LA PLUMA CONTRA LA ESPADA

José Manuel Patón


¡Lo voy a desplumar!

Les suena a Vds. esa frase? Es un clásico, solo que ahora no se apuntan solo las que han sufrido acosos, abusos o amenazas. Con la nueva ley se apuntan muchas, porque desgraciadamente el principal motivo del divorcio es el matrimonio, y cuando un matrimonio se rompe, en sus principios, es porque los cónyuges, de haberse prometido amor y fidelidad eterna, descubren que se odian, que no se llevan bien, y que la convivencia pacífica ha dado a su fin. Antes, esta frase solo salía en las comedias americanas de los años 70, pero ahora, con eso de la nueva ley, la que lo piensa o lo dice, tiene un vehículo perfecto para desplumar al marido: la ley, esa maldita ley que nos convierte a todos en malhechores por el mero hecho de que nos denuncien. Nos ponen unas esposas y nos llevan al calabozo hasta que haya una sentencia final, y mientras tanto el denunciado, temblando, es capaz de pactar lo que sea con tal de no verse otra vez rodeado de delincuentes en cualquier cárcel pública del Estado, desprovisto de cinturón y de cordones. Las que de verdad deben temblar son las verdaderamente amenazadas, las que necesitan protección, porque casi todos los esfuerzos del Estado y de nuestros impuestos van dirigidos a la masa de las que denuncian. Unas veces por unos malos tratos inventados, otras por unos supuestos malos tratos psicológicos, pero abusan de una ley que les permite abusar. A partir de ese momento montamos a todas en el mismo carro, las de verdad amenazadas y necesitadas de ayuda y protección y las que tienen más cara que espalda y denuncian a sus ex para que salgan de la casa, les apliquen una subvención y les impidan ver a sus hijos. Y todo eso con la colaboración del Ministerio Fiscal, que en los juicios rápidos propone la conformidad con el reconocimiento de los hechos con suspensión de la ejecución de la sentencia, o dos años si no se conforma y cumplimiento, el día del juicio rápido después de que él pase el fin de semana en el trullo, ablandadito. Teniendo en cuenta que la palabra de ella es palabra de rey, no pocos se conforman siendo inocentes bajo el miedo de tener que ir de verdad a cumplir dos años de cárcel. Si algún o alguna fiscal me está leyendo, lo sabe. Cuando Carmen Calvo dice que no hay denuncias falsas le consta que no es así. La mayoría de las denuncias contra los varones son archivadas, y si el Fiscal no persigue a las denunciantes después del archivo es porque no se quiere desanimar a quienes denuncian de verdad, o porque es su palabra contra la del denunciado a quien los jueces han aplicado la presunción de inocencia en muchos casos. Pero hasta que ellos llegan hasta allí, han pasado un verdadero martirio, esposas, calabozo, juzgado de violencia de género, etc. Mientras tanto las de verdad maltratadas o amenazadas son privadas de una protección necesaria porque el dinero se va en subvenciones.