otros dos de diferente partido por el que sientan mayor afinidad. O sea cambiar aquel engañabobos del 1+1+1 que fue letal para la derecha por un 1+2 y a ver si pueden ellos pescar algo. Es plausible que la jugada, si sus votantes siguen esa fórmula, mejore a la postre las posibilidades del PP de arrebatar a los socialistas escaños senatoriales y  ello en dimensión nacional puede hasta hacer peligrar la mayoría  obtenida por estos en la Cámara Alta la vez anterior, tras la electoral necedad de  la derecha que ahora amenazan repetir.
Pero volviendo al principio. Lo que va a pesar en el resultado y de ahora en adelante aún más va a ser lo que tiene a la nación en vilo. La situación en Cataluña y la valoración de lo que el Gobierno y los diferentes líderes están haciendo y pueden hacer. No se olviden tampoco de la crisis, de lo que se habla menos en las teles pero empieza a sentirse ya en las casas y de lo de Franco, que no sé si le va a aportar votos al PSOE que no tuviera ya, pero que a quien ha venido en cierta forma a resucitar ha sido a Vox.


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