CARTA DEL DIRECTOR

Francisco Javier Martínez


Semana Santa, Covid y otras hierbas

26/03/2021

Tradicionalmente el Viernes de Dolores se da el pistoletazo de salida a la Semana Santa conquense. En La Tribuna de Cuenca nos sumamos a esta celebración con la publicación de nuestro suplemento más querido: Miserere. Hoy ve la luz como estandarte de una llama cofrade que se resiste a perecer a manos de un virus que vino para cambiar nuestras vidas desde aquel mes de marzo de 2020. Hoy, a pesar de que la Semana Santa no será multitudinaria en la ciudad de las Casas Colgadas, está más viva que nunca. Regresó a sus orígenes, cuando la faceta estrictamente religiosa era la principal. Y desde esos orígenes debe volver a resurgir cuando todo pase y podamos volver a presenciar las procesiones por el casco histórico, embargados por la majestuosidad de las tallas y el recogimiento de los nazarenos.
A la espera de que todo el movimiento cofrade regrese con toda su fuerza, el panorama anda un tanto revuelto. En el ámbito político, todos los focos apuntan a las elecciones madrileñas como un plebiscito que servirá de laboratorio, cuyos resultados pueden extrapolarse al resto del país. Unas Elecciones Generales anticipadas planean sobre España y más si tenemos en cuenta que todos los indicadores económicos apuntan a una crisis económica inminente. Los dirigentes políticos toman posiciones ante una batalla que debería estar en un segundo plano, pero que ya se encargan en que ocupe el mayor tiempo posible en los medios de comunicación.
Mientras tanto, la amenaza, más que probable, de una cuarta oleada para la próxima semana -ya anunciada por los expertos en el mes de enero, no hay que olvidarlo-, se cierne sobre nuestras cabezas. Todo apunta a que será de menor intensidad que las anteriores, pero debe hacernos reflexionar y asumir la responsabilidad individual y colectiva para que la situación sanitaria no se descontrole después de los días festivos. Castilla-La Mancha en general, y Cuenca en particular, gozan de un momento benévolo con contagios e ingresados bajo mínimos, pero pasan las jornadas y el coronavirus sigue entre nosotros y eso nos debe mantener con los sentidos bien despiertos para no bajar la guardia en las próximas semanas.
Y es que la vacunación no va hacia delante como debiera. Primero el ritmo es lento, bien es cierto que por la disponibilidad de dosis que llegan a España y, segundo, el parón por las dudas sobre AstraZeneca, hicieron que se acumule un retraso que, a su vez, demora la tan ansiada inmunidad de rebaño. Desde que esta expresión llegó a mis oídos por primera vez, se me despejaron todas las dudas de qué percepción tienen nuestros científicos y nuestros políticos sobre la ciudadanía. Para ellos no somos más que un rebaño de bestias maleables y en las nuevas generaciones esta impresión parece que toma más sentido. Si nos atenemos a que la mayoría de nuestros jóvenes están imbuidos por el reggaeton, el Tik Tok y las redes sociales más absurdas, se augura que en las próximas décadas la sociedad se aleje aún más del conocimiento y el saber, dejando al albur de los dirigentes a una gran masa de ciudadanos que alzan antes la voz ante la confesión pagada de Rociíto sobre malos tratos que porque nos coarten nuestras libertades individuales a lo largo de todo un año. Y así nos va...