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«No sólo buscamos el lado lúdico y cultural de las propuestas»

V.M.
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Marco Antonio de la Ossa, director de Estival Cuenca, destaca la atención que presta el certamen a la didáctica y a los aspectos formativos

Marco Antonio de la Ossa, director de 'Estival Cuenca'. - Foto: Reyes Martínez

Marco Antonio de la Ossa (Cuenca, 1978) es maestro de Educación Musical, licenciado en Historia y Ciencias de la Música y máster en gestión cultural y doctor en Bellas Artes.  Funcionario del cuerpo de maestros  en la especialidad de Educación Musical, también ejerce como profesor asociado en el Departamento de Expresión Musical, Plástica y Corporal de la UCLM y dirige el Estival Cuenca, una de las citas emblemáticas culturales del verano en la capital  conquense, que arranca esta misma semana y se prolongará hasta el 9 de julio.

Estival cumple 11 años dinamizando la vida cultural de la ciudad por estas fechas, ¿cómo ha evolucionado el certamen?

Lógicamente el público nos ha ido ayudando a subrayar algunas de las líneas desarrolladas en Estival, poniendo el foco en aquellas actividades que tienen más eco, sin perder nunca la esencia del certamen. Hemos ido ampliando el número de conciertos y escenarios, además del espectro de personas a las que nos dirigimos, tratando de potenciar a los artistas conquenses, trayendo a Cuenca a nombre reconocidos de muy diferente procedencia y disfrutando de la gastronomía y de nuestra propia ciudad, Patrimonio de la Humanidad, que nos brinda lugares de gran belleza donde los espectáculos pueden disfrutarse con los cinco sentidos.

¿Su filosofía sería sacar la cultura a la calle, en la línea de otras citas culturales del país y del resto de Europa?

Eso es, pero no sólo en la calle, sino buscar las particularidades que tenemos, porque en estas fechas hay un gran número de festivales y eventos musicales, por ello se trata de aprovechar  nuestros espectaculares enclaves, como es el caso del Escenario Solar de Cabras frente a las Casas Colgadas, buscar esas localizaciones especiales para un público algo más reducido, cuidando al máximo todos los aspectos y propuestas.

¿Cuántas personas suelen asistir a esta cita?

Bien, en 2020 y 2021, al tener que reducir aforos un 40%, la audiencia fue más reducida, el año pasado asistirían unas 2.500 personas, así que ahora, con el aforo completo, lógicamente esperamos multiplicar bastante esa cifra, aunque no nos fijamos tanto en los datos concretos de asistencia, como en los comentarios positivos y en la valoración que nos transmite la gente.

 Siempre apostando por un amplio abanico de géneros y por los artistas locales...

Claro, en esta ocasión van a ser 36 agrupaciones, solistas, artistas y conferenciantes, un total de 23 conciertos en una docena de espacios, prestando además gran atención a la didáctica y aspectos formativos, dirigiendo nuestra atención a personas con discapacidad y con diversidad funcional.  Tratamos también que haya una gran cantidad de mujeres artistas, grupos mixtos o propuestas con nombres de mujer, en esta edición hasta un 60 por ciento de las mismas.

     Desde las primeras ediciones tratamos de fijarnos en estilos que no tenían una presencia regular durante la temporada de las principales salas de  Cuenca, nos centramos en el folk, en el flamenco, en la canción de autor, en el jazz… tratamos de buscar géneros adecuados a nuestros escenarios. Concretamente este año nos abrimos a los estilos urbanos, con la joven conquense Yandrak Jamaica y la catalana Queralt Lahoz (4 de julio) y a la experimentación de la mano de Raül Refree y Niño de Elche (día 5), sin olvidar el papel de los artistas conquenses, muchos de ellos mujeres y menores de 25 años, por ejemplo contaremos con Paula Serrano, Laura Moreno, Impensable, la Banda de Música del Campus de Cuenca, el joven grupo Dolly Rose y un largo etcétera.

El aspecto didáctico es también otra de sus señas de identidad, ¿se refuerzan las clases magistrales y talleres?

Así es, no sólo buscamos el lado lúdico y cultural de las propuestas, sino también llegar a todo el mundo y formar musicalmente a los más jóvenes. En esta edición una de las actividades más interesante es la del Taller con Bombo y Platillos, a dirigido a familias que esperan un bebé, en la línea del pedagogo húngaro Zoltan Kodaly que, preguntado por cuándo se debería comenzar la educación musical, respondía que nueve meses antes del nacimiento del niño;concretamente participará una psicóloga de la Universidad de Castellón,  Amanda Meliá, y el dúo integrado por la arpista Úrsula Segarra y la soprano Quiteria Muñoz. También realizamos musicoterapia para personas con diversidad funcional y para enfermos de cáncer, a través de una colaboración con la AECC. 

También se aprecia un aumento del número de ubicaciones y escenarios, ¿en esa línea de aprovechar la múltiples posibilidades que ofrece una capital única como es Cuenca?

Sí, en esta ocasión van a ser 12 espacios diferentes, aunque el núcleo mayor de actividades tiene lugar en el Escenario Solán de Cabras, aunque tratamos de llevar actividad a muy diferentes ubicaciones, desde la Facultad de Educación, al Centro de Artesanía Pedro Mercedes, la Fundación Antonio Pérez, bibliotecas... intentamos integrar al mayor número de espacios e instituciones  y que toda Cuenca se  vea reflejada.

¿Se incrementa el presupuesto del festival este año en relación a ediciones anteriores?

Estamos más o menos como el año pasado, en torno a 70.000 o 75.00 euros. Hemos solicitado diferentes ayudas y todavía no sabemos lo que nos va a corresponder y también intentamos involucrar a empresas privadas porque es fundamental esa colaboración público-privada, por ejemplo Solán de Cabras patrocina a clubes deportivos de la talla del Real Madrid o el Atlético de  Madrid, por lo que para nosotros es un subidón que una empresa de Cuenca de estas características se fije en nosotros, así como otras como la Fundación Globajala. Desde luego la presencia de patrocinadores privados es algo fundamental, así como lo es el apoyo de los medios de comunicación, aunque desde luego el público siempre es nuestro patrocinador principal, a ese apoyo de la gente nos debemos, intentando también ajustar los precios de las actuaciones al máximo.

El premio Manuel Margeliza se concede en esta ocasión a una artista tan relevante dentro del panorama de la música popular española como es Soledad Giménez, ¿conjuga esa versatilidad que ofrece el propio festival?

La verdad es que llevábamos tiempos detrás de ella y este años al final pudo ser. Es un tipo de artista que va mucho con nuestro estilo: pausada, elegante y reivindicativa, además de poseer una calidad vocal y compositiva fuera de toda duda. Debo precisar que en esa misma velada -el 7 de julio- actuará la joven sanclementina Laura Moreno, porque nos gusta complementar veteranía y juventud, estableciendo sinergias muy interesantes.

En cuanto al emblema cultural que supone para Cuenca su Semana de Música Religiosa,  ¿qué opina de las críticas formuladas acerca de la programación de  la última edición?

 Bien yo mismo he escrito algún artículo en ese sentido en La Tribuna donde reconocía que,  aunque hubo aspectos positivos con algunos conciertos  de gran nivel, hubo otras propuestas que no terminaron de empastar con la esencia del Festival, un tanto alejada del espectro de la SMR, porque el ciclo se caracteriza por el apoyo a la investigación musicológica, a la creación de música contemporánea y a la interpretación de grandes compositores de la música sacra de todos los tiempos, algo que viene dado desde 1962. En ese sentido ofrecer novedades que realmente no lo son, debemos recordar que el cantaor granadino Enrique Morente ya vino en su día a interpretar una obra en latín, no aporta nada. 

¿Sería un sueño como conquense poder asumir la dirección artística de la SMR ahora que ese cargo está vacante tras la dimisión de Daniel Broncano?

Bien, digamos que yo soy muy del Betis y para mí sería como entrenar al Betis (risas). Quiero decir que sería todo un sueño, porque yo he crecido con este importantísimo Festival y no te negaré  que me encantaría hacerme cargo de su dirección, estoy completamente receptivo y,  de hecho, ya he presentado formalmente una propuesta para dirigirlo.

Finalmente, un deseo para esta próxima edición de Estival Cuenca 2022?

Pues espero que no llueva y  que este calor sofocante que hemos sufrido durante los últimos días no derive en tormentas, que, en caso de producirse, nos obligaría a trasladar  algunos conciertos al Paraninfo de la Universidad de Castilla-La Mancha, aunque no cabe duda que es mucho mejor disfrutar de la programación al aire libre en unos escenarios tan especiales.