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«Los sanitarios contratados se mantendrán hasta diciembre»

V.M.
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La delegada provincial de Sanidad, Montserrat Hernández, reitera que en esta nueva fase de la pandemia ante casos leves de COVID debemos seguir trabajando

Montserrat Hernández, delegada provincial de Sanidad. - Foto: Reyes Martinez

Montserrat Hernández Luengo (Cuenca, 1980), graduada en Enfermería por la UCLM, máster en Investigación Sociosanitaria y Actividad Física y en Nutrición y Dietética, además de profesora asociada de la UCLM, tomó posesión hace un mes como nueva delegada provincial de Sanidad en sustitución de María Luz Fernández, tras ser nombrada ésta subdelegada del Gobierno en Cuenca, garantizando su compromiso por una sanidad pública de calidad y comprometida. 

Acabamos de entrar en una nueva fase a la hora de afrontar la pandemia que ha generado debate entre los técnicos de Sanidad y las propias comunidades, ¿considera normal las dudas generadas entre los ciudadanos? 

Bien, ahora mismo los altos niveles de inmunidad que se han alcanzado entre la población española contribuyen a pasar a una fase donde se modifiquen las estrategias actuales de vigilancia, sí que es cierto que como cambiamos cada cierto tiempo las pautas y medidas es comprensible que esto pueda llegar a generar dudas entre la población.

La clave sería establecer una red de vigilancia centinela, similar a la de la gripe, ¿considera que el índice de vacunación permite olvidarnos del período agudo de la pandemia? 

Sí, actualmente más del 92% de la población mayor de 12 años tiene la pauta completa de vacunación y la mayoría de los nuevos casos son leves, lo que nos permite pasar a otra fase de vigilancia del COVID. La nueva estrategia nos dice que ante casos leves debemos seguir trabajando, utilizar mascarillas y disminuir la interacción con el resto de compañeros, pero los aislamientos desaparecerán de momento.

El hecho que los asintomáticos y los casos leves no guarden cuarentena ¿podría disparar los contagios máxime ahora que se aproximan las fiestas de Semana Santa?

Lo que la mayoría de la población debe hacer es guardar y observar las medidas de seguridad que todavía se mantienen, es decir utilizar de forma constante la mascarilla, siempre que no se pueda mantener la distancia de seguridad, cuidar la higiene de manos y ventilar los lugares que ocupemos, es la mejor estrategia para prevenir los posibles contagios que puedan surgir. Es verdad que cuando hay fiestas que implican grandes aglomeraciones solemos relajarnos y a veces nos olvidamos que todavía debemos seguir alerta, por lo que no podemos descartar que pueda darse un repunte tras la Semana Santa.

Respecto a los parámetros fijados como límite para estudiar una posible marcha atrás en esas medidas: menos del cinco por ciento de ocupación de pacientes COVID en planta y un 10% en la UCI, ¿en qué porcentajes se encuentra Cuenca?

Actualmente en la provincia de Cuenca no tenemos ningún paciente en la UCI y en planta sólo tenemos dos enfermos con COVID, además durante los últimos días se han registrado muy pocos contagios, es decir estamos en unos parámetros que permiten relajar las medidas, pero siempre contando con la responsabilidad individual y manteniendo las precauciones ya conocidas por todos los ciudadanos.

 A su juicio, ¿es prematuro plantear el debate de retirada de mascarillas en interiores? 

El próximo miércoles, 6 de abril, se reunirá el Consejo Interterritorial de Salud,  órgano que dicta a nivel nacional las recomendaciones que debemos seguir, y veremos qué medidas tomamos las Comunidades,  de momento no me pronuncio ante ese debate e insisto en seguir manteniendo las medidas de prevención individuales.

Durante su toma de posesión se fijó como objetivo mejorar la atención que reciben los pacientes en un momento en que el COVID ralentizó la atención en distintas especialidades, ¿cuándo lograremos recuperar la plena normalidad en cuanto a listas de espera se refiere?

Es verdad que, aunque ya se ha mejorado mucho, nos va a costar volver a la situación anterior, pero de hecho tenemos un refuerzo de personal que se va a mantener de momento. Durante estos dos años de pandemia han aumentado bastante las listas de espera y pretendemos regresar a una total normalidad lo antes posible, sin ir más lejos las consultas ya trabajan a ritmo normal, además contando con esa ampliación de profesionales que comentaba.

¿Cuántos profesionales más han reforzado esas plantillas?

Los 500 profesionales contratados en este último año se mantendrán como mínimo hasta el 31 de diciembre e incluso algunos de esos contratos pueden ser prorrogables.

En materia de tecnología se han adquiridos nuevos TAC, una resonancia magnética, un mamógrafo digital, se habilitaron  nuevas salas de radiología digital, ¿una apuesta decidida por mejorar ese nivel técnico de asistencia?

Nosotros tenemos en cuenta la calidad científico-técnica para prestar una mejor asistencia a los ciudadanos y contamos con el personal más cualificado para ello, pero también se está invirtiendo en nuevos recursos materiales de mayor tecnificación y calidad que contribuyan a mejorar la prestación sanitaria a los usuarios.

En cuanto a las obras del nuevo Hospital de Cuenca, para el que el Ejecutivo de Emiliano García Page destinó este año más de 36 millones en los Presupuestos, ¿cuándo está previsto que finalice su ejecución?

Tenemos previsto que para el año 2023 estén ya finalizadas las obras y podamos iniciar el traslado, actualmente se ha ejecutado más del 71% y hay más de 200 personas trabajando actualmente en esta nueva infraestructura, que prestará servicio a unos 135.000 ciudadanos, existiendo el compromiso firme del Gobierno de Castilla-La Mancha de finalizar las obras el próximo año.

¿Cuántos servicios más ofrecerá una vez esté finalizado?

Además de mejorar los medios técnicos, por ejemplo en cuanto a TAC o resonancias, se ampliarán las consultas del Policlínico y las del Hospital de Día Quirúrgico y Oncohematológico, el Bloque Quirúrgico contará con más quirófanos, pasaremos de 363 camas de hospitalización a más de 500 y el 75 por ciento de las habitaciones serán individuales, además contaremos  con recursos nuevos, como camas para cuidados de pacientes oncológicos. 

¿La revitalización de la Atención Primaria incluye la construcción de nuevos centros, caso de las actuales en Campillo de Altobuey o Carboneras de Guadazaón, ¿cuántos centros más atraviesan otras fases de actuación?

Ahora mismo los centros de salud de Carboneras y Campillo ya están iniciados, concretamente en esta última localidad con una inversión de 1,4 millones de euros y con obras ya avanzadas, pero nos planteamos otros proyectos de centros de salud en Horcajo de Santiago, Mota del Cuervo, Cardenete, Villamayor de Santiago o Sisante, que están en otras fases algo menos avanzadas, todo ello para  intentar adelantar lo antes posible para que la población pueda tener mejores recursos. En Cuenca tenemos unas especiales características demográficas, con mucha  dispersión y muy poca población en algunas zonas, por eso queremos hacer llegar a todos recursos de calidad y de hecho también estamos renovando los consultorios locales para que esos pueblos más pequeños tengan unos servicios dignos.

En una primera fase de la pandemia los sanitarios recibieron el reconocimiento unánime de la población, aunque posteriormente pasamos a una situación donde algunos profesionales se sintieron muy poco considerados, ¿es básico dignificar la profesión?

La profesión sanitaria ha realizado a la perfección su trabajo durante una época muy dura, demostrando su gran profesionalidad, algo que, por otra parte, es lo que hacemos habitualmente. Es necesario dignificar una profesión,  ya de por sí muy digna, que presta una asistencia de calidad, aunque es cierto que con la vuelta progresiva a la normalidad los pacientes requieren esa atención de consultas, quirófanos… es algo que entendemos. Nosotros seguimos haciendo nuestro trabajo de la forma más eficiente que podemos, con los recursos que contamos, y eso hay que trasladarlo a la población, de hecho las listas de espera ya han bajado.

Finalmente, un deseo para el futuro ahora que la ansiada normalidad parece estar más cerca.

Pues que esta pandemia del COVIDdesaparezca definitivamente, se quede en un mal recuerdo y podamos llevar por fin una vida lo más normalizada posible, generando nuevos recursos para los usuarios a nivel sanitario.