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Pieza a pieza

R.L.C.
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Javier Bermejo Parra, miembro de la Aepuzz, expone más de 30 puzzles hasta el 23 de febrero en el corredor de la Biblioteca Municipal Luis Rius de Tarancón.

Como miembro de la Asociación Española de Puzzles, este taranconero ha participado en varias ocasiones en competiciones de carácter nacional. - Foto: RIÁNSARES L.C.

La mejora de la memoria, de la habilidad para resolver problemas y del razonamiento espacio-visual, así como el aumento del coeficiente intelectual y de la productividad son algunos de los principales beneficios de hacer puzzles. El taranconero Javier Bermejo Parra empezó a aficionarse desde niño y, aunque ha tenido periodos en los que no ha hecho, en la última década ha incrementado si cabe esta forma tan saludable de entretenerse.

«Me da tranquilidad, es una liberación, una motivación a través de una actividad mental a la hora de organizar», comenta este ingeniero de profesión que alimentó esta práctica aún más cuando descubrió la existencia de la Asociación Española de Puzzles (Aepuzz). Durante varios años ha participado en los campeonatos nacionales, en la categoría individual o por parejas. «Yo me conformo con poder acabarlos en tiempo, porque los que ganan en individual lo hacen en 50 minutos y en dobles en 35-40», detalla. Y es que el reto es realizar un puzzle de 500 piezas que no se conoce de antemano, en 2,5 horas o en 2 horas, respectivamente. 

Ahora ha decidido exponer en su pueblo la mayor parte de los puzzles con los que cuenta, que son más de una treintena. Hasta el 23 de febrero se puede visitar en la Casa de Cultura, sede de la Biblioteca Municipal Luis Rius, la muestra Piezza a Piezza: I Exposición de Puzzles Ciudad de Tarancón, en horario de lunes a viernes, de 8 a 20 horas. 

«Hay gente que los intercambia, los hace, deshace y rehace, otros los guardan, a mí me gusta enmarcarlos y sé que hay más aficionados en Tarancón, espero que esta actividad sirva de alguna forma para romper el hielo y después vengan otras», comenta Javier Bermejo, que agradece el apoyo del Ayuntamiento y de Aepuzz. 

Su mundo a través de los puzzles está formado sobre todo por paisajes, ya que es su temática favorita, especialmente de sitios que ha visitado. Detrás de cada cuadro hay horas y horas de esfuerzo que los convierten en valiosas piezas, a su vez constituidas por otras muchas. En el caso de la muestra que comparte desde la reciente Navidad hasta casi finales del próximo mes se pueden admirar desde puzzles de 500 piezas hasta de 4.000. 

«El más grande, de Los Dolomitas, en Italia, tardé en hacerlo mes y medio, es que son 4.000 piezas, y el otro más grande, de 3.000,  de Suiza, que es un país que me encanta, tengo varios de allí, tardé un mes, pero dedicándole horas», explica al confesar que el confinamiento provocado por la pandemia en 2020 fue una etapa de mucha actividad, que luego «he tenido que parar un poco porque sino era una generación de puzzles y puzzles enorme, y además de no tener espacio también llega a ser un poco saturación». Su técnica, que reconoce no es la que emplean los que ganan las competiciones a las que acude, pasa por configurar primero el marco y luego ir rellenando el contenido. «La dificultad es exponencial, es decir, el de dos mil piezas no es el doble de difícil que el de mil, lo es mucho más porque las piezas son el doble pero la probabilidad de encajarlas es mucho mayor», comenta. 

A mayor número de piezas, menor tamaño de cada una y si los colores o los contornos apenas se distinguen, como ocurre en muchos casos, es bastante tiempo el que hay que dedicarle a estos rompecabezas para lograr acabarlos. Para conseguir el reto, detrás hay una auténtica logística, como la que emplea este taranconero, por ejemplo «a través de una especie de bandejas, en las que puedo intercambiar y apilar las piezzas, porque cuando son de 500 no hay problema de espacio, pero a partir de ahí vienen otras complicaciones».

Paisajes sobre todo, además de Suiza de países como París, Estados Unidos, Amsterdam o España, pero también temáticas infantiles, de animales, un mapa- mundi, el cuadro La Gioconda o La Capilla Sixtina, que fue uno de los que primero realizó, protagonizan el contenido de unos montajes  que hasta ayudan a fortalecer las conexiones entre las células cerebrales formando otras nuevas.