COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Voluntad de acuerdo

05/12/2019

Las conversaciones entre las delegaciones del PSOE y ERC para conseguir la abstención de los independentistas que permita la investidura de Pedro Sánchez  como presidente del Gobierno avanzan porque ambos partidos tienen voluntad de acuerdo. No tan rápido como pretendía Sánchez para llegar a las navidades con un gobierno en pleno funcionamiento, pero los socialistas piensan que bien estará lo que bien acaba si la legislatura comienza a andar y no acaba frustrada como la precedente. 

Que ambos partidos hayan redactado un comunicado conjunto al término de la reunión celebrada el martes, y preludio de la que tendrá lugar el martes próximo, es un síntoma de ese acuerdo que ambos parecen desear, porque cualquier otra solución será peor para ambos y para los ciudadanos. Nuevas elecciones son  el deseo de los partidos de la derecha ante la incompetencia de los de izquierda para lograr la formación de un gobierno, y una nueva oportunidad para que el PP culmine su recuperación, Vox vuelva a obtener buenos resultados, e incluso Ciudadanos podría iniciar su recuperación desde el suelo en el que se encuentra.

El expediente catalán, el "conflicto político" que afecta a Cataluña, según la redacción del comunicado y el lenguaje que cada vez con mayor naturalidad asumen el Ejecutivo y el PSOE, en su relación con el resto de España, y que ha dejado de ser un "conflicto de convivencia", tiene que afrontarse políticamente. Para ello las delegaciones constatan que se han producido avances, sin concretarlos. Sin  hacerlo tampoco sobre los "instrumentos" que se utilizarían para resolverlo, que es donde está el quid de la cuestión. Tardarán en desvelarlos si se tiene en cuenta que para ERC llegan días complejos con alguna noticia que le puede ser beneficiosa, como la decisión de la justicia europea sobre la inmunidad de Oriol Junqueras como eurodiputado, y el congreso del partido, para dar prioridad a políticos que no están presos o fugados y al mismo tiempo prepara las elecciones catalanas, por si llegan a convocarse.

Pero no solo de buena voluntad viven los partidos ante una situación tan grave y atípica, Algún 'plan b' debe tener previsto Pedro Sánchez cuando afirma que no se realizarán unas terceras elecciones si no hay acuerdo con los independentistas. Por el momento no abandona su segunda baraja y sigue comprometiendo a Pablo Casado, forzado a adoptar el mismo papel que desempeñó Sánchez en la XII Legislatura y a proclamar el "no es no" a su abstención, aunque sería la fórmula de desencallar la investidura. El PSOE sin embargo quiere ir más allá y la abstención de ERC facilitaría la gobernabilidad.  En ese sentido van las referencias a las políticas sociales a desarrollar contenidas en el comunicado común.

Pedro Sánchez al parecer ya resignado a que ERC le marque el calendario, contará cada vez menos con menos tiempo para llegar a una investidura, con más presión para todos y más incertidumbre sobre el resultado final. Si ERC vuelve a echarse atrás sería, definitivamente el partido menos fiable y más voluble del panorama político nacional.