Tiempos de swing

Sonsoles Arnao


Quebrar el duelo

22/03/2020

Cuando el antropólogo Alain Epelboin llegó al Congo reclamado por la OMS para adaptar las prácticas médicas a la población y atajar la grave crisis ante la epidemia del Ébola, encontró a una pueblo absolutamente aterrorizado que no comprendía nada y que escondía a sus enfermos para que llegado el momento de la muerte, se respetaran los rituales de despedida tal y como siempre lo habían hecho. Fue precisamente el cambio en esta práctica cultural, una de las que más impactó en la comunidad. Los muertos, enterramientos y funerales eran uno de los principales focos de contagio.

Todas las sociedades se organizan en torno a ritos y símbolos llenos de sentido y significado para ellas. El ciclo vital está estructurado y acompañado de sus correspondientes rituales de paso, desde antes de nacer hasta después de la muerte. La muerte y los ritos asociados a ella han experimentado cambios a lo largo del tiempo, que han ido adaptándose más o menos de manera normalizada porque forman parte de los cambios producidos en el conjunto de la sociedad. Pero no hay mayor perturbación social que un cambio brusco en la práctica cultural de la despedida a nuestros seres queridos. El duelo personal que uno debe pasar cuando muere un ser querido está profundamente marcado por el contacto con nuestros familiares, amigos y resto de la comunidad. Despedimos a nuestros muertos en grupo. No solo velamos y asistimos a un funeral para honrar al muerto sino para mostrar nuestro cariño y acompañar a los vivos. El funeral es una parte importante dentro del proceso de duelo, que tiene una vertiente íntima y privada, pero también una dimensión social y pública que se representa y valida a través de esta ceremonia. El contacto, el abrazo, la complicidad y cercanía son muy importantes en estos momentos. Algunos han recurrido a la comunidad virtual, se reciben las condolencias por twitter y se ofrecen funerales por streaming.
En el parking del hospital de Vitoria una mujer llora desconsolada. Espera que pase el furgón de la funeraria con los restos de su padre que ha muerto contagiado en el mismo hospital, días después de que muriera su madre. Desde lejos y con la mano le dice adiós. No poder permanecer junto a tu ser querido hasta su último suspiro, darle el último beso y no disponer de su cuerpo para velarlo, es otro de los dramas que nos deja esta pandemia. La muerte por coronavirus está quebrando el proceso de duelo de miles de personas. Estamos siendo muy conscientes del choque cultural  que están provocando las medidas de distanciamiento social entre los vivos, y si algo nos consuela, es pensar que esto es temporal. Pero nadie, salvo los afectados, somos conscientes de cómo sobrellevar el distanciamiento social con los muertos. Una vez que todo pase habrá que recomponer el duelo.



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