LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


El valor de la apariencia

No se había visto mercadillo callejero tan agitado y vocinglero como el de este pasado sábado. No se vendían pantys ni pepinos. Lo que se vendía y se compraba eran cargos políticos en los ayuntamientos de España. Y cada puesto tenía su miga y su enredo. Hasta tal punto que puede maliciarse que algún trueque puede tener devolución de prenda y reventa del bastón de mando. 
Pero ya en lunes cuando se han ido las furgonetas y se han barrido las calles es cuando la gente se pone el personal a comentar el cómo ha sido la feria. Que suele ser el cómo le ha ido a cada cual en ella. Y aquí es donde la apariencia adquiere la categoría del hecho. Eso sí no lo supera. Lo que se impone como bueno es en muchas ocasiones la sensación que queda en la clientela. 
Dejando aparte al que no tiene puesto ambulante sino en la Moncloa, y ese es Sánchez y el PSOE, claro vencedor aunque con mal sabor por algunas duras espinas, en ésta ocasión, y tal vez como precedente inusual, el PP ha salido con la impresión de que ha sabido regatear mejor que nadie. Haciendo bueno aquello de que un perder es un ganar ha conseguido aparecer como quien se ha llevado el gato al agua. Y puede que se lo haya llevado y no solo por las ganancias obtenidas, que han superado en notoriedad y calidad a las perdidas con la joya de la corona, Madrid, incluida. Su posición ha salido reforzada y no solo por los resultados sino por haber causado que era el puesto más serio y fiable, mientras que a su lados por un lado muchas voces y por el otro el juego a dos barajas no ha terminado demasiado bien para ambos, aunque para el del trile y la bolita puede que no traiga buenas consecuencias de futuro. Al menos el de las voces siempre daba las mismas, hay a quien le gusta el vocerío y al final ha sabido estar en su sitio, que lo tiene aunque haya quien se lo niegue porque se lo han dado sus clientes. 
Pero los otros, los vendedores de naranjas, no han salido nada bien parados del zoco. Aunque estén muy satisfechos de todo lo que han mercado. En la retina global ha quedado que son poco de fiar. Pero que muy poco. Que su palabra vale menos, pero que mucho menos, que la de aquellos tratantes que daban la mano y el trato quedaba cerrado y bien cerrado. No es el caso. 
Lo que dijo Ciudadanos antes de las elecciones, cuando decía que iba a ser el líder de la oposición y como tal se anunció en las Cortes Generales. Y lo que ha hecho ahora, tras haberse pegado y bastante duramente en los alambres de las municipales y europeas, no se parece en apenas nada, excepto que lo siguen diciendo los mismos aunque incluso ellos se parecen poco a lo que creíamos que eran y aún menos a lo que ayer decían y proclamaban como piedra angular y trato cerrado. Llegado el día y por cada esquina se han lanzado al trueque y cambalache y al final, ciertamente han logrado pillar algo con todos, pero quizás no sepan, y es lo que más va a pesarles a ellos en el futuro, es que esta vez a quien le han pillado la matrícula ha sido a ellos. Resulta que hacían dengues y pamemas contra Vox y les ha faltado pactar con Bildu, porque en ese territorio no tenían nada con que hacerlo porque lo han hecho desde con la Colau hasta con los marqueses de Galapagar. A Page se le han entregado como pajecillos, con el socialsanchismo ha hecho cambalache allá donde creían que les veían poco, en Melilla han llegado al esperpento y conseguido la Ciudad Autónoma, con un solo escaño y amarrados a los islamistas, si islamistas y al PSOE, algo que tendrá malas consecuencia para España y han ido por toda la geografía demostrando, desde Jaén a Huesca, tirando la piedra y escondiendo la mano, que hay que tener mucho cuidado con ellos. Que no son de fiar, vamos. 
Esto puede que sea lo mas relevante de este zoco de la vergüenza  que una vez más hemos sufrido por causa de que, en esto todos los partidos, se nos niega y se nos roba a los ciudadanos el elegir nosotros, directamente y en segunda vuelta a nuestros alcaldes, para así ellos poder sacarse sus tajadas. En esta ocasión los de Rivera han  quedado muy retratados. Y son los votantes, sus propios votantes quienes les han hecho la foto. Con una diferencia que tal vez, ellos, tan marketinianos urbanitas no hayan captado. Y es que en los pueblos y en las ciudades de provincias estas cosas no se olvidan tan fácilmente. Que se guardan. Y son muchos los que se han sentido profundamente estafados y engañados con lo que se ha hecho con su voto. Pongamos que hablo de Castilla-La Mancha. Pero nada. A disfrutarlo. Enhorabuena Girauta por el cargo de paje de Emiliano.