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La SMR «renace» después de dos años para «elevar el alma»

Leo Cortijo
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Hasta 18 «experiencias musicales» conforman un programa en el que brillarán grandes compañías españolas, relevantes artistas nacionales y atractivas propuestas internacionales.

Felix Klieser (trompa) y Mario Mora (piano) amenizaron la puesta de largo de la Semana de Música Religiosa. - Foto: Reyes Martínez

«Elevar el alma de quien nos escuche, mostrar la diversidad de músicas religiosas y trascendentales y conseguir que la vida de la gente sea mejor». A juicio de su director artístico, Daniel Broncano, ese es el leitmotiv que explica la Semana de Música Religiosa. El cuarto festival más antiguo del país «renace» después de dos ediciones de parón obligado por la pandemia, y lo hace con el convencimiento de ser el evento «más importante del mundo» en lo que a la reflexión entre la música y Dios se refiere.

La SMR regresa con una propuesta ambiciosa que transgrede la línea temporal, desdibujado el pasado, el presente y el futuro. Hasta el cartel, que apuesta por una «marca retocada» con toques pictóricos y artistas en su momento místico sobre el escenario, ya es una declaración de intenciones.

Una «amplitud de miradas» que indaga en un amplio abanico de lenguajes musicales y formatos de concierto. Eso sí, manteniendo sus señas de identidad: «La excelencia artística, la exploración de la religiosidad y la trascendencia en las músicas históricas y actuales», según destacan desde la organización. Hasta 18 «experiencias musicales» conforman un programa en el que brillarán grandes compañías españolas, relevantes artistas nacionales y atractivas propuestas internacionales. Desde la Compañía Nacional de Danza, que alzará el telón del festival el próximo 7 de abril, hasta las orquestas Ciudad de Granada o la Sinfónica de Castilla y León, pasando por el Coro de la Comunidad de Madrid o las actuaciones del pianista Moisés P. Sánchez, el contratenor José Hernández, el clarinetista David Orlowsky o la soprano Bárbara Hendricks.

Conciertos que no solo tendrán como excepcionales escenarios el Teatro Auditorio 'José Luis Perales', la Catedral, la iglesia de La Merced o el Espacio Torner en la capital, sino que además viajarán por la provincia. Así, por ejemplo, el Monasterio de Uclés o la iglesia de San Juan de Alarcón, con las pinturas murales como mejor escaparate, albergarán citas de la Semana. Aspecto que destacó el presidente de la Diputación, Álvaro Martínez Chana, ya que «vamos a tener una SMR provincial como nunca la hemos tenido», y es que «la estamos abriendo a la provincia para que todos los conquenses nos sintamos parte de ella».

En esta misma línea, el presidente de la Fundación Globalcaja –patrocinador principal del evento–, Carlos de la Sierra, valoró el hecho de promover actividades culturales «de tan altísimo nivel» en pequeños núcleos de población ya que eso «revitaliza» el territorio, tan golpeado por el drama de la despoblación. No en vano, destacó el «impulso económico» que supone la SMR para Cuenca y su provincia, como «complemento a la Semana Santa», y es que ambas «atraen a visitantes de todo el mundo».

Darío Dolz, sin ir más lejos, comentó que nadie entiende la una sin la otra, al tiempo que celebró la calidad de los conciertos programados. Razón por la que se mostró convencido de que la Semana va a subir «un escalón más» en su camino: «Las actuaciones son de primer orden y eso viene a confirmar la trayectoria de excelencia que llevamos». Una edición de la SMR «supercompleta, muy atractiva y que sigue guardando su raíz», completó Martínez Chana.

Dos años después. En sus 58 ediciones desde 1962, la Semana de Música Religiosa ha superado los 900 conciertos y la visita de 300.000 espectadores procedentes de los cinco continentes. Decana de los grandes eventos escénicos de Castilla-La Mancha con proyección mundial, convierte a Cuenca en epicentro cultural internacional con una definida propuesta de músicas litúrgicas, sagradas, místicas, espirituales y trascendentales que abarcan más de diez siglos en una amplia variedad de espacios monumentales, patrimoniales y museísticos. Ahora bien, el estallido de la pandemia sumado a unas complejas particularidades extra, han hecho que el receso de dos años haya pesado en exceso.

Algo que, visto desde otro prisma, puede ser positivo. Así lo puso de manifiesto el deán y presidente del Cabildo de la Catedral, José Antonio Fernández, durante la presentación del festival. «Quizás este parón de dos años forzado por las tristes circunstancias que hemos vivido haya sido necesario para que vivamos con mayor ilusión un acontecimiento al que posiblemente nos habíamos acostumbrado», señaló antes de rematar con que «quizás era necesario que faltara la SMR para que nos diéramos cuenta del valor que tiene para nuestra provincia y nuestra región».

Una misma línea argumental que siguió la consejera Rosa Ana Rodríguez. La titular de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno regional recordó que «a veces hay que parar para reconocer el valor de las cosas», por lo que estos dos años de inactividad «nos han servido para meditar y para ofrecer un proyecto más enriquecedor para la sociedad». El regreso de la Semana de Música Religiosa, remató al respecto, se produce incluso con una mejor oferta que cuando se hizo un alto en el camino. Y ahí está la madre del cordero, volver como si nada hubiera pasado. Volver incluso mejor.

'+SMR' y 'Cuaresma Musical', novedades del festival. Esta edición supone el inicio además de '+SMR', un conjunto de actividades centradas en talleres y presentaciones del divulgador de arte 'El Barroquista', meditaciones sonoras con José Hernández y Marisa Serrano o la proyección de la película El Evangelio según San Mateo de Pasolini. De la misma forma, nace también 'Cuaresma Musical', un programa músicosocial previo a la SMR que contiene conciertos escolares de Artefactum en centros de mayores, presentados por Fernando Palacios y a cargo de los alumnos del Conservatorio 'Pedro Aranaz'; musicoterapia para mujeres, con Eva Muñoz, y tres actuaciones más con el Coro Capilla de la Catedral, el Coro Alonso Lobo en Tarancón y un concierto de órgano en Cardenete.