CRÓNICA PERSONAL

Pilar Cernuda

Periodista y escritora. Analista política


La hora del Rey

Pablo Iglesias, solo por su petición pública al Rey para que interceda ante Pedro Sánchez y forme un gobierno de coalición con Podemos, ya debería ser descalificado para ser cogobernante de nada y mucho menos gobernante. Que un dirigente político, que además es, o era, profesor en la Facultad de Políticas de la Complutense, desconozca cuales son las competencias del Rey, significa que no se ha tomado la molestia de estudiar la Constitución, lo que indica que probablemente tampoco conoce las leyes, normas y reglamentos que son el catón de la vida pública. Y si conoce la Constitución casi peor, porque entonces demuestra su absoluta falta de respeto a la Jefatura del Estado al presionar para que incumpla con sus atribuciones.

Solo por esto ya existen razones suficientes para que Pedro Sánchez insista en que no se puede gobernar con Pablo Iglesias, o la persona por él señalada, y por tanto de su total confianza, sentado a su derecha en la mesa del Consejo de Ministros. Lo que no se comprende es que Sánchez, que por las veces que ha hablado con Iglesias como presidente, presidente en funciones y líder de la oposición, y por tanto debe conocer bien el grado de desconocimiento del profesor o ex profesor, haya caído en la tentación de ofrecer un gobierno de coalición a Podemos. Porque lo hizo hace dos años y medio para impedir que Rajoy fuera investido, y lo ha hecho el pasado mes de julio. No hay que olvidar que fue Iglesias el que rechazó en julio la oferta de coalición que le hizo el Psoe: le pareció poco.

Finalmente, guste o no al republicano Pablo Iglesias, que cuida el presentarse ante el Rey con vaqueros y en mangas de camisa mientras se atilda cuidadosamente para actos lúdicos, D. Felipe inicia este lunes la ronda de consultas y previsiblemente a última hora del martes sabremos si hay elecciones el día 10 de noviembre o sesión de investidura en un par de días. Es una decisión del Rey, que escuchará atentamente a los portavoces y presidentes parlamentarios, pero que en ningún caso presionará a ninguno de ellos para que tomen la decisión que a D. Felipe le parezca más conveniente. Se mantendrá, como ha hecho siempre, como hizo su padre el Rey Juan Carlos, con una neutralidad exquisita, que es lo que dice la Constitución.

Esa Constitución, no olvidemos tampoco, que impulsó D. Juan Carlos en la primera legislatura democrática, pues quiso que fuera constituyente aunque era perfectamente consciente de que ese texto limitaría sus funciones como ocurre en las monarquías parlamentarias, y por tanto se acababan los tiempos en los que él decidía todo, incluida la elección del presidente de gobierno. Una vez aprobada la Constitución, Don Juan Carlos se sometió al mandato constitucional, como se somete su hijo el Rey Felipe.

A ver si se entera el profesor o ex profesor que tanto presume de su formación política.