TERCERA SALIDA

Jesús Fuero


El diccionario no es machista

El sacerdote salesiano inEl exdirector de la Real Academia Española, Darío Villanueva, habló de las decepcionantes ventas en papel de la 23ª edición del Diccionario y los problemas de una institución de 305 años. La RAE salta a menudo a los titulares por encontronazos lexicográficos y otras salidas de tono de una entidad acusada de ser demasiado conservadora, y de poco inclinada a adaptar el idioma a las realidades de la igualdad y el género. Algunos como Reverte amenazan con dejar la institución si se sigue adelante con ese lenguaje inclusivo. Villanueva en una charla sobre el lenguaje inclusivo decía que «el problema está en confundir la gramática con el machismo». «Las lenguas se rigen por un principio de economía; el uso sistemático de los dobletes, como miembro y miembra, acaba destruyendo esa esencia económica. Las falsas soluciones, como las que proponen poner en lugar del ‘o’ y el ‘a’, el ‘e’, me parecen absurdas, ridículas, y totalmente inoperativas». Villanueva lamentó más tarde que Calvo hubiera echado «toda la artillería» en público y que aún no se hubiese puesto en contacto con él: «Como comprenderá, no voy a ser yo el que ande buscándola». La reacción de Reverte, que puso la venda antes de la herida, no ha ayudado al sosiego. Darío Villanueva sabe que la corrección política es una forma de censura perversa. Yo creo que ser correcto es bueno, pero no siempre debe ser necesario. Darío que es un tipo elegante y educado me dio una lección cuando le entregue mi primer libro cervantino dentro de las Trinitarias y no me acordaba de su nombre, entonces se estaban buscando los huesos de Cervantes y yo intentaba con subterfugios acceder a la cripta en la que supuestamente estaban sus estos. Darío ya ha dimitido, se declaró humildemente menos apto que otros para seguir al frente de tan reputada institución. Santiago Muñoz Machado aceptó el reto y lo ha dicho bien claro: «No se puede imponer una manera de hablar por decreto, ni por un acuerdo». No sé si habrá que temer en un futuro lejano que el español sea marginal en España, como siglos después ocurrió con el latín.
Hoy el diccionario es de todos, aunque pocos lo compren y le den un lugar preferente en su estantería. Claro, que en las redes ocupa menos espacio. La Academia no inventa, no propone, no impone, no induce el uso de las palabras, sino que recoge las que la sociedad genera. 
Darío decía hablando de la igualdad: «El mayor error de la RAE es no haber admitido cuando debió hacerse a Gertrudis Gómez de Avellaneda, y luego a Emilia Pardo Bazán. Ahora hay ocho mujeres. De ellas, seis elegidas desde 2010. Es decir, casi a razón de una por año. Y antes de estas ocho había habido tres (Carmen Conde, Elena Quiroga y Ana María Matute). En el caso de María Moliner, que siempre se pone de ejemplo, salió Emilio Alarcos Llorach. Doña María luego no volvió a ser presentada, debido a que entró en un proceso de enfermedad. Porque, créame, hubiese entrado seguro».
Hoy espoleadas por los que no quieren a España las palabras están más cargadas de ideología que antes. La Embajada de Japón protesta porque en el diccionario está kamikaze. Y a los jesuitas les molesta jesuítico, en su acepción de hipócrita. Esto no tiene fin. Llegan todos los días peticiones. De las últimas, que hay que retirar la palabra racional, porque es una ofensa a los seres irracionales. El problema es hacer un diccionario solo de palabras bonitas. Las palabras sirven también para ser un canalla. Oyendo a Villanueva se tiene la impresión de que la academia no gusta a algunos políticos, no la tienen a su órdenes, y por eso se le retiran las ayudas Tiene una plantilla de 85 personas, además de los 46 académicos que, por todo sueldo, reciben 140 euros de dietas por sesión. El problema está en sostener una plantilla muy cualificada: lexicógrafos, lingüistas, informáticos y administrativos; sin ellos no se puede hacer el trabajo de los académicos. 
 Existe desde hace hace 25 años una fundación para el sostenimiento de la academia, la preside el Rey Felipe VI, y tiene como presidente ejecutivo al Gobernador del Banco de España. De los últimos 50.000 ejemplares del último diccionario apenas se han vendido 18.000. Que nadie lo dude, el próximo será digital.



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