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Miguel Romero

Miguel Romero


La Torre de Mangana señaló el año nuevo

12/01/2022

La verdad es que Cuenca tiene muchos especiales rincones donde mostrar su belleza, patrimonial e histórica especialmente. Uno de ellos, por lo menos de los más visitados y no tanto, sentidos por el vecino capitalino, es nuestra Plaza de Mangana donde una emblemática torre da el significado al nombre.
Aquella primitiva Torre de planta cuadrada que ya nos mostrase Wingaerde en sus excelentes dibujos de 1565, fue si cabe, el inicio de un proceso arquitectónico que ha variado con el tiempo. Cierto es, que en aquellos terrenos de la familia conversa de los Montemayor, se elevó la torre del reloj para suplir el lugar que la antigua torre de la Queda ocupaba por entonces. Afortunadamente, el rejero Esteban Limosín puso un chapitel elegante cuando se levantase unos años antes de llegar el holandés, y posiblemente la mano de Juan Andrea Rodi dejase allí su huella.
Un rayo provocaría a finales del XVIII que se lastimase parte de su estructura y los "malcriados" franceses en aquella Guerra de la Independencia, acabaron por dañar lo que era para todos los conquenses un símbolo y una necesidad. La mano del arquitecto Mateo López impidió que se derrumbara del todo a mediados del XVIII, arreglando todo lo deteriorado para mantenerla en pie. Una reparación necesaria en 1862 modelaba el remate de la misma en situación lastimosa manteniendo su silueta hasta el año 1926 en el que una completa reforma realizada por el arquitecto Fernando Alcántara llevase a sustituirla por una singular torre de estilo  neo-mudéjar –que a no todo el mundo gustó- y que no parecía tener sentido entre el escenario arquitectónico que rodeaba su ubicación. Suprimió el chapitel que le daba la seña de identidad, poniendo en su lugar un pequeño cuerpo de campanas, de planta cuadrada que cubriría con un llamado capulín, revistiendo las paredes exteriores con una decoración rica en yeso de inspiración islámica. 
Pero ahí no quedaría la cosa. Descontento un importante sector de la población, se llevaría a cabo un nuevo proyecto de remodelación de la misma realizado por el arquitecto Víctor Caballero en 1968 encastillando la misma y dándole ese carácter defensivo que le aporta su potente matacán y sin tejado que actualmente posee.
Ha sufrido los avatares del tiempo, las guerras que tanto daño hicieron a esta ciudad, los envites del tiempo y las ensoñaciones de arquitectos y munícipes, pero lo cierto es que nuestra Torre de Mangana es un emblema que nos define en potestad, en ilusión y en llamada, sonando sus campanas con fuerza para que este año 2022 sea diferente, alejemos la Covid 19 y volvamos a sentir el peso de una ciudad milenaria llena de historia y de deseos por crecer y renovar nuestro espíritu de Conquensismo.