NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Crispación autonómica

Tendremos un estatuto de autonomía, pero la política regional no es ni por asomo autónoma de la nacional. Es más, hay cosas que se contagian más que un resfriado, como la crispación. En este caso hay quien no es ni autónomo ni individual, sino que es completamente dependiente. Ayer la Cámara regional acogió un debate parlamentario en el que los discursos de unos y otros se convirtieron en mera copia de lo que hemos estado escuchando desde hace meses en el ámbito nacional.
La diputada y portavoz del grupo parlamentario de Ciudadanos, Carmen Picazo, volvió a sacar a relucir la propuesta de la actual dirigente naranja, Inés Arrimadas, que le hizo llegar a Pedro Sánchez antes de la investidura de Reyes como muestra de que podría haber evitado el gobierno que tiene ahora, y que, es verdad, disgusta en algunos miembros del propio Partido Socialista. En este caso Picazo reiteró que el acuerdo alcanzado por Sánchez con Podemos, PNV y ERC «pone en riesgo la convivencia entre españoles», por lo que aseguró que la famosa oferta de la España del 221 -la suma entre los diputados de PSOE, PP y Ciudadanos en el Congreso-, habría sido lo más sensato. Se olvida Picazo de que, tras las elecciones de abril, Albert Rivera se negó a cogerle el teléfono a Sánchez para escuchar si quiera un “buenas tardes Albert”. Y mucho menos ir a La Moncloa para reunirse con él.
En el caso del PP, su diputada regional Lola Merino habló de deslealtad del PSOE para con sus votantes con este acuerdo, con el que «no duermen bien». Y es que el PP de Castilla-La Mancha quiso exprimir al máximo las reticencias del presidente regional cuando dijo aquello de que el acuerdo con ERC no le gustaba, llamando a la rebelión e intentando que sus diputados hicieran un ‘tamayazo’ el día de la investidura.
Y es que en el PP hablan poco menos que del apocalipsis que está a punto de llegar con este acuerdo de coalición que implicó la abstención de ERC y Bildu. Y sí, es algo que tanto PP como Ciudadanos podrían haber evitado con su abstención, y me atrevo a decir que con algo de respeto institucional, por aquello de la responsabilidad de Estado, del que estoy seguro que podrían haber sacado rédito político. Pero no. Ahora todo está mal, en España, y en Castilla-La Mancha. ¿Que pactan PSOE y Podemos? Mal. ¿Que cambian el Consejo de Ministros a los martes? Mordaza. ¿Que suben las pensiones el 0,9? Efectista. Y así todo.
En Castilla-La Mancha el PSOE pactó con Podemos, y ya no están. Y los consejos de gobierno se celebran los martes y no pasa nada. Aquí deberíamos tener otras cosas en mente como la financiación suficiente, el agua, educación, sanidad, una PAC que abrace las necesidades de nuestro campo… y no una crispación que no debería hacer justicia a nuestra clase política.