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Decir 'abre la puerta y dale cuerda' es mágico

José Luis Enríquez
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El pregonero de San Mateo adelanta que pronunciará un pregón "ameno, dinámico y participativo»

Decir ‘abre la puerta y dale cuerda’ es mágico - Foto: Reyes Martínez

El pregón de San Mateo corre este año a cargo de un hombre que conoce como nadie los entresijos de esta fiesta popular. No en vano, Fernando Herranz (Zaragoza, 1966) lleva más de veinte años como responsable policial de los festejos taurinos de la capital y además sabe los que es correr delante de la vaquilla. Lleva mucho tiempo afincado en Cuenca, hasta donde llegó de manera provisional, pero lleva por bandera ser un enconquensado. Asume con responsabilidad la tarea de pronunciar un pregón con el que intentará sorprender al público y que espera que sea «ameno, dinámico y participativo».

¿Cómo se lleva lo de ser pregonero de San Mateo?

Lo llevo con responsabilidad porque es un compromiso muy impoirtante, tal y como vengo diciendo desde que se hizo público. Intentaré estar a la altura de mis antecesores, que no es fácil porque se lo prepararon bien. Yo pretendo utilizar una fórmula muy sencilla que espero que agrade a la gente

¿Cuenta ya los días y las noches empiezan a ser cortas y le quitan el sueño?

Al principio, los primeros días me quitaba bastante sueño pero por suerte me cuesta cada vez menos y ya duermo (risas). Me cuesta un ratito porque sigues dándole vuelta en el silencio de la noche y siempre surgen dudas y pequeños cambios sobre lo que tienes ya escrito. En fin, es esa incertidumbre que me imagino que pasará a todos.

¿Qué sintió cuando le llamaron para comunicarle que habían pensado en usted como pregonero?

Cuando me llamó el señor alcalde, Darío Dolz, sentí muchos nervios.  De hecho le dije que no y que tenía que haber mucha más gente merecedora del honor de ser pregonero de San Mateo porque no soy más que un simple trabajador que participo en las fiestas pero trabajando .Con el tiempo te conviertes en una persona que estás allí todos los días, todos los años y a todas horas, y parece que tienes una pequeña imagen pero que es corporativa.

Pero fue un 'no' al alcalde breve...

Al principio le dije que no pero acepté atendiendo a la responsabilidad y para dar visibilidad a la gente que estamos allí trabajando todos los días, que somos parte de la fiesta aunque la parte más oscura y que menos se ve.Además, siempre es un placer representar a la institución a la que pertenezco.

Ahora pasa de la trastienda de San Mateo a estar bajo el foco máximo del protagonismo.

Me estoy dando cuenta de que en estos veintitantos años que llevo la imagen del pregonero era muy codiciada y nunca pensé que iba a ser yo. Pero, efectivamente, de estar en la parte oculta, siempre en segunda fila y haciendo el trabajo que me corresponde sin más pretensiones, a hora a ser el foco de atención junto al cartelista aumenta el nerviosismo.

Va a ser un San Mateo muy esperado, después de la pandemia, y cargado de recuerdo a mucha gente que no podrá estar ya en estas fiestas, no?

Sí, claro. Desde el último San Mateo han transcurrido casi tres años, van a faltar unos días desde que cerró San Mateo de 2019. Por desgracia hay mucha gente que por muchas circunstancias, no sólo por los hechos relacionados con la pandemia y las situaciones vividas, no van a poder estar y que por las condiciones de vida nos van dejando.Algún pequeño recuerdo sin querer ser exhaustivo en facilitar nombres habrá porque todos tenemos a alguien a quien vamos a echar de menos esos días y queremos recordarlos.

Después de tantos años en Cuenca que le definan como mañico enconquensado le va al guante...

(risas). Sí, bueno... La verdad es que nací en Zaragoza y estuve allí hasta los 18 años. Las circunstancias de la vida me llevaron a estudiar fuera, en concreto estuve en Teruel, una provincia de Aragón a la que le tengo mucho cariño, y fue allí donde realmente conocí este espectáculo de los toros, y de hecho los años que estuve de estudiante en Teruel los corrí. Pero realmente nunca he estado tanto tiempo viviendo en ningún sitio como aquí, donde llevo veintitantos años. Me he recorrido media España, hasta que me afinqué aquí, en Cuenca. Iba a ser provisional pero mira... la provisionalidad se ha quedado en definitiva.

Y más después del pregón...

(Risas). Claro no me va a quedar más remedio.

¿Qué es más difícil velar por la seguridad de San Mateo o escribir el pregón?

La responsabilidad de la seguridad pública es más importante que escribir un pregón. San Mateo son cuatro días al año y tienes mucha responsabilidad para que todo salga bien, y escribir el pregón es una responsabilidad, pero es  una cosa muy temporal.Son cuatro días en los que parece ser que te conviertes como pregonero en imagen de las fiestas, junto con otra serie de personas que también comparten ese privilegio. Pero lo de la seguridad de la ciudad es muy importante. De hecho, yo esos cinco días seguiré trabajando como lo que soy y compartiré dos trabajos, mi trabajo de policía con el de pregonero.

Seguro que esos días verá mejor la vaquilla al otro lado de la barrera. ¿La ha corrido aquí?

Sí, antes la corría pero ahora me da miedo. Me he hecho mayor y la vaquilla se ve siempre mejor desde fuera.

¿Ha cambiado mucho San Mateo desde que lo conoce?

Sí, ha cambiado mucho. Los tiempos cambian, las personas evolucionamos y modificamos actitudes, formas de ser, formas de disfrutar la fiesta. Todo ha cambiado. La base reglamentaria sobre lo que es el espectáculo en sí de los animales ha cambiado. Este año va a haber una reglamentación  nueva por parte elAyuntamiento para mejorar el bienestar de os animales. Y sí que ha cambiado. Recuerdo que al principio, cuando llegué,  comenzaron a ponerse dobles barreras, que antes no había. Se intentaban modificar determinados aspectos de las peñas respecto a organización... Se ha organizado muy bien y se está organizando todo muy bien. Todos los años hay capacidad de mejorar. 

¿Por ejemplo?

Un ejemplo muy significativo para mí era la verbena de la Plaza de Ronda que para nosotros como profesionales de la seguridad nos parecía muy peligrosos. En cambio lo ves en la Plaza Mayor, hay más amplitud, más fórmulas de escape a la hora de que pueda haber cualquier tipo de problema. Realmente vas viendo cómo se va avanzando y siempre se intenta que sea para mejorar, para que la gente pueda disfrutar más de la fiesta, que la seguridad se mejore y podamos estar todos un poco más tranquilos.

¿Cuál es su mejor recuerdo de San Mateo? ¿Su momento mágico?

Para mí el momento más mágico de San Mateo es cuando el primer día le digo a mi escuadra y a los maromeros: 'Señores, empezamos. Abre la puerta y dale cuerda». Es la primera vaquilla que sale y es un momento espectacular.

¿Qué consejos ofrece para que sea un San Mateo seguro, y más en un año en el que se espera mucha afluencia?

Sobre todo mucha tranquilidad. Me refiero a que este año tenemos un día más de fiestas y por lo tanto podemos disfrutar. No tenemos la tensión y el agobio de que se nos acaban rápido. Nos va a dar tiempo a todo y no hay que darlo todo el primer día. Hay que regular el esfuerzo festivalero para poder estar los cinco días, disfrutar con los amigos y de la gente, de las meriendas, de los bailes, de la zurra en su justa medida... son muchos días de fiesta y hay tiempo para todo. Con lo cual que se lo tomen con calma, en especial la gente joven, que viene con mucho ánimo.