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Jesús Fuero

TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


El pitorreo que mata y absolvemos

04/04/2022

La retórica de unos necesita de los dineros de otros. De Marruecos, poco solidario si no está bien untado, decir que ya es hora de que devuelva algún favor, de que ayude a que Argelia abra la espita de gas que se cerró o nos cuente lo que sabe de las bombas de Atocha. Y que lo haga por España o Europa, las que financian parte de la vida opulenta de su camarilla, a pesar de la vida de miseria que ofrece a su pueblo el coleccionista de lujos marroquí. Crimen de guerra es invadir una nación soberana, y crimen de paz debería ser matar de hambre al pueblo que representan, esos que algunos en España defienden, mentecatos traspellaos que dependen de su servilismo para vivir estupendamente y de los que la historia reciente desvela su peor cara, aunque algunos no se quieran enterar. Triste, por no insultar, me parece que hable de paz y respeto, de Ucrania a Rusia, quien defendía o callaba los asesinatos de sus compinches al norte de España. Alguien dejo escrito: «Justificar el dolor del prójimo es la mayor fuente de inmoralidad», para no tener que justificarlo y no ser inmorales el gobierno ruso entierra a sus soldados muertos en Ucrania y así no tiene que justificar esas muertes innecesarias que ni la memoria rusa podrá rescatar del olvido nunca.
El unificador de Europa fue Carlomagno hace 1.200 años, y fue posible la unificación gracias al vínculo que estaban a obligados a cumplir sus súbditos, que no era otro que el de la fidelidad. Gracias a la guerra parece que Europa se ha vuelto a unir. Recuperemos ese principio y a los traidores mandémoslos con aquellos a quienes quieren servir y que ellos los alimenten con los huertos y frutales siberianos. Los independentistas allá se coman sus deudas, el Puigdemon en la Rusia que lo ayudó. Que todo el que venga de fuera sea para trabajar y busque amparo, si quiere quedarse más tiempo, en nuestra bandera y nuestras tradiciones como han hecho siempre los emigrantes españoles esparcidos por el mundo y hacen muchos vecinos nuestros, por ejemplo, ucranianos. El trono y el altar a quienes lo merezcan. Hay comunistas de «boquilla camerino y chalé» decía Manuel Marín, los hay engañados, y los hay por ser algo que les cuadre, aunque el marco sea redondo y metan por el pitorrillo del porrón su ideología para bebérsela y tener algo dentro que le quepa y que luego mezclada con alguna efusión ideológica espiritosa puedan miccionar. Viví el no a la OTAN en el 86, el año del referéndum, y estando en la mili no me dejaron votar. Hubiera votado que ¡no! este estudiante de filosofía y teología al que no le dieron otra prologa por estudios y terminó siendo arrestado varias veces por indisciplinado y burlón. Fui fiel y me hice objetor pos mili en la oficina habilitada para ello en la calle Goya de Madrid, mi patria entonces. Fui objetor de sin razones y arrestado por ello varias veces. Ahora me arrestarían por lo contrario, aunque entonces como hoy sería incapaz de pegar un tiro. En España, como en Ucrania, hay lelos profesionales y patriotas. Entre nosotros hay marxistas de casa rural serrana el finde, comunistas vacacionales mujeriegos que van a Cuba o Venezuela, incapaces de reconocer que lo que ellos ansían mata, ha matado y matará a millones de personas en el mundo. La ideología mata a mas gente que las bombas, sobre todo cuando los idiotas están bien representados o cobran comisión por ser desleales a sus vecinos.