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"Es posible crear bosques más resilientes al cambio climático"

José Luis Enríquez
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Restaurar ecosistemas dañados, reintroducir herbívoros como caballos semisalvajes o tauros y contribuir al desarrollo rural es el objetivo de proyecto pionero de Rewildig Sistema Ibérico Sur en la Serranía, el Alto Tajo y parte de Teruel

Pablo Schapira, director de Proyecto de Rewilding Spain - Foto: Lidia Valverde

La reintroducción de grandes hervíboros como caballos semisalvajes o tauros, así como la recuperación de ecosistemas originarios en la Serranía de Cuenca, elAlto Tajo y los Montes Universales son los pilares de un proyecto pionero en España que se presentó recientemente en Cuenca por parte de Rewilding Spain. De ese título en inglés surge «renaturalizar», que es lo pretende una iniciativa que ha puesto el foco en 850.000 hectáreas del Sistema Ibérico Sur para ir más allá de la preservación de la naturaleza y promover el desarrollo económico. 

Así lo pone de manifiesto Pablo Schapira (Barcelona, 1981), director de Proyecto de Rewilding Spain, quien explica en esta entrevista que se trata de un proyecto a veinte años para restaurar ecosistemas dañados o perdidos, que puedan recuperarse y mantenerse por sí mismos, y que se contribuya al desarrollo rural, tanto en términos de actividad económica como de recuperación de población. Schapira ya está manos a la obra y el proyecto comienza a dar sus primeros frutos. No obstante, el camino es de largo recorrido.

¿Nos vamos a familiarizar con el término renaturalización?

Sí. Es un término bastante nuevo pero poco a poco nos vamos a ir acostumbrando. Es bastante sencillo.

¿Qué han encontrado en este amplio territorio de 850.000 hectáreas de la Serranía, el Alto Tajo y de Teruel para impulsar este proyecto?

Es una zona muy especial.Tiene una ecología muy diversa con áreas protegidas como la Serranía, el Alto Tajo y la reserva de Montes universales . Tienes grandes bosques, cañones, ríos, una fauna muy bien desarrollada... y luego ofrece muchas oportunidades porque hablamos de una zona que por desgracia, durante mucho tiempo se ha ido despoblando. Hay una oportunidad bastante grande de intentar generar una economía que esté basada en la naturaleza y que sea sostenible a largo plazo. Es generar un orgullo en el territorio y un desarrollo socioeconómico.

¿Y ese objetivo es compatible con el desarrollo socioeconómico y sostenible en zonas despobladas?

Sí. Hay varias líneas de actuación. Como bien dice el término renaturalizar tenemos la idea de intentar recuperar unos procesos ecológicos que se producían de manera natural anteriormente y que se han perdido. Antes había grandes herbívoros, luego trajimos el ganado de ganadería extensiva, que ayudaba mucho a mantener los bosques limpios, y ahora esta ganadería es mínima en algunas zonas. Queremos recuperar ese proceso ecológico trayendo grandes herbívoros como caballos semisalvajes o tauros (raza de vaca rústica). Hay que entender que esto genera también una economía. No es sólo traer animales por traer animales y que ayuden al ecosistema, sino que puedan generar puestos de trabajo de personas que van a cuidar estos rebaños, generar una economía alrededor de posibles visitas de turistas que quieran observar esta naturaleza. Estamos empezando también un programa de reintroducción de buitre negro en el Alto Tajo que va a generar una serie de actividades turísticas y han generado trabajo.

Se ha instalado en Molina de Aragón. ¿Qué es lo que más le ha llamado la atención de todo este territorio desde que está al frente de este proyecto como director del Sistema Ibérico Sur?

Me instalé hace dos meses en Molina de Aragón, llevaba mis anteriores doce años en África, en diferentes parques nacionales, y quería volver a España y encontrar una zona que estuviera un poco aislada, que ofreciera oportunidades. No quería volver a una gran ciudad. Me ha sorprendido mucho la zona, los paisajes son increíbles, la extensión de bosques es difícil de imaginar en otras zonas de Europa, la diversidad de fauna, la amabilidad de la gente, la cultura que hay alrededor. La verdad es que hay una riqueza enorme y creo, de verdad, que hay oportunidades de negocio para la gente y que podemos generar sinergias entre diferentes sectores y aportar una granito de arena a mejorar la vida de las personas.

De manera concreta. ¿Qué puede aportar la renaturalización a la promoción económica de la zona?

El que es claro y obvio es el turismo. Por ejemplo, en esta área no hay rutas ornitológicas y esto genera mucho negocio. Cerca de aquí tenemos la Laguna de Gallocanta, que ofrece un espectáculo de migración de grullas con personas de toda España que quieren ir a verlo. Sin embargo, cuando quieren ir a ver buitres leonados, buitres negros, quebrantahuesos o alimoches se van a otras zonas de España cuando en realidad podrían conducir treinta minutos y verlas en el territorio. Es empezar a promocionar rutas, a formar personas del territorio para que puedan ofrecer actividades. Otra manera clara en la que podemos ayudar es que nosotros, como Rewilding Spain estamos ligados a una organización más grande, que es Rewilding Europe, que está en Holanda, y ellos ofrecen créditos a empresas, a emprendimientos dedicados a actividades basadas en la naturaleza. Es una herramienta que puede ayudar a personas a emprender y que ofreceremos a los emprendores de la Serranía y elAlto Tajo.

También es importante la alineación de organismos, ayuntamientos y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, que apoya este proyecto. ¿Es así?

Sí, ha habido un recibimiento muy bueno. Hay mucho apoyo desde la Junta, los municipios, las asociaciones.... Obviamente, siempre es necesario este apoyo de la Administración y también es nuestro trabajo crear este tipo e relaciones, explicar bien el proyecto así como los beneficios que puede aportar.

Los efectos del cambio climático son evidentes. ¿Estamos a tiempo de crear bosques más resilientes?

Es posible crearlos y vamos a trabajar en ellos. En la zona de Mazarete, donde el incendio de 2005 calcinó más de 13.000 hectáreas, estos bosques se estaban regenerando de una manera demasiado densa porque había falta de herbívoros. Podemos mejorar la resiliencia de estos bosques, y de hecho ya lo estamos haciendo, con grandes herbívoros, como el caballo serrano, que hacen esta limpieza de los bosques que ayuda a que mañana, cuando haya un incendio, sea más pequeño, más controlado y se libere menos CO2 a la atmósfera. Hay maneras para mejorar estos bosques como sumideros de carbono y esto puede ayudar, al menos a disminuir los efectos del cambio climático. Luego hay una coyuntura global que es la que es…

Una de las cosas más llamativas del proyecto y al que aludía antes es esa reintroducción de especies. ¿Se extenderán por la Serranía y el Alto Tajo el tauro o los caballos serranos?

La idea es ir explorando con todos los actores, con los privados, los municipios y los gobiernos para ver quién está interesado en este tipo de actividades. Los grandes herbívoros son necesarios para limpiar estos bosques, para restablecer un poco el equilibrio del ecosistema. Queremos demostrar en algunas zonas, coger datos y evidencias para que los actores vean cómo funciona y poco a poco ver quién quiere aplicar estas técnicas a su territorio. La idea es ir creciendo. 

¿Qué presupuesto se maneja?

Ahora mismo tenemos un presupuesto fijado a tres años que es de 2,7 millones de euros. Pero no nos vamos a quedar aquí y seguimos buscando más donantes tanto a nivel nacional como internacional. En España ha levantado mucho interés la iniciativa y hay muchas posibilidades de colaborar con otras entidades. A medida que haya más interés y tengamos más fondos, las actividades pueden aumentar y tener un mayor impacto en el territorio. 

La financiación de proyecto es privada, algo que no es muy habitual en España. ¿Cómo se responderá?

Es todo privado, son donaciones privadas. Es poco habitual en España pero sí son frecuentes en otras zonas. Por ejemplo, yo vengo de varios proyectos en África donde hay una cultura filantrópica muy grande, donde hay muchos privados que dan dinero de manera desinteresada para proteger parques nacionales. Es una cosa que en Europa pasa menos, y menos aún en España. Pero, cada vez más, hay una tendencia a cambiar esto porque hay una conciencia mucho más grande del problema climático que estamos teniendo. Estamos viendo estos cambios tan drásticos y también la pandemia nos ha hecho ver la importancia de la naturaleza. Cada vez hay más personas, empresas y fundaciones que quieren aportar su granito de arena. Soy muy optimista porque podemos atraer filantrópicamente fundaciones que permitan que esta iniciativa sea sostenible a largo plazo. De hecho, el compromiso de la Fundación Española de la Renaturalización, lo que es Rewilding Spain, y de Rewilding Europa es de por lo menos veinte años.

¿Qué han visto los inversores extranjeros en el Sistema Ibérico Sur?                                                                                                                                                                                                                                                      No los llamaría inversores. Son donantes. Son personas o fundaciones que quieren devolver a la sociedad parte de lo que ellos han recibido. Se interesan en proyectos que ellos ven que tiene una buena solidez, potencial y que, como en este caso, para ayudar a un desarrollo socioeconómico y renaturalizar. Por ejemplo, tenemos a la Fundación Cartier for Nature, al Endangered Landscape Program, que está vinculado a la Universidad de Cambridge… Ellos dan dinero para conservación pero no tienen ningún interés más allá.

 

Decía que era un proyecto a largo plazo, veinte años. ¿Se imagina a día de hoy cómo será este amplio espacio con estas iniciativas dentro de dos décadas?

Es una visión a largo plazo… A Rewilding Spain nos gustaría que esto fuera un espacio donde los procesos ecosistémicos estuvieran más equilibrados, donde los herbívoros pudieran pactar de manera semilibre, que los bosques sean más resilientes, que haya una economía alrededor y que tengamos pueblos más poblados. En definitiva, que haya una coexistencia entre las actividades económicas tradicionales con la fauna y los procesos ecosistémicos. Esto sería idealmente lo que nos gustaría que sucediera.