Miguel Romero


Alfar de Pedro Mercedes, un hito del barro

20/01/2021

Me siento cómodo y especialmente bien hablando de mi ciudad. Y se lo agradezco a la redacción de La Tribuna por su confianza y por facilitarme esta posibilidad, porque su historia pasada es tan rica como el valor del momento presente, éste que a duras penas por crisis económica y sanitarias que nos está provocando incluso crisis morales y culturales, nos permite recobrar el aliento para buscar esperanzas e ilusiones de futuro.

Y lo digo porque hace unas semanas hablábamos de la iglesia de San Andrés y su concierto; después de la Iglesia de Santa Cruz y su muestra de Arte, también de esa Casa Zavala y su especial centro cultural municipal y ahora quisiera hacerlo, de un nuevo y prometedor espacio artístico que no es otro que el Alfar de Pedro Mercedes, el último reducto de los alfares de barro que ya iniciaran su recorrido en tiempos medievales y que ha servido de hogar para la revolución artística del barro, esa misma que potenciase desde su "sabiduría artesana" el gran Pedro Mercedes.

Y lo ha sido, después de mucho tiempo, gracias a la gestión del Ayuntamiento conquense, recibiendo hace unos días la obra de rehabilitación, cuya actuación recoge un itinerario expositivo para recrear y divulgar la actividad de la alfarería de este artista y su principal colaborador José Martínez.

Según decía la nota de prensa del Ayuntamiento: "Las obras, bajo el proyecto y dirección de la arquitecta Patricia Huerta Álvarez y el arqueólogo Santiago Domínguez Solera, se han basado en trabajos de conservación y consolidación del edificio eliminando humedades, reforzando los forjados del techo del alfar y las cubiertas de la zona que antiguamente se dedicaba a viviendas, y sobre todo haciéndolo accesible y dotándolo de las instalaciones de iluminación y climatización necesarias para su nuevo uso".

Es motivo de enhorabuena y lo es, por varias razones. Una, por tener un espacio cultural y docente para talleres de enseñanza y práctica de la cerámica y otras artes plásticas; además de poder contar con sala de conferencias y reuniones en un barrio histórico cuya solera lo dan sus propios habitantes; y otra porque la figura de Pedro Mercedes especialmente, volverá a revitalizarse como ejemplo de compromiso, superación y técnica en una manifestación artística que ya ejercieran árabes y cristianos en tiempo de repoblación y organización territorial de esta ciudad de las Hoces y que él supo llevar a la máxima expresión al conseguir imponer esa novedosa técnica del "Raspado" que hizo de su trabajo, Arte Universal en el mayor sentido de la palabra.

Hace unos años, la anterior corporación municipal ofrecía para todos los conquenses, una muestra retrospectiva de la vida y obra de este insigne conquense en la Casa Zavala y ahora, esta corporación, nos abre el escenario de su Taller para consolidar un proyecto maravilloso, necesario y atractivo en el que Cuenca ha de sentirse orgullosa.

Y quisiera acabar mi columna con las palabras que el mismo artista pronunciase al respecto de su obra: "Cuenca me ha dado a mí la vida y si bien pude marcharme a otro sitio, no lo hice; pasear por las hoces me encanta y ver el río Júcar. ¿Cómo me voy a marchar de Cuenca? Me da todo: las ideas, el sueño, el placer y sobre todo, la contemplación. Cuenca en mí es una explosión de imaginación y de bienestar. Cuenca para mí es… ¡no sé si en el Cielo se estará tan bien!"”.

Por eso, para nosotros los conquenses y para Cuenca en general, Pedro Mercedes seguirá vivo eternamente y ahora, bajo su mismo tejado en aquel Alfar que le diera vida y universalidad.