Miguel Romero

Miguel Romero


El alfar de Pedro Mercedes volverá a sentir la poesía

22/03/2023

Desde su inauguración, este emblemático lugar de Cuenca es motivo de actividad. La Asociación Lamosa es la encargada de regentar y organizar propuestas, sin olvidar que los colectivos conquenses pueden ofrecerse para incentivar su dinamización. En su historia hay mucho que comentar. Esta zona, llamada las Ollerías en el siglo XV, y reguladas por el Fuero de Cuenca para la artesanía del barro herencia de la cultura islámica, albergó desde aquel momento la elaboración de cacharros a mano, utilizando el torno para dar forma y el horno de leña para su cocción.

No hay duda de que la riqueza y variedad de esta rama artesanal conoció momentos de verdadero esplendor hasta el siglo XVIII –tal y como lo describe Muñoz y Soliva en 1781–. Según nos decía el canónigo: «…en Cuenca, había más de 42 fábricas de alfa-hareria, de vidriado y barro ordinario y tres de loza algo más fina…».

Más tarde, Alfonso Sempere, experto en la materia, nos cuenta que «la alfarería conquense ha sido sin duda una de las más importantes de la península, tanto en sus formas únicas como por la calidad de las arcillas que las hace confundibles».

De todos los alfares que pudo tener Cuenca solamente nos queda el de Pedro Mercedes, porque él y no otro, fue el verdadero promotor del barro hecho arte, de innovar con su raspado para dejar la alfarería doméstica y pasar a la alfarería artística.

Este santuario donde Pedro creó, elaboró y sintió el placer del arte, es ahora centro del recuerdo, para talleres de artesanía, exposición, presentaciones, recitales y Museo, manteniendo la personalidad que definió el taller en sus inicios, dejando su huella perenne en cada pared y en cada rincón y, sobre todo, recordando aquellas frases que le hicieron inmortal: «…a mí, me huele a barro, a creación, a vida…».

Por eso hoy, miércoles 22, el grupo del Aula Poética, coordinado magistralmente por Carmen Orellana y Carlos Solano, nos ofrecerá un recital poético en homenaje a Safo y Enheduanna, clásicos que llenaron su vida de lírica y amor, y a la vez, quedará homenajeado Pedro Mercedes en su espacio donde nos dijo que «…todo cacharro necesita un tiempo para orearse a su amor…», palabra que llenará esta tarde el espacio del Taller.