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«Hay que transmitir que el medio rural es calidad de vida»

Jonatan López
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Entrevista con la enóloga y gerente de Bodega Altolandón de Landete, reconocida por el Gobierno regional para conmemorar el Día de la Mujer Rural que se celebra este viernes

«Hay que transmitir que el medio rural es calidad de vida»

El cine-teatro Fray Luis de León de Belmonte acoge este próximo viernes los actos organizados por la Consejería de Igualdad de la Junta de Comunidades, que conmemoran del Día de las Mujer Rural. Durante el mismo, el Gobierno regional reconoce a seis mujeres del medio rural de las cinco provincias. Una de ellas es Rosalía Molina, enóloga y gerente de bodega Altolandón de Landete que, junto a su marido, dirige el proyecto vitivinícola desde 1998. 

Aseguraste en una entrevista que estabas enamorada del vino desde siempre. ¿De dónde nace tu vinculación con el viñedo y cuándo te diste cuenta de que querías dedicarte a esta profesión? Soy de Requena de nacimiento, que también es una zona vitícola. Siempre he vivido el ambiente del vino, de la vendimia, desde pequeña, y siempre ha sido un mundo que me llamó la atención. Mi familia no tenía viña ni se dedicaba al vino, pero en Requena hay una escuela de enología que se ha formado con los mejores profesionales de España y decidí estudiar, sin tener mucha idea de si algún día podría dedicarme a ello. Mi marido Manolo, que es de Landete, se dedicaba al asesoramiento de viñedos para otros y eso, compartir lo que más te gusta con tu pareja, provoca que todas nuestras vacaciones hayan sido donde había viña, visitar bodegas, sin tener planes de dedicarnos a tener una. 

¿Qué particularidades aporta el clima de Landete, el suelo, o el tipo de uva que cultivan para lograr un caldo de alta calidad? Cuando decidimos embarcarnos en esta aventura, buscábamos un sitio con ciertas particularidades. Estábamos enamorados de los vinos que se elaboraban en altitud. No hubo mucho que pensar, Landete está a esa altitud y lo tuvimos claro. Cada día que pasa estamos más contentos de haberlo hecho aquí.

¿Su bodega acumula varios reconocimientos a lo largo de todo estos años? ¿Le ha hecho especial ilusión alguno de ellos? Para nosotros son importantes las puntuaciones que, a día de hoy, pueden abrirte mercados. Hay gente que no tiene ningún referente y el único es el que digan los entendidos en vino. Más que los premios, nos ha hecho ilusión si tenemos algún reconocimiento importante en cuanto a puntuación que nos dan personas a nivel internacional e influyentes en el vino. El que más ilusión me hizo fue el primero, que nos abrió las puertas al mundo. Era nuestro primer vino y eso nos lanzó de alguna manera al escaparate. Desde que empezamos, en el año 2000, la gente del vino no conocía ni Landete ni la marca y que alguien nos diera una puntuación favorable te abre las puertas de muchos mercados, que de otra manera no lo hubiésemos hecho. 

¿Qué fue lo primero que pensó cuando le comunicaron que sería una de las seis mujeres del medio rural que recibirían un homenaje este viernes y que representaría a Cuenca? Me quedé tan parada que se me ocurrieron un montón de otras mujeres que también se lo merecen. No sé porqué a mí. Estás metida en tu trabajo y no piensas que nadie te lo vaya a reconocer. Me hizo mucha ilusión que pensaran en mí, sobre todo por el equipo que hay detrás, por Landete que nos ha apoyado mucho y los vecinos están contentos de todo lo que hacemos. Cualquier noticia que pasa al respecto se celebra. También por mi familia, que se llevó una gran alegría. A lo mejor más que yo.

Ya que usted es enóloga y comparando el premio que le otorga el Gobierno regional, ¿a qué le sabe este reconocimiento? Es el premio a todos esos vinos que tenemos ahí. Empezamos con uno y hoy tenemos 20. Es un vino serio, que puedo comparar con nuestro primer vino, el más importante para nosotros y para nuestra historia. Sería el Altolandón tinto. 

Las instituciones y los medios de comunicación recordamos constantemente la importancia de conservar el medio rural y facilitar el acceso al mundo laboral a la mujer, especialmente. ¿Cuál es su particular radiografía actual de la mujer rural? En el entorno rural en el que yo estoy, la verdad es que hay poca oferta de trabajo. La mujer que trabaja es la que va al campo. Sí que es verdad que hay mujeres jóvenes con iniciativa que abren un gabinete, una tienda de ropa, negocios que ha pasado mucho tiempo sin que existiesen, pero en general queda mucho por hacer. Tenemos que transmitir a las generaciones que vienen, que el medio rural es calidad de vida y la oportunidad para construir muchas cosas.

Es evidente que la evolución de los vinos de la provincia no solo no es notable sino que se están haciendo un hueco en el mercado nacional e internacional. ¿Se atreve a pronosticar cómo será el futuro vinícola de Cuenca? Siempre hemos dicho que los vinos de Cuenca, de la Denominación de Origen Manchuela, Ribera del Júcar, Uclés y La Mancha, tienen unos suelos impresionantes para hacer caldos de calidad. Se está demostrando que cada vez hay más bodegas y yo estoy convencida de que en un futuro seremos un referente, un punto al que tener en cuenta. Es complicado hacer marca y grupo, pero llegará el día en el que Cuenca será un referente. El vino va ligado a la hostelería y cada vez hay más grandes cocineros, que se hacen más importantes y más famosos. Todo va unido y no hay que perder de vista el producto hecho en la provincia.