Miguel Romero


En las Escuelas Aguirre hay Pedagogía

17/03/2021

Pasan los años demasiado deprisa y en el recuerdo van quedando páginas casi olvidadas que, en tiempos de crisis, convendría reavivar para mejorar valores. Ya casi nadie se acuerda de Lucas Aguirre, salvo cuando citas esa calle donde unas Escuelas de pedagogía viva en tiempos de desasosiego sentaron las bases de un enriquecimiento cultural de esta ciudad.
Don Lucas Aguirre y Juárez fue un filántropo, hombre adelantado a su época, precursor de la Enseñanza Libre y cultivador de la cultura como base de vida y desarrollo. Inventó ese camino liberal del progreso pedagógico aplicando unas estrategias fieles a una educación integral con participación democrática, dejándonos su sello y un magnífico edificio donde ahora nosotros, exponemos, leemos, estudiamos, conferenciamos o provocamos ilusiones de aprendizaje.
Las Escuelas Aguirre son la sede de la Biblioteca Municipal, punto de encuentro, y donde el Salón de Actos «Juan José Gómez Brihuega» nos ofrece el lugar idóneo para ese foro de expresión y de talento; pero, si aun así fuera poco, las Escuelas Aguirre han servido como espacio edificado para contener también el Centro de Formación para Personas Adultas, CEPA, que bajo el nombre de su fundador, sigue caminando con éxito en la formación de colectivos sin edad definida que quieren progresar, mejorar en sus conocimientos o alcanzar esos títulos que no pudieron hacerlo en su tiempo y forma.
Así empezó aquel ideario de una pedagogía progresista, tolerante, liberal y filantrópica, donde la organización y práctica de cada una de ellas estaría siempre en función de su pensamiento. De ahí, los talleres, los recursos didácticos, el privilegio concedido a los más desheredados de la fortuna y la institución de becas a niños y niñas. Por eso, la Fundación Lucas Aguirre, Luisa y Natalio sigue viva para apoyar iniciativas a necesidades educativas en todos sus ámbitos, y por ello, nosotros los conquenses que amamos la cultura, siempre tenemos un «refugio» excelente entre sus paredes, en ese punto céntrico de una ciudad que pretende ser nueva y desarrollada pero no lo consigue a pesar de sus condicionantes y recuerdos del pasado.
Por eso, en su primera planta está parte del Archivo Municipal donde se mantienen documentos de peso y valor; están las oficinas de los servicios municipales de Cultura y Educación, donde honestos trabajadores mantienen con su esfuerzo ese ideario que su predecesor estableciese, incrementando con sus ideales el valor de la cultura, la pedagogía y la educación -valores universales-, siguiendo un poco aquel ideario de Lucas Aguirre cuando creó los consejos sociales como colectivos representativos de los propios usuarios de la educación que por entonces se impartía en sus escuelas y cuyo factor determinante debía ser la pertenencia al mundo laboral. Él consiguió que panaderos, zapateros, herreros, albañiles, tipógrafos, carteros, hojalateros y jornaleros tuvieran allí, en el siglo XIX, representación y hueco; lo mismo que ahora, en el siglo XXI, en estos tiempos modernos, artistas plásticos, escultores, fotógrafos, impresores, grabadores, autores, lectores, músicos, investigadores, caminantes y emprendedores, puedan seguir teniendo espacio y rincón de oportunidad y encuentro. Hubo Pedagogía y Humanismo en su origen y hay Cultura y Aprendizaje en su desarrollo. Lucas Aguirre debe sentirse orgulloso, espero.