"La historia de Cuenca está llena de grandes personajes"

J. Monreal
-
"La historia de Cuenca está llena de grandes personajes" - Foto: Reyes MartÁ­nez

Escritor. Cronista oficial de la ciudad de Cuenca

La pasada edición de la Feria del Libro, celebrada a principios de mayo ha dejado una estela de nuevas publicaciones, sobre todo de carácter local y provincial, siendo los temas históricos los más abundantes. Esta circunstancia ha supuesto un repunte, tanto en las ventas como en la difusión de este tipo de publicaciones que son de interés para los lectores de Cuenca y provincia.

En cuanto a los resultados de la feria, Miguel Romero, escritor, cronista oficial de la ciudad y coordinador de algunas de las presentaciones señalaba que «la feria ha sido un éxito en todos los sentidos, tanto en cuestión de ventas como de actividades paralelas en las que los niños, y los no tan niños, han sido los grandes protagonistas».

Entre las novedades presentadas en la feria cabe destacar la publicación del primer volumen de una obra elaborada a lo largo de los últimos cinco años, de la que es autor Miguel Romero, titulada Páginas de una breve historia de Cuenca.

Una primera entrega de 900 páginas en las que se recogen hechos históricos, anécdotas y personajes relevantes de la historia local, en un periodo que abarca desde los tiempos anteriores a la reconquista de la ciudad hasta el siglo XVII.

¿Cómo justifica la brevedad con el hecho de que esta primera entrega conste de 900 páginas?

La justificación es sencilla, ya que trata de ser un repaso a los hechos históricos, de manera sencilla, plagado de anécdotas y datos curiosos sobre personajes de la ciudades, desde sus orígenes hasta el siglo XVII, hasta donde me he quedado, pero con la intención de que tenga continuidad hasta el siglo XX.

¿Tienen continuidad en el tiempo los hechos que se relatan?

La historia de Cuenca es rica y con grandes contenidos. La forma de acercarlo al lector, y que le interese, no es otra que la de hacerlo de modo sencillo, sin necesidad de concatenar una etapa con otra, ya que el libro se estructura en formato de artículos, separado por capítulos, en los que el lector puede encontrar aquellos datos que le interesan son tener que recorrer la totalidad de las páginas.

¿Ha sido dura la labor de archivo e investigación? ¿Cuánto tiempo le ha llevado la elaboración?

Labor de archivo ha habido, pero más que nada, al ser historiador, tengo un buen archivo que he ido recopilando a lo largo de los años. También he tenido que bucear en archivos y bibliotecas, pero la mayor parte del trabajo lo tenía adelantado en diversas fichas. En cuanto al tiempo invertido, no sé exactamente cuándo empecé a darle forma, pero debe hacer más o menos cinco o seis años.

¿Los personajes son más protagonistas que los acontecimientos?

Sin personajes no hay acontecimientos y viceversa. Mi interés está en divulgar los acontecimientos, circunstancias y curiosidades. Por ejemplo, hablando del siglo XV, aparecen las Casas Colgadas, a las que dedico cinco páginas en las que ofrezco una visión concreta de este edificio tan singular y representativo de nuestra ciudad. Así sucede con otros hechos y lugares de nuestra geografía ciudadana.

¿Los obispos han sido claves en el desarrollo de Cuenca?

Por supuesto que lo fueron, y muchos de ellos de gran importancia en hechos relevantes para el desarrollo de la ciudad, ya que durante su mandato se produjeron acontecimientos importantes, tales como la construcción del giraldo de la catedral, o que durante su tiempo al frente de la diócesis influyeron de manera notable en la vida y el desarrollo de la ciudad en todos los sentidos, tanto de carácter económico como social. Todo personaje influye en la historia y concretamente en la de Cuenca hubo cientos de ellos que fueron grandes protagonistas en su tiempo.

¿Resalta en el libro los hechos favorables y desfavorables para la ciudad?

He procurado abundar más en las cosas buenas que en las que no lo fueron tanto. Lo que está claro es que cuento los hechos que sucedieron sean buenos o no, porque la historia no se puede reescribir ni obviar las circunstancias vividas. He intentado hablar desde el punto de vista histórico, sin juicio alguno, de la evolución y desarrollo de Cuenca en el pasado. Personajes, a parte de hablar de la nobleza advenediza, conversa, que más tarde se convertirán en regidores de la ciudad (como los Carrillo, los Albornoz o los Pacheco), también pongo de relieve a personajes que han pasado desapercibidos para la historia y que son ciertamente importantes en su quehacer, como fueron los entalladores, es decir los que construían los retablos (familia Hernández), o los hermanos Becerril, por citar algunos ejemplos de nombres que a todos nos suenan pero que de algún modo no sabemos cuál fue su cometido concreto en la ciudad.

Hablando de personajes, ¿porqué se tarda tanto en rendirles el merecido homenaje?

No se les reconoce, o se hace tarde, porque eso va con la naturaleza humana que suele ser desagradecida y más aún envidiosa. Quienes deben promover los homenajes son las instituciones y entidades culturales, aunque con el apoyo de la sociedad en general. Nunca está demás un homenaje, no sólo a personajes conquenses sino a quienes no son capitalinos, nacidos en la provincia, que han tenido gran significación en la historia.

¿Ha dejado la obra en el siglo XVII por algún motivo concreto?

El motivo no es otro que el de no tener más documentación preparada para seguir la obra. Material hay más que de sobra de los siglos siguientes hasta el XX, pero eso requiere otro proceso similar al que he seguido con esta primera entrega. La verdad es que estos siglos que quedan pendientes de recopilar son tremendamente interesantes para la vida de Cuenca, tanto en personajes como en hechos históricos, y por eso aguardo una nueva oportunidad para empezar a elaborar el segundo volumen.

¿De todos los personajes que aparecen en esta obra, hay alguno que destaque por encima de otros, por su cualidades humanas o por su labor en Cuenca?

Hablar de personajes concretos es complicado porque en cada época aparecen varios destacados que me han llamado la atención. Entre ellos, y no precisamente de este primer volumen, destacaría por encima de muchos al obispo Palafox, cuya etapa al frente de la diócesis fue relativamente breve, pero a la vez muy intensa. Fue arcediano de la catedral y durante su estancia en Cuenca, aun no siendo obispo, puso en marcha una serie de proyectos que más tarde culminaría ya como prelado. Fue in ilustrado, un hombre que se adelantó a su tiempo, y que supo ver el progreso del futuro para una Cuenca que podía haber sido un ejemplo de desarrollo y economía que, desafortunadamente, quedó en nada, tanto por la brevedad de su obispado como por las circunstancias socioeconómicas y políticas que confluyeron en su época.

¿Supongo que entre tantos personajes y hechos históricos recogerá también anécdotas y cosas curiosas de la ciudad?

Hay muchas. Una de ellas, la de las tremendas disputas entre dominicos y agustinos, respecto a la elaboración de los vinos que cada comunidad religiosa producía. Otra, era la de los algebraistas (componedores de huesos), o los procesos brujeriles sobre todo en el siglo XVI en el que se achacaban todos los males a los conjuros de las supuestas brujas, a las que la inquisición abrió proceso y fueron juzgadas. En la publicación ofrezco datos muy curiosos, también sobre edificios o infraestructuras de la ciudad, tales como el acueducto de abastecimiento de agua a Cuenca, pionero en su género, la construcción de palacetes o casonas nobiliarias, conventos, órdenes religiosas, parroquias, etc.

¿Entre los personajes de importancia relevante para Cuenca, destaca por encima de todos la figura de Alfonso VII?

Sin duda alguna fue uno de los grandes personajes de nuestra historia local. Alfonso VIII fue para Cuenca un verdadero protector de la ciudad, aunque hubo otros reyes como Alfonso X y Fernando III, quienes también fueron significativos para la ciudad. La figura del rey Alfonso fue clave para Cuenca, no sólo por el cariño que mostró siempre hacia ella, sino porque la dotó de unas leyes modélicas que siguen siendo punto de referencia en materia de derecho en la actualidad. Fue el que tras la conquista se ocupa de la repoblación de las tierras conquistadas y con la implantación de El Fuero de Cuenca, establece por ley una serie de normas de convivencia entre judíos, musulmanes y cristianos. Otra de las figuras claves de nuestra historia fue Leonor de Aquitania, esposa de Alfonso, quien fue una mujer adelantada a su tiempo, impulsora de la construcción de varias catedrales, entre ellas la de Cuenca. Una mujer que, a pesar de su juventud, se distinguía por su cultura y preparación que supo dar un aire novedoso y moderno a la sobria Castilla de entonces.

¿Hay personajes en su libro que fueron nefastos para la ciudad?

Los hay. Muchos de ellos pasaron a la historia por su mala gestión o por su labor al frente de la inquisición, ya que actuaron con excesiva brutalidad. La historia es la que es; y no hay que juzgar, siglos despues, los acontecimientos con ojos actuales. Otro de los personajes que no han quedado bien parados fue Álvaro de Luna, personaje al que hay que entender en su contexto y situarlo teniendo en cuenta las circunstancias. Hubo de todo, porque la historia recoge hechos de un signo y de otro. Lo que más ha perjudicado desde siempre a Cuenca, han sido los periodos de guerra, empezando por la de las Comunidades, siguiendo por la de la Independencia (con los robos y desmanes de los franceses), y la de los Carlistas. Esos acontecimientos, que abordaré en el próximo volumen son los que más daño ocasionaron a la ciudad, tanto en aspecto de patrimonio como de sus gentes. Una vez el libro publicado, y a la vista del éxito obtenido, dejaré un tiempo de espera para empezar a recopilar datos y artículos para componer la segunda parte, que espero resulte igual de interesante que esta primera entrega.