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Un (re)triunfo más ajustado y la miel en los labios

Leo Cortijo
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Los socialistas sacan pecho al reeditar la victoria de abril y frenar a la «extremaderecha», que se queda a un puñado de votos de obtener representación, mientras que el PP crece de forma insuficiente y Cs se hunde

Un triunfo ajustado y la miel en los labios - Foto: Reyes Martí­nez

El panorama político, y por ende el social, se ha emborronado más de la cuenta durante los últimos meses. Podría pensarse que apenas seis meses no es tiempo suficiente como para que se sucedan acontecimientos que precipiten el sentir de los ciudadanos. Pero la realidad ha demostrado que sí. Hablando en clave nemotécnica, entre el 28-A y el 10-N algo ha variado. Y a pesar de que los resultados todavía sumen más nubarrones al ya de por sí cielo nublado que se cierne sobre España, esta vez ya se han dado pasos en firme para salir del bloqueo que a todos trae de cabeza. El ejemplo más claro es el preacuerdo de coalición suscrito entre el PSOE y Unidas Podemos para impulsar un Gobierno «rotundamente progresista». Eso sí, ahora comienza la compleja labor de buscar los socios necesarios a ese Ejecutivo de izquierdas, frente al rechazo en pleno y firme del centroderecha.

Dos de los representantes de ese hipotético Gobierno que ya hace números para una posible investidura serán Luis Carlos Sahuquillo y Gracia Canales. Porque sí, en territorio conquense nada o casi nada ha cambiado en todo este tiempo. Hemos vuelto a la casilla de salida. Entre el 28 de abril y este 10 de noviembre, los conquenses han votado prácticamente lo mismo. Y el adverbio se suprime directamente cuando de lo que se habla es del reparto de escaños en la circunscripción. El PSOE volvió a ganar las elecciones y a hacerse con dos de los tres diputados que se ponían en juego.

Una victoria, eso sí, con un margen mucho menor que el conseguido en primavera, pero de «enorme importancia» porque ha servido para frenar a la «extremaderecha». Esa es la principal línea argumental por la que los socialistas sacan pecho. No es para menos... Cuenca es la única provincia de Castilla-La Mancha en la que Vox no ha obtenido representación y también es la cuarta a nivel nacional en porcentaje de voto al PSOE. «Algo tiene el agua cuando la bendicen», apuntan en el seno del partido del puño y la rosa. El PSOE ha vuelto a superar los 40.000 votos, lo que en términos porcentuales le aúpa a lo más alto con el 37 por ciento del total de los apoyos. Con respecto a abril, solo pierden 2.000 votos.

Tanto socialistas como voxistas fundieron la tecla ‘F5’ de sus ordenadores conforme el Ministerio del Interior ofrecía los datos del escrutinio y veían que el margen que les separaba era de un puñado de votos. Al final fueron 287. Si votan más de 110.000 personas y lo que te distancia de entrar en el Congreso es eso, la sensación debe ser como la de recibir un portazo en toda la cara. La formación liderada por Iván Vélez se quedó a las puertas con el 18,5 por ciento y algo más de 20.000 votos, 3.300 de aumento respecto a hace seis meses. Vox se consolida así como tercera fuerza en la provincia en un tiempo récord y el resto de partidos deberían preguntarse el por qué de este meteórico ascenso.

Curar las heridas. La que sí obtuvo representación fue Beatriz Jiménez, que debutará en la Cámara Baja. El PP, tremendamente castigado por la fuga de votos a Vox, vio confirmada su derrota y la ruptura ya definitiva con esa tendencia histórica –tres décadas– de hegemonía popular en Cuenca. Cierta es la mejoría respecto al varapalo abrileño, pero también lo es que la división en su arco ideológico parece lejos de solventarse. A menos a corto plazo. En abril, el PP rozó los 32.000 votos, que este 10-N se convirtieron en 33.700 y un 31 por ciento de cuota de voto. 

El batacazo de esta segunda vuelta de las Generales lo personifica Ciudadanos. La formación naranja cotiza muy a la baja en relación al 28-A y se queda tiritando. De hecho, queda relegada a la quinta posición, adelantada por Unidas Podemos. En estos seis meses –incluyendo cambio de candidato–, Cs se ha dejado por el camino más de 11.000 votos, sumando apenas el cinco por ciento de los apoyos hasta alcanzar unos paupérrimos 5.000. De esta forma, la coalición de izquierdas ascendió un escalón dentro de los principales partidos. Aunque eso sí, con tan solo 7.400 sufragios, perdiendo unos 2.000 entre una cita y la otra.