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Comienzan a escasear productos en las estanterías

Manu Reina
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La huelga de transportistas, que ayer vivió una nueva jornada de protestas, pone en jaque el suministro a los establecimientos, que ya evidencian cierta falta de alimentos

Comienzan a escasear productos en las estanterías - Foto: Reyes Martínez

La huelga de los transportistas mantiene en vilo a los comerciantes de la pequeña, mediana y gran empresa. El hecho de que no lleguen los productos hasta el punto de venta genera problemas de desabastecimiento, que se producen en primera instancia en las grandes superficies, como es el caso del supermercado Alcampo de la capital. Los productos lácteos, el arroz y la pasta empiezan a escasear y es difícil poder completar la lista de la compra o llenar el carrito con estos alimentos. A estos se une el aceite de girasol, cuya escasa aparición en la estantería no solo se debe a la situación del transporte, sino también a su escasa producción y al conflicto bélico en Ucrania. Incluso se limitó la adquisición de este oro líquido del momento para racionalizar la venta. 

Por ello, empiezan a aparecer carteles que ponen en aviso de la escasez de ciertos productos. La leche es el más demandado por lo que los consumidores encuentras dificultades para hacerse con algunas unidades. Así ocurre, por ejemplo, en Alcampo. Este desabastecimiento no es sorprende a los ciudadanos, conscientes de que la huelga del transporte se alarga ya durante una semana. Un paro que puede continuar, ya que los pequeños transportistas rechazaron la última oferta del Gobierno, que prometió 500 millones de euros para abaratar el gasóleo a los profesionales del sector. Es evidente, no obstante, que mientras se mantenga esta situación será difícil reponer los estantes. En este sentido, el director regional de Alcampo, Marcelino Pastor, asegura que «hay desabastecimiento principalmente en productos lácteos». Aunque la situación no es por ahora alarmante. 

Pequeño comercio. Pero no sólo se produce esta carencia en las grandes superficies. El pequeño comerciante también lo nota. El propietario de La Ventilla, Miguel Ángel Moya, relata que «empiezan a escasear alimentos como la leche, arroz, patatas fritas y pan de molde». Además, resalta que debido a la huelga de transportistas «ahora llega sólo un mayorista de los nueve» que suelen hacerlo comúnmente a nutrir su establecimiento de fruta. «Incluso no me han traído acelgas y judías verdes», sentencia. 

Este mismo problema lo tiene el gerente de Frutería Hermanos Campillo, Roberto Campillo, que se ve obligado a viajar seis días a la semana hasta Madrid para nutrir su negocio de mercancía porque «está escaseando mucho en Almería, que es de donde me llega frecuentemente». Que ahora realice más viajes semanales se debe a «que en muchos viajes me vuelvo a casa sin nada porque ya no hay productos». Confía en que la situación «mejore y que volvamos a normalidad cuanto antes, aunque teme que vaya a peor». 

Ante esta situación, podría ser el momento, una vez más, de los productos de kilómetro cero y de cercanía. Así lo subraya el presidente de la asociación provincial del comercio, José Miguel Bermejo: «El pequeño comercio por ahora no tiene problemas de desabastecimiento y cuenta con género para vender al consumidor». Si bien, es consciente de que la situación podría complicarse si no se llega a una solución a corto plazo. 

La razón de la complejidad actual para rellenar el carrito de la compra se debe en gran parte a la huelga del transporte. Un sector que ha dicho basta y que reivindica mejores condiciones laborales. Y es que el aumento del precio del combustible ha hecho que muchos hayan tirado la toalla ya que no solo no tienen beneficios, sino que han pasado a tener pérdidas. Desde hace más de siete días siguen reivindicado una solución que por ahora no termina de llegar. En este sentido, los transportistas conquenses convocaron una nueva marcha que partió desde Motilla del Palancar hacia Honrubia para acabar de nuevo en el municipio motillano. Alrededor de 200 camiones hicieron sonar su claxon para dejar claro que viven un momento crítico y que necesitan una solución ya para salvar sus negocios, de los cuales muchos de ellos penden de un hilo.