NOTAS AL PIE

Javier D. Bazaga


Una marcha justa

A veces se nos olvida de dónde vienen muchos de los productos que consumimos a diario, y quién trabaja detrás de esos sectores para que nosotros podamos disfrutarlos en calidad y cantidad. Ayer miles de olivareros tomaron el centro de Madrid para reivindicar nada más que lo que es justo: que se les pague dignamente por su producto y puedan vivir de su trabajo. “Precios justos y una autorregulación obligatoria del mercado” fue una de las peticiones que se escucharon ayer por las calles de Madrid y frente al Ministerio de Agricultura, donde se concentraron estos agricultores llegados de Andalucía, La Rioja, Extremadura o Aragón, y se calcula que unos 5.000 de ellos llegaron desde Castilla-La Mancha, considerada una de las principales regiones de Europa productoras de este manjar.
No es solo uno de los puntales de nuestra conocida y alabada “Dieta Mediterránea”, es además un pilar para la salvaguarda de numerosos pueblos del interior de la Península. Es un recurso socio-económico fundamental para el mantenimiento de nuestras zonas rurales, tan de moda ahora con la España vaciada. El olivar fija población, sí. Da de comer a muchas familias. Para que conste, Toledo y Ciudad Real concentran el 11 por ciento de la superficie nacional de olivar. Pero es que además contribuye a mantener el medio ambiente y a equilibrar el clima, también tan de moda últimamente.
Es por eso que estos agricultores, que no solo ven amenazado su sustento, sino también su territorio donde ejercen una agricultura tradicional, protestan para evitar que las grandes comercializadoras se aprovechen de los escasos márgenes que les quedan. Por ello también pidieron a las administraciones que tomen cartas en el asunto, para que se legisle “de manera clara y contundente” contra la práctica de la venta a pérdidas. “Que se persigan actuaciones que vulneren las normas de la competencia y se mejore la transparencia en la formación de precios del aceite”, indicaron desde Asaja, una de las organizaciones convocantes a esta marcha junto con UPA, COAG y Cooperativas Agroalimentarias.
Piden «Precios justos para un olivar vivo» ya que el precio en origen se ha desplomado un 44 por ciento según la Consejería de Agricultura de Andalucía, principal productora de aceite, debido a maniobras especulativas que nada tienen que ver con la oferta y la demanda, según denuncian. Y para colmo, llega Donald Trump y, en una rabieta incomprensible cuyo origen se encuentra en el sector aeronáutico, decide imponer de manera unilateral aranceles a los productos tan emblemáticos como es este, además de al vino, o al queso manchego.
Como decía al principio, a veces se nos olvida de dónde vienen los productos que consumimos. Párense a pensar un segundo qué sería de su día a día sin el aceite de oliva. Verán que da igual que cocinen o no, que se dediquen a la hostelería o no. Con que se alimenten es suficiente.


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