COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


El enigma Errejón

El dirigente de Más Madrid, Íñigo Errejón no contará con su principal activo en el caso de que decida, lo que es bastante probable, lanzar un partido de carácter nacional para concurrir a las elecciones del 10-N en el mayor número de circunscripciones posibles, o al menos en aquellas en las que se repartan más escaños. Manuela Carmena ha desmentido que vaya a ser cabeza de lista en alguna de ellas. La exalcaldesa de Madrid, también negó que fuera a repetir en las listas en las elecciones municipales del 28-A y estuvo a punto de repetir en el cargo. La decisión de Errejón de cambiar de caballo en mitad de la carrera cuando había sido designado candidato de Podemos y pasarse a las filas de Carmena impidió por una parte que la izquierda recuperara la Comunidad de Madrid, y en contraprestación Podemos le arrebató 42.000 votos a Carmena –y no consiguió ningún concejal- que le vinieron bien al PP para recuperar la alcaldía de la capital y lavar la cara a la derrota del PP.

La cuestión es si la situación que se produjo en Madrid es extrapolable al resto de España. No será solo un enfrentamiento entre la formación de Pablo Iglesias y la de quien fue su segundo en la creación de Podemos, sino que también afectará al PSOE y a sus sectores que temen el viaje al centro de Pedro Sánchez, y en alguna medida a Ciudadanos. Pero sobre todo afectará a Unidas Podemos. En Madrid Íñigo Errejón casi triplicó el tanto por ciento que obtuvo la candidata de Unidas Podemos, un 14’65 por ciento de los votos y 20 escaños en la Asamblea de Madrid frente a un 5’56 y 7 escaños. Sin apenas infraestructuras Errejón pasó por encima a la formación de Pablo Iglesias.

El líder de la formación morada da por hecho “con naturalidad” que Errejón, acabará dando el salto a la política nacional. Al dirigente de Más Madrid se le queda pequeña la comunidad autónoma. Pero su gesto tanto en ese territorio como si da el salto es un ejemplo más de la tendencia de la izquierda al fraccionalismo, cuando una organización se convierte en una charca muy pequeña para que vivan en ella dos cocodrilos, como dice el adagio africano. Iglesias expulsó de ella a Errejón que se buscó otra que ha resultado ser más grande en Madrid y un trampolín para su futuro.

Los socialistas han interpretado que la división se produce en el territorio que se encuentra a su izquierda, tratando de minimizar el daño para sus propios resultados. Pero cuando es preciso pelear hasta el último escaño en el último lugar para obtener una mayoría suficiente la aparición de un tercer actor en la izquierda es un perjuicio para toda ella, y entre los partidos del otro lado del Hemiciclo se están frotando las manos.

La aparición de un nuevo partido en la izquierda generaría los mismos problemas que la irrupción de Vox en la derecha. Consecuencias de la Ley D’Hondt, que se basa en el principio de que cuántos más hay a repartir a menos se toca y más votos se pierden en los restos, con la dificultad añadida de alcanzar el límite que permite acceder a contar con representación.

Pero si las cuentas salen como los augures pronostican, el PSOE tendría más fácil pactar con Errejón que con Iglesias, aunque es previsible que tuviera que ser un pacto a tres bandas con desconfianzas mutuas dos a dos, y de esa forma no hay manera de conseguir un gobierno estable.  


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