TIEMPO MUERTO

Diego Izco

Periodista especializado en información deportiva


A tomar por saco

Zidane se está quedando calvo, ¿lo habían notado? Supongo que son los disgustos que le dan estos jugadores, los mismos que desesperaron a Lopetegui, descabezaron a Solari y desquiciaron a Zidane el pasado año. ¿La fórmula para el cambio? Repitamos todo. ¿Qué podía salir mal?

En un momento concreto de la conferencia de prensa, cuando esa calva empieza a adquirir una tonalidad bermellón, rojo-ira, Zidane dice que «hay que mandar el balón a tomar por saco». «Tomar por saco» es un punto intermedio entre la banda izquierda y el pecho del mediapunta, o el segundo anfiteatro, o el cielo de Madrid en medio de la tormenta, o si alguien tiene pierna suficiente, el otro maldito lado de la Gran Vía. «Tomar por saco» significa descoser la pelota de un patada, tratar al balón como al más fiero de los enemigos, darse cuenta de que el adversario quiere hacerte un gol (¡Oh, por qué habrás esperado a los últimos minutos para intentarlo! Qué mala idea…) y quitarle el balón como sea, aunque sea pinchándolo o dándole un patadón a cualquier parte, o sea, «a tomar por saco».

Y aunque queramos entender a Zidane (alejar el peligro sin miramientos), se nos sigue haciendo bolo a muchos el hecho de que el entrenador del gran gigante del fútbol mundial, alguien que debería marcar estilo de alguna forma, se exprese en esos términos. No por el exabrupto en sí, sino en la confesión abierta del maltrato al esférico como idea para ganar en casa a un equipo que debería luchar por la permanencia.

La historia moderna del Real Madrid escribe despidos fulminantes de entrenadores que abrieron la boca por encima de sus posibilidades (sin darse cuenta dónde estaban), pero Zidane tiene crédito ilimitado. ¿Será eso un problema?