COLABORACIÓN

Fernando Lussón

Periodista


Paso al frente

En el proceso de sustitución de Albert Rivera al frente de Ciudadanos se va a seguir el orden jerárquico. Inés Arrimadas, la ‘número dos’ de Ciudadanos en el orden político, como portavoz parlamentaria, por encima del secretario general del partido, José Manuel Villegas, que lo era en el orden partidario, ha decidido dar el paso al frente, según ella misma ha confirmado, y presentará su candidatura a presidir el partido naranja en su próximo congreso.

Inés Arrimadas va a tener el camino expedito, -incluso si se presentan otras candidaturas- cuenta con el val de muchos de sus compañeros de la actual dirección, incluso de aquellos que han mantenido desde dentro una posición crítica hacia Albert Rivera y su no es no a Sánchez y, de aquellos que se fueron pero que mantienen simpatía hacia el proyecto siempre que vuelva al centro político.

Porque de eso es de lo que se trata, de que Ciudadanos vuelva a ser un partido de centro y no asociado y asimilado a la derecha política, que es lo que le ha llevado al borde del abismo, como demuestran los estudios poselectorales que señalan que casi un millón de sus votantes se fueron a la abstención y una cantidad similar volvieron al ámbito del PP del que salieron por preferir el original a la copia.

A la futura presidenta de Ciudadanos, si logra hacerse con el cargo una vez cumplimentados los plazos estatutarios previstos, le corresponderá dirigir la travesía del desierto que le espera a su partido en la nueva legislatura y capitanear la nueva virada que va a dar el partido, si es cierto que se posiciona como un partido de centro-centro, y que debe ser la última en unos pocos años, porque sino el desconcierto de los votantes del partido naranja no hará sino aumentar. Y desde luego tendrá que resistir las opas que le lancen desde el Partido Popular y su proyecto de España Suma, de la que Ciudadanos es la segunda pata imprescindible para hacerlo viable.    

Capacidad política no le falta a Inés Arrimadas si  e convierte en la primea mujer al frente de un gran partido nacional. Es buena parlamentaria como ha demostrado sobradamente en el Parlament de Cataluña, tiene reflejos, valentía  y capacidad de trabajo, aunque su hoja de servicios está empañada por no haberse presentado a la investidura para presidenta de la Generalitat después de haber conseguido el hito de derrotar a los independentistas en unas elecciones autonómicas. Tras su pase a la política nacional su partido se ha hundido en las elecciones generales pasadas en su feudo, en línea con todo lo ocurrido a Ciudadanos.    

Como líder in pectore del partido naranja Inés Arrimadas tendrá que decidir que quiere que haga su partido con respecto a la investidura de Pedro Sánchez. Por el momento están en el no por la incompatibilidad de que su voto pueda apoyar un gobierno en el que participa Podemos. Pero Arrimadas era coequipier de Albert Rivera cuando este decidió en la campaña elecctoral que su partido favorecería el desbloqueo, sin entrar en consideraciones sobre qué fórmula se pondría sobre el tapete. Sánchez ha elegido la única posible que no pasa por la gran coalición. Insistir en un gobierno tripartido de PSOE, PP y Ciudadanos es abocar al PSOE a la dependencia de los independentistas si es que ERC decide abstenerse.  Un voto naranja favorable a Sánchez acababa con esa amenaza.