RATAS DE DOS PATAS

Ángel Villarino


Alerta antifascista

Estos días hemos aprendido algo vital: que el triángulo rojo invertido -el que lucen en la solapa algunos ministros de nuestro flamante gobierno- es un homenaje al que llevaban los presos políticos en los campos de concentración del Tercer Reich. Un tema que, como todo el mundo sabe, es asunto de rabiosa actualidad en España. De todas las cosas que nos ocurren o nos pueden llegar a ocurrir, no hay nada más vigente que los campos de concentración. Es más: resulta una emergencia hablar de los crímenes del nazismo, visualizarlos en tertulias, debates, en actos públicos...
Yo desde que me enteré de lo que pasó en Auschwitz, de esas escenas horribles de los campos de exterminio, no paro de hablarle de ello a todo el mundo. A mi mujer, a mis compañeros de trabajo, en la cola del supermercado... Ayer en el vestuario de la piscina estuve media hora sin parar ni para respirar. Creo que cualquier demócrata debería estar preocupado por el nazismo en lugar de perder el tiempo con los retos de la revolución tecnológica, las pensiones, la brecha demográfica o la redefinición del estado del bienestar.
Los cazadores de nazis fantasma que proliferan por España deberían esforzarse un poco más. A pesar de su valiente lucha antifascista, de sus ballestas siempre preparadas para disparar, el peligro se cobra terreno y está ya a punto de devorar nuestra sociedad. También cabe la opción de que este gobierno rampante les pague unas becas a Alemania, Polonia e Israel para estudiar la Shoah. Quizá dejarían de hacer el ridículo y entenderían de una vez que, cuando se invoca a un muerto, el único peligro real es su resurrección.



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